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Política

Atraso tarifario del 584 %, 700 fugas en las calles y 10 mil reclamos, el combo explosivo de Aguas Santafesinas

Si la gestión Perotti se midiese únicamente por como dejó Aguas Santafesinas SA (ASSA), tendría un reprobado grande como el río Paraná. Esto no quiere decir que el resto de las áreas hayan pasado el examen en los cuatro años de su gobierno, pero en ASSA se refleja un retiro absoluto del Estado provincial y desidia. 

Las nuevas autoridades denuncian haberse encontrado con este escenario: atraso tarifario insostenible, dependencia total del Tesoro provincial, más de 10 mil reclamos de los usuarios pendientes de solución en Rosario, retiro de las cuadrillas, 700 fugas de agua en la vía pública, falta de señalética, falta de insumos para los procesos de potabilización que obligó a una compra directa en el exterior y la planta de Arroyito trabajando al máximo de su producción. Lo único positivo es que evalúan que la calidad del agua sigue siendo “excelente”. 

Es difícil determinarlo, pero si Perotti se propuso no aumentar las tarifas y desfinanciar la empresa para complicar a quien fuese su sucesor, logró su cometido: el gobierno de Maximiliano Pullaro deberá pagar el costo político de aplicar un aumento importante. Para ponerlo en números, el Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Enress) concluyó que el atraso tarifario es de 584 %. La suba que se aplique llegará con la facturación de marzo.  

“El abandono fue tan grande que lo ven todos los usuarios, la retirada del Estado ha sido total. No es una situación que se vaya a solucionar de un día para otro”, dijo Anahí Rodríguez, presidenta de ASSA desde diciembre pasado. “Nunca la empresa estuvo en esta situación. No recibimos la empresa que dejamos y tampoco recibimos la empresa que queremos”, remarcó la funcionaria, que fue titular y miembro del Enress entre 2018 y 2022. Y puso en contexto la situación: “Estamos muy lejos de los parámetros de calidad en la atención al usuario, de eficiencia interna y externa para una empresa de la magnitud de ASSA, que provee agua potable a dos tercios de la población de la provincia”. 


Anahí Rodríguez, presidenta de ASSA, junto al ministro Lisandro Enrico

De la charla de la presidenta de ASSA con Suma Política se desprenden las siguientes conclusiones: 

—El retraso tarifario residencial es muy grande. La propia empresa pidió en junio de 2023 un aumento del 128 % para aplicar este año. Pero esa cifra quedó sepultada por la realidad, con una inflación anual del 125 % y dos devaluaciones de por medio. Un informe del Enress del 5 de enero pasado sitúa el atraso en un 584 por ciento. El Enress es presidido por el justicialista Jorge Lagna, quien fuera ministro de Perotti. 

—El Ministerio de Obras Públicas, que es el órgano de aplicación, aún no definió el monto de la suba, que seguramente será superior a 128 % pero no llegará al 584. Lo que se sabe es que llegará en la facturación de marzo. 

—ASSA provee agua potable a comunas, municipios y cooperativas a través de los acueductos Reconquista, Monje y Desvío Arijón. El costo medio ponderado del metro cúbico que transporta ASSA es de 4 pesos más IVA, monto que está muy por debajo de los costos de producción. La última resolución que fijó ese valor fue firmada por el entonces ministro José Garibay en 2018 y no se volvió a actualizar. 

—Ecuación económica negativa. El 90 % de los ingresos de ASSA provienen actualmente del Tesoro Provincial y el 10 % del cobro de las tarifas. En 2019 las cuentas eran diametralmente opuestas, ya que la empresa generaba el 85 % de sus recursos. 

—Récord de reclamos. En Rosario hay más de 10 mil reclamos pendientes de solución. Nunca la ciudad tuvo un techo de esta magnitud; la media histórica se sitúa entre 3 y 4 mil. El mejor momento fue en 2014, cuando los reclamos de los usuarios se lograron reducir a 1.400.

—En Rosario había más de 700 fugas de agua en la vía pública, una situación que en muchos de esos casos se extendió durante meses. Todas esas fugas resentían la planta de Arroyito, que no podía producir más agua y en la ciudad había pérdidas por todos lados. Y queda una pregunta obligada: ¿qué hubiese pasado con temperaturas extremas, como por ejemplo las del verano pasado?

—En el último año se produjo un retiro visible de la empresa en los 15 distritos en los que presta servicio: falta de señalética obligatoria, se cortaron los contratos de obra medular y se retiraron las cuadrillas de la vía pública. 



Estos temas fueron planteados en una reunión de hace un par de días en la que participaron autoridades del Ministerio de Obras Públicas, dirigentes gremiales, Enress y Defensoría del Pueblo. Allí, la empresa planteó la necesidad de retomar los estándares de calidad y eficiencia, pidió acompañamiento y dejó una advertencia: se van a tomar las medidas necesarias para ese objetivo.

La semana que viene comenzarán las reuniones con comunas, municipios y cooperativas del acueducto Monje, donde hay 15 localidades conectadas. Allí se hablará del desfasaje tarifario.  

Paralelamente comenzó un reordenamiento interno, que incluye reorganización en el uso de vehículos y de horas extras, y restricción de combustible.

En este caos, la buena noticia es que la calidad del agua nunca se resintió. “Es excelente”, respondió Anahí Rodríguez.

—¿Cómo puede estar segura en medio de un panorama tan crítico?

—No tengo ninguna duda. Es excelente porque es una producción que nunca se vio afectada por la desidia y el descontrol que se produjo hacia adentro de la empresa. ASSA tiene personal sumamente calificado con 30 años de historia sanitarista. Garantizo absolutamente que el agua que consumimos todos está entre las mejores del país”. 

La gestión Perotti se desentendió de ASSA hasta un punto difícil de comprender. ¿Por qué? ¿Fue desidia o tuvo intencionalidad política? En cualquier caso, en la Casa Gris nadie quiere ir más lejos con las especulaciones y prefieren hablar de lo que encontraron. “Los aumentos tarifarios de los últimos años estuvieron siempre por debajo de la inflación; hubo una decisión política, a través de la omisión, de llegar a una tarifa que hoy no es significativa para la mayoría de los usuarios”, sostuvo la presidenta de la empresa. Finalmente, define la situación actual: “Recibimos una empresa en estado de crisis. No es la empresa que queremos, no es la empresa que los usuarios quieren”. 


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