Jubilados, eternos sujetos de ajustes, blanco elegido para surfear crisis, invisibles para los reclamos y fuera de uso en las representaciones sociales. En los últimos siete años hubo cinco cambios en el cálculo de sus haberes perdiendo siempre poder adquisitivo. Hoy el monto pensado para que vivan un mes es de 411.989,33 pesos, que por prurito refuerzan con un bono que arrancó como discrecional en 2019, pasó a mensual en 2022 y se mantiene congelado en 70 mil pesos desde 2024. Ese mismo año fueron elegidos para bajar el gasto fiscal con un recorte del 0,4 por ciento del PBI y siguiendo con los honores, convidados de piedra al asado con el que el presidente Javier Milei y 87 diputados festejaron el veto a la recomposición de sus haberes. El Sistema Previsional y la Justicia ignoran lo que significa el paso del tiempo en la vida, el cuerpo y el alma de un jubilado: de 8 a 10 años para una respuesta. Literal.
¿Cuántas cosas se pueden comprar o pagar en un mes con 481.989,33 pesos? Es lo que cobran unos cinco millones de jubilados, la famosa mínima. ¿Alcanza para derechos básicos como salud, vivienda, vestimenta y alimentación que a marzo representaban 1.800.000 pesos? Los gobiernos piensan que los hijos sostendrán lo que falta, claro que en las actuales circunstancias los hijos pueden ser los desempleados o los nuevos monotributistas, categoría en alza en la economía que no arranca.
Los perdedores de siempre
“Hoy estamos en un grave problema porque de los ocho millones de jubilados y pensionados nacionales, cinco millones cobran una mínima miserable, actualmente 483 mil pesos con bono”, dijo a Suma Política el Defensor de la Tercera Edad y presidente de la Sociedad Iberoamericana de Gerontología y Geriatría (SIGG), Eugenio Semino. Y calificó el bono como “una de las grandes farsas argentinas porque se creó con un fin electoral, la actual administración lo aprovechó y lo congeló, hoy debería ser de 240.250 pesos, fue una forma de ir bajando las jubilaciones, como lo hizo el anterior gobierno cuando en 2023 hubo 211 por ciento de inflación, los jubilados con bonos reajustaron el 140 por ciento y los sin bono el 110, o sea 100 puntos por debajo de la inflación”. La caída se potencia con los 20 puntos perdidos durante la gestión de Mauricio Macri.
“Todo eso se fue acumulando y sumado llegó a este estado de cosas, por eso digo que los culpables son todos y a quienes no quieren reconocerlo políticamente yo los desafío a que lo debatamos públicamente con los números oficiales. Al sistema lo destruyeron entre todos, el problema es que hoy entre todos, nadie plantea reconstruirlo sino darle una baratija más a los jubilados que literalmente en Argentina se están muriendo de hambre”, enfatizó.

Sin novedad en el frente
“Por ahora todo sigue como está, en principio no hay previsto ningún cambio, tal vez más adelante haya una reforma previsional que será muy dura para los nuevos jubilados, creo que quedaría para el año próximo”, explicó el economista Ismael Bermúdez. Y dijo que la agenda del gobierno está comprometida con el FMI para reformar el sistema previsional y “hasta que no se conozca el texto de esa reforma no hay que esperar nada nuevo, sigue el bono congelado y las jubilaciones achatadas como lo están desde los últimos años”.
Además señaló que dentro de las reformas que podría pedir el FMI seguramente estará subir la edad jubilatoria, especialmente para las mujeres. La idea es equipararla en forma gradual a la de los varones y también aumentar gradualmente la de los varones hasta los 70 años. “Y otro conjunto de reformas que van a ir en esa dirección, como el número de nuevos beneficiarios ajustando por ese lado el sistema previsional que hoy tiene un nivel de falencias muy grande, entre otras cosas por el fuerte crecimiento del empleo en negro, gente que no aporta y las empresas no aportan por ellos, y que el día de mañana van a tener serios problemas para jubilarse”.
“Estamos en una situación muy pero muy crítica, es una situación crítica buscada por el gobierno, no es que cayó del cielo, por eso las medidas llevan a que el sistema de seguridad social continúe desfinanciándose para el día de mañana en nombre de que está desfinanciado hacer una modificación del sistema con un ajuste que va a recaer justamente en los trabajadores activos y pasivos, o sea jubilados”, argumentó.
