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Política

Austeridad, priorizar las obras en los barrios y recomponer una ciudad “desintegrada”, las claves de la gestión municipal

Como periodista fue cubrir varias guerras y también tuvo que lidiar durante muchos años con el cambiante día a día de la información. Sin embargo, Emilio Jatón confiesa que ahora como intendente siempre se despierta preparado para alguna sorpresa. “Hay que programar cada jornada, pero lo que pasa en la ciudad te lleva generalmente por otros caminos”, admite. No programa audiencias, pero le dedica cada mañana un tiempo a hablar con la gente que lo espera al llegar a su despacho. Viene en su auto particular y lo deja en una playa de estacionamiento para la que está pensando un destino más amplio. A nadie le asombra. Sus colaboradores ya saben las reglas de la gestión cuando tuvieron que firmar una suerte de compromiso de cinco puntos:  “Asegurar la austeridad como actitud personal y en los actos de gobierno, evitando gastos innecesarios; hacer de la transparencia una marca de gobierno, rendir cuentas; poner todo el trabajo, la capacidad y el tiempo al servicio de resolver los problemas de la ciudad; hacer del diálogo permanente una práctica asumiendo el compromiso de atender a cada vecino y brindar una respuesta concreta y rápida, y estar donde los santafesinos lo requieran”. 

Esta es su mirada sobre cómo fue gestionar en pandemia, su salto a la política, el estado en el que encontró la ciudad y los desafíos que enfrenta.  

-Usted tomó dos medidas simbólicas en el inicio de su gestión que políticamente marcaron una diferencia con su antecesor José Corral.

-Vendimos el auto que tenía Corral, que lo había comprado para su campaña, y con esa plata compramos una unidad de traslado. Yo ando en mi auto, pago mi nafta, mi café, mi comida, y puse como regla un convenio de austeridad que se lo hice firmar a todos los funcionarios:  ninguno cobra viáticos y a ninguno le ponemos nafta. Cada uno de los funcionarios viene a trabajar en su auto, su bicicleta, en colectivo o a pie, y nadie se lleva un auto de la Municipalidad a su casa. Y les congelé el sueldo por un año y medio.

-No fue la única señal que quiso les envió a los vecinos de la ciudad.

-La gestión anterior gastó muchísimo dinero en una formación ferroviaria; después de algunos informes y de una auditoría que hicimos nos dijeron que era inviable en la ciudad de Santa Fe y la vamos a subastar. Gastaron 60 millones de pesos en ese momento, era un traslado que cruzaba por el centro de la ciudad, de cuatro o cinco km, pero compraron un tren con motor de Fiat Duna. Cuando lo pusieron en funcionamiento se paraba y cuando subían más de 40 personas se movía para todos lados y descarrilaba. Antes de que se deteriore lo vamos a subastar y vamos a comprar bicicletas.

-Uno de los reclamos frecuentes de la Municipalidad de Rosario a la Nación tiene que ver con la desactualización del fondo del conurbano. ¿Cómo es la situación de Santa Fe?

-Estamos en el mismo reclamo. Es un fondo que está clavado en montos de hace 20 o 30 años y estamos exigiendo que se actualice. Hace pocos días estuve con el intendente de Córdoba por los subsidios para el transporte; en enero cada colectivo de la Ciudad de Buenos Aires recibió 1.100.000 pesos, nosotros recibimos 230 mil. Y tenemos el mismo convenio colectivo de trabajo, el mismo precio de gasoil. La pelea no es contra Caba, es para lograr más federalismo. Con el fondo del conurbano pasa lo mismo.

-¿Las ciudades del interior pueden trabajar en forma conjunta estas reivindicaciones?

-Ya lo estamos haciendo. Estuve con el intendente de Córdoba, con la gente de Mendoza, de Posadas, de Salta. Fuimos invitados 34 intendentes y uno de los temas fue plantearle a la Nación –yo lo estoy haciendo ante el propio ministro- esas cuestiones. 

-¿Diputados y senadores nacionales por la provincia toman el tema como propio?

-Si, y después de un tiempo lo ha tomado también el gobernador. No tenemos un consenso generalizado para instalar el debate en el Congreso, pero queremos debatir el federalismo en la Argentina con un elemento central que es el transporte público de pasajeros. 

-Esas diferencias en los montos de los subsidios repercuten en el costo del boleto y la calidad del servicio.

-En todo. Nosotros estamos con un boleto cercano a 50 pesos y Caba está en 18; nosotros tenemos colectivos  -como pasa en Rosario-, que datan de diez años de antigüedad y el parque automotor de Buenos Aires es totalmente nuevo. Estamos subsidiando a Capital Federal.

-¿Los anuncios de obras que formuló el gobierno nacional en el encuentro de Capitales Alternas que se hizo en Rosario se fueron cumpliendo?

-Lo que habíamos acordado era la obra de la ampliación de la planta potabilizadora; llegaron los fondos, se licitó, están las empresas adjudicadas y a punto de empezar. Muchas de las obras que teníamos en marcha y presentadas están saliendo.

-La ampliación de la planta potabilizadora siempre fue una de las prioridades de su gestión, ¿por qué?

