Retenciones, obras públicas, política social. La disputa por los recursos y la responsabilidad de gasto de los distintos niveles del Estado se expresó con fuerza en el acto realizado el viernes 24 en la Bolsa de Comercio de Rosario para rematar el primer lote de soja de la campaña 2025/26 arribado al mercado local. En ese ámbito, el gobierno provincial se despachó contra el retiro de la administración nacional no solo de las obligaciones en infraestructura sino de las prestaciones básicas como en salud y alimentos. La entidad anfitriona reforzó su agenda en materia de inversión pública y su reclamo histórico de eliminar las retenciones. Como dulce, presentó un trabajo elaborado por su Dirección de Informaciones y Estudios económicos que proyecta un salto de 32 mil millones de dólares a 50 mil millones en el ingreso por exportaciones agroindustriales durante la última década, en caso de que esa supresión se concretara a más tardar en 2028.
El remate del primer lote de soja que llega en cada campaña a la plaza rosarina se instituyó en los años 90 para reforzar el papel del complejo oleaginoso en la economía nacional, de la cual es principal aportante de dólares. Formalmente, celebra el inicio simbólico de un nuevo período de comercialización de la oleaginosa, que tiene en la Bolsa local su principal mercado institucional. Con el correr de los años se fue convirtiendo en una suerte de misa de los agronegocios, en la que los empresarios de ese sector entrelazan sus intereses con las necesidades de representación política regional. Con alguna excepción, como cuando el grupo Vicentin manejaba la entidad, es norma la sintonía con los gobiernos provincial y rosarino. En los últimos dos años, se convirtió directamente en una alianza estratégica, que arrancó con la decisión del gobierno provincial de poner en primer lugar de la agenda de infraestructura las obras que reclamaba ese ecosistema.

La retirada nacional
En ese clima, la Bolsa rosarina se convirtió en caja de resonancia de un cambio en la sensibilidad de este círculo rojo. Frente a una representación nacional acotada a un funcionario de la Secretaría de Agricultura, el discurso de Pullaro y los aplausos reflejaron el lento proceso de desencanto con el experimento libertario de Javier Milei.
El gobernador criticó el abandono nacional en materia de infraestructura, con foco en las rutas nacionales que “ya no tienen pozos sino cráteres”. También se quejó porque la Nación cede responsabilidades con el argumento de que los estados subnacionales tienen recursos. “Sostienen su equilibrio fiscal con los recursos de las provincias”, agregó.
Como novedad incluyó en sus reclamos las prestaciones básicas. “Este gobierno representa al campo y a la industria pero también se preocupa por las políticas sociales, la Nación recorta el envío de medicamentos y de partidas alimentarias pero acá no van a faltar ni remedios ni comida”, enfatizó.
El presidente de la Bolsa fue algo más contemplativo. Destacó la escucha que prestó la administración de Javier Milei a las prescripciones de la entidad sobre el proceso licitatorio de la hidrovía, que en la última semana entró en su etapa dos, se mostró expectante por la privatización del Ferrocarril Belgrano Cargas y celebró la baja que dispuso el año pasado en los derechos de exportación. Pero fue por más y pidió la eliminación de las retenciones.
Un mundo sin retenciones
Los economistas de la institución presentaron un estudio que proyectó cómo sería el mundo sin derechos de exportación, no sólo evaluando el impacto productivo sino también el fiscal. Para ello utilizaron el modelo Agmemod Argentina, una herramienta de proyección económica desarrollada en Países Bajos, utilizada a nivel internacional y adaptada por la entidad a las particularidades del país. Este método permite simular distintos escenarios y proyectar la evolución de variables clave del agro en un horizonte de diez años.
El informe compara un escenario base, con las alícuotas vigentes, frente a otro en el que las retenciones se eliminan de manera gradual en dos años. Bajo el escenario actual, se proyecta que la producción total de granos pase de 39,9 a 41,1 millones de hectáreas entre 2026 y 2036, y la producción de 134,6 millones de toneladas a 165,9 millones, con exportaciones por 112 millones de toneladas y un valor cercano a los 44.000 millones de dólares.
En cambio, en un escenario sin esta gabela, la producción podría ascender a 183 millones de toneladas, las exportaciones a 126 millones y el valor exportado a unos 50.000 millones de dólares. Este crecimiento, señalan los economistas de la Bolsa, estaría acompañado por una expansión del área sembrada de 2,2 millones de hectáreas adicionales, impulsada por “mejores incentivos económicos para el productor”.
El análisis aclara que, si bien el Estado nacional enfrentaría una caída inicial en la recaudación, esto se equilibraría y pasaría a tener resultado neto positivo al cuarto año desde la eliminación de las retenciones. Esta compensación, dicen en la Bolsa, se produciría por dos vías. La primera es directa: la mayor rentabilidad del productor amplía la base imponible del impuesto a las ganancias y el impuesto al cheque. La segunda es indirecta: la expansión de la producción y la mayor inversión “se propaga al conjunto de la economía vía multiplicador, generando una expansión de la actividad económica que también resulta gravada por otros impuestos nacionales”.
Las provincias, por su parte, resultan “beneficiarias directas de la reforma” desde el comienzo. Primero, porque los derechos de exportación no se coparticipan, de modo que su supresión no supone ninguna pérdida. Segundo, porque la mayor actividad económica en el sector “amplía la base imponible de Ingresos Brutos e impuesto de sellos”. Según el estudio, en 2036 las provincias recaudarían 989 millones de dólares más en el escenario proyectado.
El informe estima que la recaudación adicional derivada del crecimiento económico superaría en aproximadamente 1.300 millones de dólares a la pérdida por retenciones hacia el final del período analizado, con un aporte cercano a 300 millones para Nación y alrededor de 1.000 millones para las provincias.