Además no pasó por alto que hacia adelante, la Anses va a recibir menos dinero de los aportes patronales porque una parte de los mismos ahora irá al Fondo de Asistencia Laboral para financiar las indemnizaciones, por lo tanto tendrá que hacer un ajuste adicional que seguramente irá de la mano de la reforma previsional que está pidiendo el FMI. “Los jubilados siempre fueron una variable de ajuste, los distintos gobiernos metieron mano en las cajas previsionales, como se las llamaba antes, que cuando tenían muchos fondos le ponían algún Bono, licuando la recaudación, así fueron vaciadas generando los ajustes, por eso hoy el haber jubilatorio no guarda relación con el salario, llega a la mitad, con lo cual cuando alguien se jubila la caída en el nivel de vida es muy pero muy fuerte”, señaló, cristalizando la injusticia de no llegar ni siquiera al 82 por ciento móvil.

La judicialización
Claro que la caída en el nivel de vida genera reacciones que en muchos casos se traducen en juicios a la Anses, ya sea por mal cálculo del cálculo de la Prestación Básica Universal (que cimienta los demás cálculos) y que la agencia calcula a la mitad de lo que considera la Justicia, o por reclamos en la pérdida que generaron los cinco cambios de movilidad; los del primer tipo van decreciendo a partir de 2020, pero los del segundo tipo van en franco aumento y son los que recorren el dilatado camino de las Cámaras Federales y, ante la apelación de la Anses, terminan en la Corte que, por insólito que parezca, no visualiza las pérdidas. Para fines de 2023, la pérdida del poder adquisitivo ya alcanzaba el 50 por ciento, “los jubilados estaban cobrando la mitad de lo que deberían estar cobrando, este es el nudo que Anses no reconoce en los lugares donde hay fallos favorables, y lo lleva a la Corte, donde hoy se acumularon 70 mil expedientes”, explicó el especialista en temas previsionales, Adrián Tróccoli.
“De enero 2018 a junio 2024 se acumuló una nflación del 5.090 por ciento frente a una movilidad jubilatoria que apenas recuperó la mitad de ese porcentual, lo que generó una judicialización importante”, explicó Tróccoli. Y dijo que en la actualidad hay siete Cámaras Federales que declararon la inconstitucionalidad de distintos aspectos de las leyes de movilidad aplicadas en los últimos años y ordenaron un nuevo cálculo con mejores índices de actualización. En esta actitud se ubican las Cámaras Federales de Mendoza, Mar del Plata, Bahía Blanca, Córdoba, Salta, Tucumán y Chaco. “Estas son las siete cámaras que aún con demoras, de dos a cuatro años, están con haberes bien calculados y declaran inconstitucional la ley de Alberto Fernández”, describió.
“El primer fallo que llegó a la Corte es “Cortés, Leonardo Evaristo c/ ANSES”, resuelto el 4 de noviembre de 2024 por la Cámara Federal de Mendoza, que reconoció la insuficiencia de la movilidad aplicada al haber jubilatorio desde que fue otorgada en 2017”, detalló Tróccoli. Y señaló que la Cámara partió de una definición central, y es que la movilidad jubilatoria es el mecanismo destinado a preservar el poder adquisitivo de los haberes.
En su opinión, las apelaciones de Anses a los fallos tienen un fundamento. “Se explica pura y exclusivamente por la necesidad de que cierren los números, siempre digo que el sistema cierra a través de los juicios, si hubiera que pagarle a todo el mundo lo que corresponde no se puede, entonces se paga mal y aquellos que hacen juicios son los que tarde cobran más o menos lo que les corresponde, si no hicieran juicio no van a cobrar nunca, entonces en ese más o menos y tarde el sistema puede cerrar, de otra manera no dan los números”, argumentó.

La realidad de Rosario
La abogada Luciana Quagliato es especialista en derecho previsional y lleva 20 años dedicada exclusivamente a juicios de reajuste, experiencia que la lleva a considerar que en Rosario la Cámara Federal no se expide en los juicios por reajuste. “Uno de sus fallos dice que el abogado no acreditó el daño que hubo en la jubilación; cuando a mí me sacan una sentencia exactamente igual respondo que no se aplicaba a mi caso porque yo sí había presentado los cálculos y calculado el daño, por eso puse un recurso de revocatoria in extremis (recurso legal que se puede plantear a la Cámara de Apelaciones para que revise su propio fallo)”, explica. Y agrega que la acreditación del daño va de suyo, desde el momento que el propio presidente Javier Milei, cuando en 2024 cambió la movilidad, dijo que el régimen anterior había provocado desastre en las jubilaciones, “de modo que se entiende que hay un reconocimiento por parte del Estado de lo que fue el régimen de movilidad de la ley 27609 que es la que rigió entre 2021 y 2024”.
