Si parte de la solución del problema narco en Rosario y la provincia depende de los mensajes políticos, se están terminando las excusas. Si las decisiones que se demoran no tenían la presión necesaria como para estar en falta, ya no queda margen. Pero todo tiene una explicación.
Más de cien jueces federales de todo el país, los cuatro integrantes de la Corte Suprema nacional, los miembros del Consejo de la Magistratura, el gobernador Perotti y el intendente Javkin, en un encuentro inédito en la propia ciudad que sufre las balaceras y las muertes, parece suficiente.
Ese marco que colmó de justicia a la Facultad de Derecho de la UNR no es determinante por lo que resuelve, sino por lo que proyecta. De esas coincidencias deberían partir las soluciones de los próximos días, que se reparten en los tres poderes del Estado.
De lo contrario quedará más claro que el problema es que cada uno tiene su propio plan con el que busca rédito político. Aunque no debería ser un inconveniente si todos persiguen el mismo propósito.
Repasando: el intendente pide ayuda a la Nación, el gobernador reúne a los legisladores nacionales detrás de un plan común, el presidente recibe a las máximas autoridades locales y se compromete, la Justicia se convoca en Rosario para poner el tema en el máximo nivel de repercusión y demandar urgentes soluciones. ¿Qué falla?
Hay que saber que las soluciones que se tomen en lo inmediato tendrán efecto recién en el mediano y largo plazo. Por ejemplo, si se decide construir una nueva cárcel para presos federales, demandará un proceso de más de un año.
Igual que la implementación del nuevo Código Procesal Penal que cambia el sistema con el que se hace justicia a nivel federal actualmente en la provincia.
Más rápido podría ser poner en marcha la cobertura de vacantes que se reclaman desde hace años: hay un 40 por ciento, que sigue creciendo. Este año el único avance fue que hubo dos intentos consensuados para definir una lista de conjueces, pero no salió ninguno de los dos y volvió a patearse el tablero.
No obstante, el Poder Ejecutivo nacional envió por primera vez (nunca lo había hecho este gobierno) al Senado un listado de apenas cinco magistrados, destinados a cubrir transitoriamente las vacantes, como en una suplencia. El listado original era de 17, pero se redujo a 5, y además hubo otro inconveniente: se envió otra vez al Congreso sin los diálogos de consenso necesarios, con lo que quedó trabado.
La movida de jueces a Rosario puede servir para que los legisladores que tienen que resolver ese tema registren que hay demasiada presión detrás de una solución para Santa Fe y Rosario y que no pueden aplicar la lógica política del trueque de cargos común en otros tiempos o en los actuales, donde las demoras se cobran vidas a diario.


Para qué sirvió
La provincia y Rosario venían frustradas de reuniones que no dejan nada. Algo parece estar cambiando. Al menos hay proyectos, diagnósticos coincidentes sobre las soluciones y sus urgencias y una visibilidad nunca antes vista.
La cumbre de jueces en Rosario sirvió para eso: poner en la vidriera nacional el reclamo para que se resuelvan designaciones pendientes. Se espera que el deber cumplido no haya sido sólo mostrarse ocupados y preocupados en el tema.
No se registran reuniones similares a esta, más allá de que la pandemia impidió la realización de grandes encuentros por dos años. La idea de realizarla en Rosario se decidió hace dos meses por Zoom.
El primer invitado fue el presidente de la Corte, Horacio Rosatti, que trajo consigo la representación del Consejo de la Magistratura que ahora preside.
“El resto de los ministros también decidieron venir”, confió a Suma Política uno de los organizadores. Acá aparece cierta competencia con el otro integrante santafesino del supremo nacional, Ricardo Lorenzetti.
En el encuentro ambos dijeron lo suyo:
“Esto no se va a solucionar con fotos y reuniones, se soluciona con trabajo cotidiano, gris, profesional”, dijo Lorenzetti, que propuso crear una agencia de lucha contra el narcotráfico que integre a los tres poderes del Estado y se sinceró: “El problema es que no funciona nada. Hay una ineficacia generalizada, cada uno hace una parte y se pelea con el otro”.
“No se puede combatir el crimen organizado con un Estado desorganizado. La cohesión debe ser horizontal y también vertical: Nación, provincias y municipios”, dijo Rosatti, que admitió que “la indiferencia propició el avance del narcotráfico” y le pasó la cuenta a la política por el tema de las vacantes: “No se puede pretender combatir el narcotráfico y después no hacer lo necesario”.
Más allá de las palabras, ¿qué podría pasar en breve?: que se defina la fecha para la implementación en Santa Fe del nuevo sistema acusatorio (resta hacerlo acá y en Mendoza) y una propuesta para reutilizar los bienes mal habidos de las bandas narcos. En los próximos pasos se podrá medir el resultado del encuentro en Rosario.

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Ver todas las entradasPeriodista. Licenciado en Comunicación Social de la UNR. Ex jefe de Redacción de La Capital. Twitter: @DanielAbba_


