Ganadores
La invocación a las provincias es a la vez una precisión analítica y una señal política en tiempos en que renacen discusiones y tensiones en torno de la coparticipación y la reforma impositiva. También en un contexto en que el crecimiento de los enclaves mineros y petroleros transforman el mapa de poder entre las regiones.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) que elabora el Indec anotó un crecimiento interanual promedio en 2025 de 4,4 %, explicado fundamentalmente por la intermediación (24,5 %), minería (8 %) y agricultura (6,5 %). Construcción, comercio e industria no lograron recuperar la caída de 2024. La “economía de dos velocidades” que hoy está en boca de casi todos los economistas, muestra ganadores y perdedores. Pero también muestra que en el podio hay quienes se encumbran más rápido que otros.
El último informe de Indicadores Económicos Regionales de la Universidad Austral aporta datos sobre cómo se desenvuelve esta puja por la centralidad. Su Indice Local del Ciclo Económico (Ilce) registró un crecimiento de 2,5 % en la Región Centro, poco más de la mitad que el nacional.
El conglomerado que institucionalmente reúne a Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos recoge la expansión del agro pampeano pero también la presión que la actual política económica le pone a la industria y a la agroindustria. Ana Inés Navarro, directora del área de Economía de la Facultad de Ciencias Empresariales de la sede Rosario, y autora del informe, explicó: “La dinámica reciente refleja un proceso de estabilización macroeconómica que convive con fuertes tensiones en el entramado productivo y social”.
Jorge Day, responsable de la sección regional del instituto de estudios de la Fundación Mediterránea, analizó la evolución del empleo privado registrado en las provincias con mejor desempeño relativo. Es decir, las vinculadas a Vaca Muerta (Neuquén), la minería (San Juan, Salta y Jujuy), y el complejo agro pampeano. Detectó que cayó en la mayoría de los distritos. En un escenario que combina “una economía en ajuste con oportunidades muy focalizadas”, señaló, el desempeño laboral no responde al “efecto derrame” sino a “dinámicas sectoriales específicas”, en general vinculadas a “actividades exportadoras o con ventajas comparativas claras”.
Por eso, la excepción a su análisis es Neuquén, la capital de Vaca Muerta, un enclave que llevó al complejo petrolero al segundo lugar del ránking de exportaciones (11.772 millones de dólares), detrás del sojero (21.442 millones), pero creciendo a un ritmo mayor: 13 % contra 9 % interanual. No es la única diferencia. Mientras energía y minería concentran la mayor parte de los beneficios cambiarios, fiscales y arancelarios incluidos en el Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (Rigi), el agro recibe la mayor carga de retenciones a la exportación.


Velocidades diferentes
Estas grietas se derraman sobre la política. No parece casual que el gobernador neuquino Rolando Figueroa se convirtiera en uno de los primeros avales explícitos al viejo plan del gobierno nacional de impulsar una reforma tributaria que reemplace Ingresos Brutos por un IVA Mochila. “Si se establece un diferencial para poder cobrarlo las provincias, Neuquén va a tener uno más barato”, desafió. Cuando el ministro de Economía, Luis Caputo, lanzó la discusión el año pasado, la mayoría de los mandatarios provinciales se mostraron reacios por el efecto que tendría en ingresos ya golpeados por la caída de la recaudación.
El cambio de equilibrio acecha a la histórica centralidad del agro pampeano en la economía y la política argentina. La guerra en Medio Oriente potencia esta tensión. Mientras la suba de los commodities energéticos potencia proyectos de inversión, como el de Pampa Energía para convertir el gas de Vaca Muerta en urea, a través de una planta en Bahía Blanca, el aumento del costo de los fertilizantes que provocó el cierre del estrecho de Ormuz erosiona las perspectivas de la próxima campaña de trigo. Así lo dejó en claro, en su primer informe de precampaña, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA): “A diferencia de ciclos anteriores, donde la decisión estaba mayormente sujeta a la recomposición de la humedad, este año el foco se desplaza hacia la rentabilidad y el costo de los fertilizantes”. Para el ciclo 2026/27 proyectó una leve retracción interanual del 3 % en el área sembrada.
Los perdedores
Si la guerra, el aumento de costos y el tipo de cambio empiezan a presionar sobre los márgenes del agro, el resto del tejido productivo de la región está directamente aplastado. Según el Centro de Economía Política Argentina (Cepa), la cantidad de trabajadores registrados en la provincia de Santa Fe se redujo en 13.676 casos entre noviembre de 2023 y enero de 2026, lo que representa una caída del 2,2 % en el empleo formal. La mayor parte, más de 8 mil puestos, se perdieron en la industria. Pero la contracción se verificó en distintos sectores de la economía. La quiebra de Sancor, tras una larga agonía, pone a otras 900 personas en el purgatorio del mercado laboral y suma otra marca histórica a la seguidilla de gigantes que vienen cayendo en la provincia.
No es una exclusividad territorial aunque las estrategias de reacción sean diversas. Para fines de mayo, la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) y el Ministerio de Desarrollo Productivo programaron la conferencia “Fabricar Futuro”, para debatir “el futuro productivo con mirada federal”.
En la provincia de Buenos Aires, el gobernador Kicillof comenzó a dar señales de que podría intervenir en el conflicto por cierre de Fate, para evitar el cierre de la fábrica de neumáticos de San Fernando. Legisladores nacionales de su espacio político presentaron dos proyectos de ley en el Congreso. Uno que declara la “emergencia nacional” en esa industria y otro que plantea la “ocupación temporal” de la planta, por considerarla crítica para la economía del país.


