“Cuando hay un reconocimiento expreso y un daño de público conocimiento, no hace falta acreditar mucho, no obstante yo había acreditado con cálculo por lo que deduzco que la intención es no resolver el tema y llevarlo hacia adelante para que lo resuelva la Corte, entonces en Rosario es probable que la situación no se resuelva hasta fines de 2027”, comentó.
“En Rosario la Cámara Federal debería tener seis jueces por sala y sólo hay dos camaristas en una sala que no se expide sobre el tema y un camarista, Aníbal Pineda, en otra sala, que sí lo resuelve con un índice propio combinado, pero como está en minoría los jubilados no pueden cobrar su jubilación reparada”, señaló.
Las representaciones sociales
¿Alguna vez los jubilados tuvieron una representación en los planes de gobierno que consideraran lo vulnerables que son al final de sus vidas y sus fuerzas? Para el doctor en Psicología y profesor de Epistemología de las Ciencias Sociales Roberto Follari, los gobiernos cuentan con que son un sector social vulnerable. “Los jubilados no tienen cómo asociarse de manera tal que pudiera afectar al poder vigente, no pueden hacer una huelga por ejemplo, ahora hay manifestaciones aunque con las limitaciones de personas mayores que no pueden correr frente a la violencia policial”, explicó. “En Mendoza hacemos una manifestación semanal, que no fue reprimida, en una provincia donde se reprimieron otras como la del agua, pero lo nuestro es en espacio acotado, llamamos muy poco la atención”.

“De modo que para los gobiernos somos vulnerables, fáciles de atacar sin que pueda haber reacción, y para la sociedad se está produciendo un cambio porque aumentó la expectativa de vida, hace medio siglo era diez años menos que ahora, empieza a cambiar el hecho de que las personas ancianas puedan hacer cosas, pero lo cierto es que mayoritariamente en nuestra sociedad se los ve como quien no tiene más que ofrecer que no sea el afecto, personas afectuosas que cuidan nietos, animalitos, pero no como personas socialmente útiles sino más bien de quienes tienen que ocuparse, nos tienen que cuidar porque poco podemos cuidar a terceros entonces aparecemos como una especie de carga”, consideró como contraluz de la “unción y el respeto que había hacia los ancianos en ciertas culturas tradiciones, algo que cambió con la modernidad avanzada, a partir de los años 50/60 del siglo XX, y a esto se suman los cambios como en tecnología.
¿Cómo procesan los jubilados a nivel subjetivo esas representaciones sociales con estima a la baja? “Desde el punto de vista subjetivo se vive con mucha pena, con mucha autodepreciación, es muy triste advertir que se trabajó toda una vida, que se hizo mucho esfuerzo, formado familia y que se llegue al final en condiciones de enorme limitación dependiendo de terceros cuando los hay y cuando no los hay yendo a lo que se pueda, hay personas mayores que hasta tienen que revolver en la basura y que nadie diga que no lo ha visto, un espectáculo tristísimo o gente que pasa pidiendo o que cuando uno está en un bar le dan una estampita; en todo esos actos hay personas mayores”, enfatizó. Y sumó: “cuando uno está mal tiende a autoculparse aunque la culpa no sea de uno”.
Y mientras tanto el Pami
A todo lo anterior se suma en Rosario una crisis inédita en las prestaciones de la obra social del sector. “Cada vez estamos peor, incluso muchos en situación de calle, con haberes de la mínima, están en una situación terrible”, advirtió Juan Manuel Isola en la última manifestación del Frente de Jubilados en Lucha, que todos los miércoles se concentra frente al Pami de calle San Lorenzo 926. “Los dos efectores Pami I y II, están sufriendo la desfinanciación que lleva adelante el gobierno, que con su plan económico hace que tengamos faltante por todos lados, se están yendo los médicos especialistas y hay problemas de insumos y para conseguir algún aparato ortopédico, hay demoras de más de un año”.
“Nos preocupa mucho la Ley Bases, el Fondo de Asistencia Laboral que nos saca una parte de lo que nos corresponde, el Pacto de Mayo que en el punto 9 menciona la reforma previsional, por lo tanto tenemos que estar muy atentos e insistir al sistema político argentino que se comprometa a defender el Fondo de Garantía de Sustentabilidad”, enfatizó.
¿Qué voces se escuchan sobre el padecer de quienes están al final de sus vidas y sus fuerzas? De las que tienen poder de resolución, ninguna. Parafraseando a la canción, se diría que los jubilados son como el Fantasma de Canterville, pasan a través de la gente. Los invisibles de la sociedad.


































