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La llegada del Súper Niño vuelve a poner en el ojo de la tormenta los desarrollos de Funes

El anuncio de la llegada de un Súper Niño para los próximos meses, con lluvias abundantes y tormentas severas hasta febrero, disparó las alertas en la región y volvió a traer al centro de la escena un tema sobre el que urbanistas vienen advirtiendo desde hace años: la proliferación indiscriminada de desarrollos inmobiliarios en la cuenca del Ludueña. El caso más notorio, por el crecimiento de los mismos y las impugnaciones técnicas que cayeron sobre algunos de ellos, es el de Funes.

“El riesgo es que se inunde Empalme Graneros porque avanzaron mucho las urbanizaciones que impermeabilizan el suelo en la zona del arroyo Ludueña y el canal Salvat”, le dijo a Suma Política un concejal de Funes. “Y en nuestra ciudad puede complicarse el barrio Islas Malvinas, en la zona norte”, completó. 

Esto no significa que necesariamente vaya a suceder, o que ya es tarde para las tareas de prevención. Pero es una advertencia que no debería pasar inadvertida. Y no es la primera. 

¿Por qué en Funes es necesario estar particularmente alerta ante el anuncio de un Super Niño? Una de las mayores preocupaciones ante el anuncio de lluvias intensas y persistentes tiene que ver con las urbanizaciones que autorizó el municipio —como Damfield, La Reserva y el loteo de Autocrédito— y que posteriormente fueron frenadas por las autoridades de la provincia. Distintas áreas del gobierno provincial dictaminaron que esos proyectos eran inviables técnicamente porque estaban en tierras inundables; sin embargo, ya se había arrancado con obras de impermeabilización del suelo y no volvieron para atrás. 

“La Municipalidad de Funes avanzó con permisos de uso del suelo, que después quedaron truncos porque no pasaron las instancias provinciales”, describió el mismo concejal. “En Damfield está levantado el terreno, va a funcionar como un dique de aceleración del agua hacia el arroyo”, agregó.



Sillas vacías

La última semana de septiembre, el Concejo de Funes convocó a la Junta de Asuntos Hídricos, pero los tres lugares del municipio quedaron vacíos. Solamente asistieron los concejales Juan Ignacio Rímini (UCR), Soledad Míguez (Unión por la Patria) y Carlos Olmedo (PRO) y dos representantes vecinales. 

El organismo fue creado por ordenanza después de las inundaciones de 2012, aunque desde 2019 nunca fue convocado por el intendente Roly Santacroce. En esta ocasión fueron los vecinalistas los que motorizaron el encuentro y los concejales se hicieron eco. De allí surgió un pedido de informe al Ejecutivo para saber si existe un protocolo ante una eventual emergencia hídrica y se aprobó una ordenanza para que se aceleren los trabajos de limpieza de los reservorios del Salvat, General López y el de Funes City con partidas provenientes de la plusvalía que el municipio cobra a los desarrollos. 

“Si la Municipalidad no asiste es su responsabilidad”, dijo otro de los que dio el presente en la reunión de la Junta. “Ahora no dan información de lo que están haciendo; en cambio, si funcionase la Junta tendrían que hacerlo ante los vecinalistas y los concejales; explicar los avances y lo que falta en limpieza, canalizaciones, reservorios”. Pero además, completa, “hay una ordenanza que fija una tasa por emergencia hídrica, la Municipalidad recauda y no convoca a la Junta para explicar el destino de ese ingreso”.

Remata con lo que entiende es una descripción de lo que está pasando. “Mientras todos los municipios de la región están trabajando en medidas de prevención, en Funes el único tema es la llegada del McDonald’s”, disparó sin contemplaciones. 

Cortocircuitos

No es el único capítulo de la saga. A principios de septiembre, Santacroce acusó al gobierno provincial de no hacer las obras de infraestructura necesarias en Funes. La respuesta que salió desde la Casa Gris fue contundente: “Lo que está haciendo el intendente es atajarse. Con lluvias importantes habrá sectores de Funes que tendrán problemas porque hicieron las cosas mal”, le dijeron en ese momento a este medio funcionarios de dos áreas distintas, con incidencia directa en la autorización de los desarrollos. “La última lluvia (importante) que tuvo la cuenca del arroyo fue en 2012, nunca más llovió en niveles que pongan a prueba la infraestructura. Este año tendremos el fenómeno de El Niño, que se anuncia muy intenso, por eso está tratando de despegarse”. (La nota completa puede leerse acá). 

La Junta Hídrica tiene previsto volver a reunirse el 20 de octubre, a la espera de respuestas al pedido de informes sobre el protocolo para emergencias y la ordenanza de contratación directa. “No decimos que el municipio no está haciendo nada, pero canalizan de manera intermitente y no hay protocolo de prevención”, denuncian. No se sabe por el momento si los representantes del Ejecutivo asistirán o no a la Junta. 


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