La Legislatura de Santa Fe se apresta a tratar una serie de modificaciones al sistema electoral provincial. Debe hacerlo, porque es un mandato de la reciente reforma constitucional. Del paquete de cambios, todo el elenco político santafesino celebra dos cosas: que se mantienen las elecciones primarias (pase lo que pase a nivel nacional con las PASO), así como la Boleta Única, que se viene utilizando desde hace varios años, aunque podría ser retocada en su diseño.
La preocupación aparece sobre todo en un punto: la elevación del piso mínimo de votos que se va a necesitar para acceder al reparto de bancas en Diputados y en los concejos municipales, que podría pasar del 3 % actual al 5 % del total del padrón. Teniendo en cuenta que se redujo la cantidad de votantes (en 2023 fue de casi el 70 % y en los últimos comicios se viene achicando notablemente y osciló entre el 50 y el 60 %), ese cambio implicaría que algunas expresiones políticas necesitarían casi duplicar los votos que obtuvieron en las anteriores elecciones para llegar al reparto de escaños.
Los cálculos previos determinan que serán necesarios unos 140 mil votos para aspirar a una banca en la Cámara de Diputados (eso es el 5 % de un padrón de 2,8 millones). Con esta nueva condición, la mitad de las seis fuerzas políticas que consiguieron ubicar representantes en la elección del 2023 en la Legislatura no hubieran llegado a tenerlos.
Si el punto prospera, se reducirá o anulará esa representación y es posible que las fuerzas que queden disminuidas por el reglamento electoral no tengan más alternativa que sumarse a otros frentes, o crear uno nuevo que reúna a varios sectores para aspirar a dar un discurso parlamentario.
Si el piso del 5 % sale airoso de los debates, Santa Fe se convertiría en la única provincia del país que pone tan alto ese requisito para la representación parlamentaria. Actualmente, junto con Jujuy son las únicas dos que tienen un piso del 3 % sobre el padrón total. CABA tiene también un 3 % de piso, pero sobre los votos válidos emitidos, y el resto de los distritos un porcentaje menor y siempre sobre los votos emitidos. Este será uno de los reclamos principales que harán los sectores que advierten que con el 5 % del padrón se reducen los criterios democráticos y no dudan en hablar de proscripción a las fuerzas minoritarias.
Qué se sabe de los cambios
“No sabemos, pero sospechamos”, es la respuesta en el ámbito político cuando se consulta sobre las reales intenciones de este cambio electoral. Dos cosas son seguras: la Legislatura está al borde del plazo de un año que tiene desde la reforma de la Constitución para adecuar el sistema electoral y la elevación del piso es uno de los puntos que tendrían consenso entre las fuerzas mayoritarias.
Tampoco sobran los tiempos. Si las elecciones del 2027 se hacen en Santa Fe el 11 de abril (las PASO) y el 13 de junio (las generales), ya empezó la cuenta regresiva del año previo y todavía no están definidas las reglas de juego electoral.
Entre tanto apuro, ni desde la coalición Unidos ni desde el gobierno provincial se dieron a conocer ni siquiera borradores de cuál será su propuesta. La discusión no empezó por un proyecto del oficialismo sino de uno de la oposición, el que presentaron y firmaron los cinco senadores provinciales del peronismo y que incluye la elevación del piso electoral, entre otras cuestiones.
De ese proyecto (ver completo acá) se dice que fue un anticipo de ese sector del peronismo para “primerear y no ir detrás” del Ejecutivo e instalar la discusión, pero también que podría ser considerado un globo de ensayo del gobierno para ver cómo caen algunas de sus ideas.
En el ámbito político algunos aseguran que existe “cierto nivel de acuerdo” entre el oficialismo y los senadores del PJ, que extrañamente se cortaron solos, sin haber consensuado el proyecto con las otras tribus de su partido. “El proyecto tiene muchas coincidencias con lo que quiere el Ejecutivo”, admiten sin vueltas.
Como ese proyecto habla de poner un piso que llegue al 5 % del padrón, desde algunas expresiones políticas surgieron urgentes pedidos de audiencia con el gobernador para discutir el tema antes de que llegue a la Legislatura. El más notable fue el que presentaron los tres diputados del Frente Amplio por la Soberanía (FAS) Carlos del Frade, Claudia Balagué y Fabián Palo Oliver.
A nivel electoral surge una duda, si al final este punto forma parte del proyecto que impulsará Unidos: no queda claro por qué al gobierno le convendría que la oposición no se disperse (como pasa ahora) en lugar de tender a unificarse como tendrá que hacerlo si el 5 % es una exigencia de piso electoral.
En el reparto de bancas en Diputados ya existe un cambio que se aplicará en los comicios del año próximo. Según determinó la reciente reforma de la Constitución, ese reparto deberá hacerse por sistema D’Hondt en los 50 lugares, y no sólo entre los 22 que quedaban después que el ganador de la elección se quedaba con las primeras 28 bancas, como se hacía hasta ahora.
