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Política

Arriesgarse o seguir en Rosario, las dudas que todavía no despeja Javkin para el 2023

Pablo Javkin repite que ser intendente de Rosario es un sueño realizado y reconoce que la pandemia le acortó la gestión a la mitad, que recién este año pudo empezar a meterse con los temas reales, los que estudió antes de asumir y que la pandemia postergó. Pero a la vez se encuentra a las puertas de tener que decidir cómo sigue su carrera política: o se propone para la reelección como intendente o se lanza —como ya anunció— a la carrera para gobernar la provincia desde la Casa Gris. Un destino al que siente lo empujan las circunstancias, y una jugada de riesgo donde admite que puede perder todo, pero que por ahora parece decidido a ejecutar.

En los círculos políticos descuentan que habrá más tiempo del que pensaban tener para el armado electoral. “Si se postergan las elecciones” dicen sobre algo que está previsto en la ley y que obliga a realizar los comicios provinciales entre junio y setiembre. Como se considera que la convocatoria electoral será casi seguramente para el mes de la primavera, las decisiones se patean para adelante. En ese hipotético cronograma, recién en abril habrá que inscribir los frentes y poco después las candidaturas.

“Para candidato a intendente de Rosario me puedo anotar hasta el último día”, desliza Javkin a Suma Política, dejando como al pasar esa posibilidad abierta. Admite que si se queda en Rosario su espacio tiene mayores posibilidades de ganar, confiado en los resultados que va a mostrar su gestión en los próximos meses. 

Al mismo tiempo asegura estar convencido de que este es su momento y que se tiene que jugar por la Gobernación, aunque eso implique un riesgo, no sólo de no ganar la provincia en la general, sino el desafío previo de imponerse en una interna dentro del frente que se arme, donde podría competir contra Maximiliano Pullaro, seguro, y Carolina Losada, tal vez.

Esa decisión también podría debilitar las chances de su espacio en Rosario, donde todavía no están claros quiénes serán los candidatos que disputarán en una interna policromática una candidatura para ocupar su despacho. La candidata del intendente es la actual presidenta del Concejo Municipal María Eugenia Schmuck.

Javkin dice que no le preocupa tanto eso. Confía que si no compite él, la gestión igual tendrá chances de ganar la Intendencia. “Si logramos armar el espacio, Rosario es muy difícil que se pierda. Gané por un punto y medio en un contexto distinto”, recuerda. 

En el armado provincial que imagina suma al socialismo que, por ahora, tiene mucho ruido interno, pero claramente el sector de los dirigentes de mayor experiencia va a estar en ese nuevo frente. En ese marco cuenta en su equipo a los intendentes de Santa Fe, Emilio Jatón, y de Villa Gobernador Gálvez, Alberto Ricci.

En Rosario, los nombres que suenan en el socialismo para pelear la Intendencia son el secretario de Salud, Leonardo Caruana, la concejala Verónica Irizar y hasta la diputada provincial Clara García.

En la estrategia electoral del intendente se piensa también en renovar una banca para algunos  concejales a los que el año que viene se les vence el mandato, como la propia Schmuck, Susana Rueda y Fabrizio Fiatti, el referente más directo de Javkin en el Vasallo. Y tendrá una atención especial un lugar considerado clave para la ciudad: la senaduría provincial del departamento, hoy en manos de Miguel Rabbia, que completa el mandato de Marcelo Lewandowski. En las oficinas de Creo suena un nombre que puede sorprender: el del ex concejal Roy López Molina.


Las elecciones en setiembre


Javkin es uno de los que dice que no se sorprendió con que las elecciones en lugar de hacerse en abril y junio, como en otras convocatorias, se retrasen esta vez. Estudioso de la política, registra que esa fecha tiene una lógica que viene acompañando a los gobernadores peronistas de Santa Fe. 

Es así. La fecha en setiembre es histórica en la provincia, la cambió el socialismo cuando buscaba instalar el partido a nivel nacional para lo que le convenía llegar a las elecciones nacionales con una victoria territorial. Además no le preocupaban tanto las transiciones. 

