No fue una reunión social sino política, aunque todas estas últimas tengan también un lugar para la socialización. Todos los consultados que fueron parte del encuentro de Unidos para Cambiar Santa Fe el miércoles pasado dijeron que fue “un encuentro positivo”, de “camaradería”, “con muy buen clima” y “con la mira puesta en el horizonte para un proyecto que sabe qué quiere hacer hasta diciembre de 2031”. Sin embargo, ninguno supo precisar en qué se había avanzado o qué decisiones novedosas ya estaban tomadas para 2027.
En realidad, tampoco los concurrentes a la sede del Comité Provincial del Radicalismo esperaban que allí se discutieran asuntos espinosos, y mucho menos que se revisaran estrategias, o se tocara una coma sobre las decisiones que ya estaban tomadas. Pero cada comensal sabía que era importante estar, escuchar y decir lo suyo. O mandar a decirlo como sucedió en un caso concreto, que fue lo más sabroso de los discursos previos a un buen asado.
Fue una reunión de rituales del oficialismo, que comenzó con el más significativo de ellos. Hubo un homenaje a Gabriel Real, el demoprogresista que fue uno de los constructores de la alianza heterogénea. Falleció recientemente y a las palabras cálidas que recibió su memoria se sumaron un minuto de silencio y otro de aplausos. La Legislatura y la política de Santa Fe fueron su casa y su vida como dirigente.
Se ordenaron luego las exposiciones y no parece casualidad que el primero en hablar haya sido el convocante Felipe Michlig, que siempre sabe valorar los contactos interpersonales tanto como los acuerdos políticos. Tampoco, que el cierre haya quedado en manos de Fabián Bastia, el más político de los ministros de Maximiliano Pullaro.
El tema central de las exposiciones (no hubo una discusión) fue la reforma electoral, con la sanción del nuevo Código que va en línea con la reforma de la Constitución y que fija nuevas reglas electorales y confirma otras ya tradicionales en Santa Fe, como la boleta única papel, que nadie con votos (con muchos votos) va a poder cuestionar el año próximo. Se celebró que fuera abrumador el apoyo a la norma de casi todas las fuerzas políticas partidarias de la provincia. Y que esa negociación haya comenzado por casa, por Unidos.
En rigor, en la actividad política provincial solo un actor con representación parlamentaria, la izquierda, quedó fuera del acuerdo y sus tres integrantes votaron en contra. Carlos del Frade describe a ese entendimiento de los demás con la sigla PUS, y la llama incluso “el Pus”. Se queja del “Pacto o Partido Único Santafesino”. El consenso es entre el oficialismo y casi toda la oposición.
En calle Rivadavia
El local de calle Rivadavia de los radicales, en la capital provincial, recibió a los dirigentes de otras fuerzas políticas con los buenos presagios que dan el fuego y las brasas. Se convocó a las 19.30 y para las 20 ya había comenzado el encuentro político. Más tarde fue la cena.
El jefe del radicalismo y del Senado también preside el Comité Provincial. Su insistencia es clave para que sucedan estas reuniones de Unidos. Se acordó hacerla, muy a su pesar, cuando faltaba poco para que jugara River por la Copa Sudamericana, con resultado opuesto a la reunión. En política también hay imponderables, como en el fútbol, pero rara vez las cosas se definen bajo la lotería de los penales. Y mucho menos cuando se trata de fijar las reglas del juego.
Las conversaciones entre radicales y socialistas (y en menor medida con el PRO) primero y de manera paralela con el peronismo en sus distintas vertientes, hicieron que se pudiera llegar a una norma electoral con excepcional respaldo político.
Unidos celebró el miércoles por la noche el resultado que se iba a alcanzar el jueves por la tarde: la ley electoral fue aprobada con un nivel de consenso inimaginable en las dos cámaras: unanimidad al momento de su sanción definitiva en el cuerpo de 19 bancas y apenas cuatro votos en contra en la Cámara de origen.
El acuerdo y la negociación tuvieron como escenario a Diputados. El Senado respaldó y participó de las conversaciones previas a la llegada del tema al recinto. Seguramente, los jefes territoriales valoran de la norma que haya en las Paso y en las Generales una boleta única solo para dirimir el cargo que hoy ejercen. Buena parte de su poder proviene de esa modalidad para votar.
Propósito doble
Michlig convocó la reunión también en atención a los partidos de Unidos que no tienen diputados ni senadores. Y hubo dirigentes de esas fuerzas que le sacaron provecho al encuentro en el que “se informó y compartió los criterios políticos del acuerdo alcanzado en Diputados y revalidado por el Senado”. Son los llamados “socios menores” del frente de frentes.
Eran unos diez partidos chicos cuando se inició formalmente la alianza en 2022, entre aguas y aceites radicales, socialistas y macristas que parecían imposibles de mezclar. Ahora son nada menos que 15 las fuerzas del oficialismo.
“En las elecciones de 2027 se va a ver cuántos son realmente espacios políticos partidarios y cuántos nada más que sellos”, reconoció uno de los concurrentes al asado. Se reunieron para hablar de la reforma electoral, calcular efectos ante el electorado sin polemizar demasiado y sobre todo imponer a todos los partidos chicos que “por ahora nos toca únicamente acompañar”, agregó.
Uno de los entusiastas oficialistas reveló parte de la lista de oradores: Rubén Galassi, del socialismo cercano a Antonio Bonfatti; Silvana Di Stéfano, que preside el bloque radical de diputados; el senador Esteban Motta (UCR-San Martín), que tuvo un rol importante en las negociaciones; y el diputado socialista Mariano Cuvertino, de un papel similar, aunque Joaquín Blanco haya sido el principal negociador del PS.
Hubo una ausencia obligada: la de la ex vicegobernadora Gisela Scaglia, que no pudo asistir porque había sesiones en el Congreso de la Nación. En su lugar, Lucas Incicco dijo que en lo personal cree que hay motivos para “dudar” de lo que pueda producir en los votantes una oferta repetida de un precandidato a gobernador con tres precandidatas a vice diferentes.
Lo dijo tanto por lo que debe medir Unidos antes de tomar una decisión con vistas a cómo jugará Pullaro sus cartas en las PASO, como por las lecturas que ya se hacen. Es cierto, el “poliamor” de un precandidato y tres eventuales precandidatas a la Casa Gris colabora con el discurso de quienes dicen luchar contra “la casta”.

































