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Política

Efecto condena: cómo se reacomodan las estrategias electorales en Rosario

La sentencia judicial contra Cristina Fernández de Kirchner generó un cimbronazo en el mapa político nacional. La condena a seis años de prisión y la inhabilitación para ejercer cargos públicos deja trunca su preanunciada candidatura en la tercera sección electoral de la provincia de Buenos Aires y pone en pausa —al menos de momento— la interna que viene desangrando por goteo al peronismo, desde el gobierno de Alberto Fernández a esta parte. ¿Cambia algo en la estrategia electoral de Rosario? Por ahora pareciera que no demasiado, aunque las lecturas varían. 

La reacción inmediata de sus competidores locales fue salir a pegarle a Juan Monteverde. El dirigente de Ciudad Futura es la masilla que permitió encastrar buena parte de los sectores del Partido Justicialista santafesino, luego del congreso que dinamitó el espacio en diciembre del año pasado. El escenario cambió de una elección que se anticipaba compleja, a quedar como la segunda fuerza provincial y el espacio más votado para el Concejo de Rosario. Un caudal de votos que le ensancha la espalda para un objetivo que no esconde: ser el intendente de Rosario en 2027.

En esa empresa, Más para Santa Fe y Unidos se eligieron como rivales en Rosario. La campaña de Monteverde, sobre todo en el tramo que se transita hacia las generales, viene apuntando a marcar las presuntas falencias en la gestión de Pablo Javkin. El slogan “El intendente que le falta a la ciudad” abona en ese sentido. En esa lógica, Carolina Labayru, la candidata del oficialismo local, pivotea entre ese mano a mano con Monteverde y la crítica lavada al candidato de La Libertad Avanza, Juan Pedro Aleart, en un intento de no perder electorado por derecha.

Sin embargo, los resultados en Rosario muestran que el terreno se polariza en un clivaje que opera en apoyo o rechazo al presidente Javier Milei. Con más de 87 mil votos, Aleart fue el candidato más votado en la ciudad, seguido de cerca por Monteverde, que cosechó unos 84 mil. Más lejos quedó Labayru, con 38 mil votos, posicionando a Unidos como tercera fuerza en la ciudad. Difícil elección para los espacios que transitan la avenida del medio de esa polarización; un poroto que se anota Pullaro, aunque lo haya votado menos de la mitad de la gente que lo llevó a la Casa Gris. 

En principio, la condena a la expresidenta polariza aún más una elección que ya se debatía entre dos polos opuestos. Así parecen leerlo en Unidos, donde tanto Pullaro como Javkin se pronunciaron a favor del fallo de la Corte Suprema de Justicia. Más radicalizado fue el mensaje de Labayru en sus redes sociales: “Cristina presa por corrupta. Imagino que Monteverde, que llamó a votar por ella y por Alberto, va a poner cartelitos por las calles pidiendo disculpas por la que falta”. 

Desde La Libertad Avanza también atacaron con dureza. “Es eso lo que está en juego en Rosario este 29 de junio. Juan Monteverde es kirchnerismo. Es Movimiento Evita, con todos los militantes de la pobreza y la corrupción detrás. Es Cristina, es Massa y Grabois. Y nosotros somos los únicos que podemos terminar con ellos”, escribió Aleart en sus redes. A la crítica se sumó el ejército de militantes digitales, entre los que se encuentra Lautaro Enríquez, parte de la lista de candidatos al Concejo y coordinador de las organizaciones estudiantiles universitarias en Rosario: “Juan, te dedicás a usurpar terrenos, sos lo mismo que Cristina y encarnás el mal para Rosario”.



El debate local


El fallo de la Corte generó un duro comunicado de Ciudad Futura que pone el foco en las desprolijidades de la causa y las consecuencias de una “judicialización de la política”. En sus propias redes sociales, Monteverde también cuestionó que el fallo “no busca Justicia, sino proscribir a Cristina” y llamó a todas las fuerzas democráticas a pronunciarse por el tema. “La democracia está en peligro”, sintetizó. 

Para Monteverde la situación resulta naturalmente incómoda. Tanto por sus rivales políticos, que se esfuerzan por emparentarlo con el kirchnerismo y por relación transitiva con las recientes condenas por corrupción, como con los propios, que no escapan a medirle el nivel de peronismo en sangre, ante el inminente encarcelamiento de la principal figura política del espacio. 

Quizás por eso los dirigentes de Ciudad Futura no salieron a hablar del tema, más allá del comunicado que circuló por redes. Monteverde, junto a los principales referentes del espacio, estuvieron presentes el martes en la plaza 25 de Mayo, acompañando la convocatoria espontánea que se generó ante la decisión del máximo tribunal. Sin embargo, los dirigentes no se sumaron al extenso listado de oradores que participó de la catarsis colectiva. 