“Los peronistas no te largan el gobierno seis meses antes, menos si creen que pueden perder. Ningún gobernador peronista va a estar seis meses con otro gobernador, sea quien sea”, comentan hoy con lógica política algunos de los impulsores del frente de frentes.

“La transición entre los gobiernos juega a favor del armado del equipo del que gana, pero resiente las cuentas del que se va”, ponderan, a favor y en contra.



¿Y la Gobernación?


“Mi idea es ir, este es el momento”, contesta Javkin cada vez que le preguntan si va a ser candidato a gobernador. Pero se maneja con cautela porque sabe que es demasiado fina la línea entre el ejercicio de su gestión como intendente y el juego político que podría estar haciendo si sólo fuera candidato. 

Esquiva meterse en la trampa de dejar de hablar de los problemas de la gestión para ocuparse de la agenda de la política electoral. Por eso no ratifica su candidatura cada vez que alguna versión la pone en duda. “No es casual, alguien está operando esos rumores”, piensan cerca suyo, descartando que los comentarios sobre lo que no va a hacer sea algo que ya haya deslizado a sus más cercanos.

Para disminuir las dudas recuerda que siempre le fue bien arriesgando: “Si no hubiera arriesgado no sería intendente de Rosario”, contesta y relata algunos detalles de su experiencia personal, la historia de su vida, en la que recurrentemente nunca siguió un camino lógico.

Como pistas de ese recorrido se destacan el 2005, cuando prefirió no ir por la reelección como si hubiera adivinado la catástrofe electoral del 2007; el 2011, cuando  quedó afuera de todo, y más recientemente el 2015, cuando tenía una red en la diputación nacional y renunció para venir a Rosario, donde en la previa a competir contra Mónica Fein y todo el socialismo hasta los propios lo miraban con desconfianza. Piensa que ahora pasa algo parecido, que en la sociedad hay un espacio que podría ocupar con su candidatura a gobernador.

Por las dudas, con gesto político, deja una puerta abierta antes de ir sin más para adelante: “siempre que estén las condiciones mínimas”, pide. Algo que podría traducirse en que en el armado pesen y haya un vínculo firme con los intendentes socialistas, que los dirigentes de más experiencia de gobierno que tuvo el socialismo apoyen (pensando en el armado posterior de la gestión), y que participe el sector del radicalismo más cercano a la coalición con el Pro. Parece mucho, pero podría ser.

Esta semana tuvo que recomponer con esos posibles aliados una relación que oscila entre la simpatía y la desconfianza, después de sus críticas a la senadora Carolina Losada por sus declaraciones sobre la venta de bebés “en una esquina de Rosario”.

Reconoce que hay una eventualidad que podría torcerle el brazo: “Que se asusten los propios y digan ¡cuidado! que podemos perder todo”. Pero aún evaluando esa posibilidad, asegura que si sólo dependiera de él, por ahora, lo convence más no respetar la lógica de ser reelecto primero como intendente, para después ir por la gobernación. Se propone adelantar ese ciclo. 

Será que evalúa que no es una fórmula segura. Nada indica que por quedarse ocho años como intendente va a tener mejores chances para ser gobernador después en 2027. No está probado e incluso la historia le da la razón: los intendentes reelectos de Rosario no llegaron inmediatamente a la Gobernación: Horacio Usandizaga, Hermes Binner, Héctor Cavallero y Miguel Lifschitz, que tuvo que ser antes senador.

Tal vez en su pensamiento influya lo que le pasó en la vida, donde este año antes que pensar en las próximas elecciones tuvo que darle duro contra una enfermedad que le hizo repensar sus proyectos y no programar más que lo necesario.

Cuando reflexiona sobre la vida y los tiempos para gobernar, Javkin da alguna pista de lo que tendrá que decidir: “No tengo una crisis de ego. En lo personal me gusta ser intendente de Rosario, un sueño que se hizo realidad contra todo pronóstico. Quiero terminar bien la gestión y caminar por la calle tranquilo. Con eso estoy hecho. Pero si me toca ser gobernador, tiene que ser ahora que vengo con todo el empuje”. Ya se verá.


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