-Teníamos menos del 50% de cloacas y un 65% de agua potable, pero sin posibilidad de expandir. La ciudad no estaba planificada para su crecimiento, y el acceso al agua es uno de los segmentos que no se había contemplado. El agua no llegaba a los sectores que están a más de 15 o 20 minutos del centro. Con la ampliación de la planta potabilizadora estamos aumentando la capacidad en un 40% y planificando una ciudad de aquí a 20 años con posibilidad de acceso al agua. Además encontramos una ciudad totalmente desintegrada. 

-¿Qué significa que la ciudad estaba desintegrada?

-Desintegrada en términos humanos y de obras. Una ciudad sin servicio de agua potable, sin lugares para acceder a un colectivo, sin ejes troncales, con una división entre el centro y los barrios.

-Una ciudad de primera y otra de segunda….

-Varias de segunda. Lo que hicimos desde el principio de la campaña fue armar un programa que se llama Integrar, donde sosteníamos que la ciudad había que planificarla desde el barrio hacia el centro, no nos movimos de ahí y estamos cumpliendo. De lo que dijimos en campaña, estamos en un 80% en términos de obras públicas. A eso le sumamos que este año vamos a licitar el transporte público de pasajeros, ya estamos elaborando los pliegos.

-¿Cómo está hoy el transporte público?

-Igual que en Rosario, concesionado a dos empresas. Una es Ersa y la otra es Autobuses Santa Fe, cuyo propietario es el hermano de Agustín Rossi. La ciudad está dividida en dos, con contratos que vienen del año 96. Ahora, ante la crisis del transporte, la salida que encontramos es volver a llamar a las empresas, a nuevos interesados. Creo que este año vamos a terminar con los pliegos y los vamos a presentar al Concejo para que lo debata. La licitación abarca a toda la movilidad en la ciudad de Santa Fe. Vamos hacia una movilidad más sustentable.

-Otro tema muy complejo para las administraciones municipales es la cuestión de la inseguridad. ¿Cómo se manejan?

-Estamos adquiriendo móviles, licitando cuatriciclos. Cuando llegamos encontramos una Guardia de Seguridad Institucional que custodiaba edificios; lo que vamos a hacer es que esos edificios se monitoreen de otra manera, más tecnológicamente, y esa guardia urbana será una Guardia de Cercanía entre la policía y los vecinos, de gestión de problemas. Cuando digo de cercanía es que los vecinos puedan tener su celular –estamos adquiriendo celulares para todos los miembros-, que sea más cercana y más humana. Nosotros no somos policías, no tenemos armas de fuego, solamente podemos gestionar la posibilidad de prevenir y disuadir el delito. No podemos combatir el delito.

-¿Comparte la idea de una policía municipal?

-Compartimos la idea de empezar a discutir la autonomía en todos los sentidos. No se puede discutir la autonomía solamente de la policía cuando no se discuten los fondos, la toma de decisiones. En Córdoba todos los municipios son autonómicos y eso incluye todo. 

-¿Hay voluntad política para avanzar con la autonomía?

-La provincia de Santa Fe está en mora con ese tema porque la Constitución nacional obliga a las ciudades a ser autonómicas. Es más, hay un fallo de la Corte que dice que está en mora. Hay proyectos presentados, así que hay que empezar a discutir. Discutir la autonomía significa discutir dinero, funciones, atribuciones. Hay un proyecto por parte del propio gobernador, empezaron algunas reuniones de especialistas. Es un camino que hay que trazar y queremos estar en ese camino. Lo primero que hay que hacer es centralizarse en lo jurídico, después en prestación de servicios y en términos económicos. 

-¿Qué le cambia la autonomía a la vida cotidiana de la gente?

–Que las decisiones las toma el intendente. Ya no depende de que un gobernador tenga ganas o no de aportarle dinero para obras. Eso permite salir de la discrecionalidad política y, sobre todo, avanzar y acortar los tiempos en las decisiones. 

-¿Cuál es su mayor desafío de gestión?

-Lo primero es cumplir con la palabra que empeñé. Y si no puedo cumplir porque los tiempos se acortaron por la pandemia, lo tengo que decir. Hoy tenemos en marcha lo que dijimos: la ciudad equilibrada de los barrios hacia el centro. Y al centro hay que darle la posibilidad de discutir la nueva ciudad. Estamos armando un laboratorio urbano con los pensadores e intelectuales para pensar la ciudad, tenemos que dejar una ciudad en marcha, activa, con más obras, una ciudad sustentable. Desde tapar un bache e iluminar las calles, hasta discutir qué testimonio le vamos a dejar a la historia de la Santa Fe que queremos. El año que viene la ciudad cumple 450 años. El debate nuestro es planificar la ciudad de aquí a diez años y dejarlo plasmado a través del diálogo y la construcción colectiva. Hoy tenemos una gran contradicción: la mayor proporción de cantidad de científicos por habitante y se construye un rancho por día. En el medio tenemos que poder juntar esas dos cosas. La ciudad de Santa Fe necesita ponerse en marcha y tenemos todo para hacerlo.

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