Si el reparto por sistema D’Hont se hubiera aplicado en las elecciones del 2023, a Unidos le hubieran correspondido sólo 17 bancas (y no las 28 que tiene hoy), al PJ 15 (hoy tiene 10), a Amalia Granata 10 (hoy tiene 7), al Frente que lidera Del Frade 4 (en lugar de los 3 actuales) y al sector libertario cuatro (hoy tiene dos: Argañaraz y Armas Belavi).
“El gobernador que sacó más de un millón de votos hubiese tenido apenas 17 diputados. ¿Qué cambios se hubiesen hecho en seguridad, jubilaciones, Corte Suprema o reforma constitucional? Ninguno”, ejemplifican desde el oficialismo, añorando el modelo anterior a la reforma constitucional.
Si el reparto por sistema D’Hont se hubiera aplicado en las elecciones del 2023, a Unidos le hubieran correspondido sólo 17 bancas (y no las 28 que tiene hoy), al PJ 15 (hoy tiene 10), a Amalia Granata 10 (hoy tiene 7), al Frente que lidera Del Frade 4 (en lugar de los 3 actuales) y al sector libertario cuatro (hoy tiene dos)
Podría interpretarse que entonces, para contrarrestar este cambio que ya se firmó, ahora se vienen estos atenuantes en el sistema electoral. Sin los partidos minoritarios representados en la Cámara, o con menores expresiones, quedarían más bancas para repartir entre los partidos grandes o principales frentes. Parece un cálculo escaso, pero funcionaría como contrapeso de aquella reforma.
También Unidos necesita contar con una cierta cantidad de lugares para satisfacer el reparto interno a la hora de armar la lista de candidatos a diputado. No es lo mismo cuando tenía 28 bancas aseguradas si ganaba, que ahora que las 50 bancas se tendrán que repartir entre todos aquellos que superen el piso electoral.
¿De la Boleta Única a la “sabanita”?
En el marco de que el candidato a gobernador sea el que arrastre más votos se inscribe la posibilidad de otras reformas, como que en el diseño de la Boleta Única se puedan reducir las cinco categorías (que actualmente van separadas) a tres. Se agruparían la de gobernador con la de diputados (irían pegadas) y la de intendente con la de concejales. Quedaría suelta la de Senadores. Algunos ya la llaman la “boleta sabanita”, porque tiene más relación con la lista sábana anterior que con la actual Boleta Única.
Una opción más arriesgada, y que también será parte de las discusiones, es incluir la posibilidad de que con un tilde se pueda votar a todos los candidatos de un partido o frente, incluyendo en esa opción a las cinco categorías. También ronda la idea de que el candidato a gobernador a la vez encabece la lista de diputados. Y así, el que pierde para gobernador se va a liderar la oposición en la Cámara.
Con el propósito de reducir la dispersión electoral se plantea también eliminar la posibilidad de que haya listas sueltas, es decir que si se presentan candidatos a concejales deberán tener un candidato a intendente, y si se presentan listas de diputados deberán estar acompañadas por un candidato a gobernador.
Nada de eso cambiaría la realidad de las PASO, donde todos los que alcancen el 1,5 % del padrón que se exige actualmente podrán pasar a la general. Eso no cambiaría. Pero después, a la hora de la discusión por el reparto de bancas, esa posibilidad quedaría notablemente reducida.
Sin duda que se simplificarían las boletas que irán a las generales pero el riesgo es que se reduzca demasiado la representación política de otras voces.
Desde algún sector de la oposición coinciden en este tema y dan un ejemplo: “No se puede permitir que se multipliquen casos como el del cantante de cumbia Juan José Piedrabuena, que llegó al Concejo de Santa Fe dando abrazos y como representante del justicialismo y después que fue electo diputado provincial ahora juega en sintonía con el gobierno de Unidos”.
En la oposición no creen en el propósito de transparencia y orden. En cambio aseguran que en el gobierno están “haciendo números y viendo cómo le dan las encuestas” para terminar de definir su idea de cambio electoral. Desde el oficialismo sólo adelantan que todo eso está en debate pero por ahora “el radicalismo todavía no sintetizó y Unidos tampoco”.
Sí admiten que la Boleta Única es “perfectible”, o sea dan a entender que se va a retocar el modelo que existe. Y sostienen con énfasis que “hay que ordenar el sistema electoral”. En ese proceso rechazan la idea de hablar de “proscripción”. “Cuando hacemos un cambio o presentamos un proyecto de ley no evaluamos si es bueno o malo para uno o para otro, sino en qué es lo mejor para todos santafesinos. A veces la costumbre hace que se tenga miedo a lo desconocido”, indican en lo más parecido a una definición de lo que se viene. En tanto, aconsejan: “Hasta que se firme el proyecto, hay que esperar”.
Resignados, algunos opositores recomiendan cautela: “Hoy se es Gobierno y mañana se puede ser oposición. Los cambios que sirven para un momento se pueden volver en contra dentro de cuatro años”.

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Ver todas las entradasPeriodista. Licenciado en Comunicación Social de la UNR. Ex jefe de Redacción de La Capital. Twitter: @DanielAbba_

