Las encargadas de ese pronunciamiento fueron Majo Poncino, actual secretaria adjunta del Partido Justicialista a nivel provincial y con militancia en el Movimiento Evita, y Norma López, hoy al frente del espacio Comunidad y con una larga trayectoria en el justicialismo santafesino. Ambas integran la lista a concejales de Más para Santa Fe, que encabeza Monteverde en la ciudad, y cuentan con más “pergaminos” en la defensa de la causa kirchnerista. 

Para López, la estrategia tanto de Unidos como de La Libertad Avanza se basa en “mentir para que algo quede” en la población. Sin embargo, ve difícil que se pueda nacionalizar una elección donde se eligen concejales en Rosario. Por el contrario, entiende que el debate debe girar en torno a los problemas que presenta hoy la ciudad, y que son los que afectan a los vecinos en el día a día. 

“El oficialismo no le puede reclamar al gobierno nacional y provincial por la recolección de residuos urbanos. Si la ciudad tiene olor feo no es culpa del gobernador o el presidente. Lo mismo ocurre con el servicio de transporte de pasajeros, donde ni el intendente ni el candidato libertario dicen nada. Son cuestiones del municipio y se tienen que hacer cargo”, apuntó en diálogo con Suma Política


La polarización


Dentro del armado principal del peronismo en Rosario entienden que la jugada del oficialismo es clara: sumarse a esa “nacionalización” de la elección local endureciendo el discurso, para intentar seducir a un electorado más corrido a la derecha. Algunos no ven con malos ojos esa estrategia, porque le allana el camino a Monteverde para problematizar sobre la situación de la ciudad, algo que lo puede dejar bien plantado de cara a 2027. “Para chapear con la ciudad, tenés que tener con qué”, chicanean al oficialismo. 

En otra de las huestes peronistas coinciden en que la nacionalización puede ser fructífera, aunque con otra mirada. En el análisis, entienden que el caudal de votos que se pone en juego con ese discurso más enardecido, tanto de parte de Unidos como de La Libertad Avanza, en realidad es muy bajo. 

“Están buscando seducir a un voto muy antiperonista que a nosotros nunca nos va a votar. Es una pelea entre Aleart y Labayru por ver quién es más gorila. A nosotros nos favorece que se disputen esos votos”, explican por lo bajo, desde el entorno justicialista. En ese “dejar hacer” se entiende también la decisión de Monteverde de no salir a responder los ataques: “No le suma nada. Es darles entidad”. 

Por otra parte, en el armado justicialista también entienden que, con un tono más moderado que el de sus adversarios, Monteverde puede acaparar tanto a un público desencantado con las disputas internas de la política como a un universo del progresismo que dejó huérfano el socialismo al cerrar filas dentro de Unidos. “Rosario tiene un núcleo fuerte progresista, que no se sube a este clima de época. ¿Van a votar a Labayru que se prende a la de son todos chorros y la de agarrar la pala?”, se preguntan retóricamente. 



Van por fuera


Las expresiones del peronismo que van por afuera también se pronunciaron sobre el tema y analizan el nuevo escenario para definir los pasos a seguir. Tanto Lisandro Cavatorta como Julia Irigoitia no solo dieron el presente en la movilización rosarina por Cristina Kirchner, sino que se sumaron al coro de voces que se manifestaron por el tema. Ambos encabezan la lista Resolver Rosario, con la que buscan renovar sus bancas a partir de diciembre. 

Para Cavatorta —como lo expresa el nombre del propio partido— la campaña debe estar centrada en resolver los problemas de los rosarinos. Por eso entienden que nacionalizar los temas es “mentirle a la gente” en la previa del proceso electoral. “Aleart habla de libertad o kirchnerismo; Monteverde cuando habla de que falta un intendente, en una elección que se eligen concejales; y Labayru que cuenta camionetas que se compran para la policía y ni siquiera es del mismo partido que Pullaro”, criticó en diálogo con este medio. 

En ese marco, el dirigente consideró que cuestiones graves como la sentencia contra la expresidenta necesitan de “peronistas que banquen en las malas”. La mención a Monteverde es directa: “Al peronismo se lo banca siempre y sobre todo cuando gobernábamos. Yo no escuché una sola palabra de Monteverde bancando a los anteriores gobiernos peronistas”.

Una mirada similar plantea Roberto Sukerman, que busca una banca en el Concejo por el espacio PAIS. “Acá hace falta peronismo”, se puede leer en la cartelería desplegada en las calles de la ciudad. El dirigente sostiene que viene llevando adelante una campaña “nacionalizada”, donde el rival a combatir son las políticas llevadas adelante por el gobierno de Javier Milei, que también tienen sus repercusiones en el plano local.

“Quizás eso genera una incomodidad en otros sectores que quieren o pretenden representar al peronismo y después no terminan defendiendo a Cristina como corresponde”, expresó a este medio. Y agregó: “Yo soy el único candidato a concejal que encabeza una lista que representa al peronismo y al kirchnerismo. Es un lugar del que estoy orgulloso, al que nunca renuncié ni me fui”. 


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