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Política

Diputados ponen a girar “la calesita” para forzar la interpelación de Adorni

Siempre con retraso, aunque más vale tarde que nunca, un grupo de diputados —en este caso, con las firmas de opositores suaves, no peronistas— convocan a una sesión para interpelar al jefe de gabinete Manuel Adorni el próximo jueves 14 de mayo. Se tratará de un intento de reunir a los 129 y desde ahí, obligar a las comisiones a tratar algunos de los cuatro expedientes que entrarían en debate el próximo jueves. Siempre que el 129 aparezca en el recinto, algo que hoy no está, aunque es todo ajustado y dinámico. 

El método que ha encontrado la oposición de “emplazamiento” desde el recinto a las comisiones —toda una moda de época—, en este caso a Asuntos Constitucionales y a Peticiones poderes y Reglamentos, ambas con presidencias de LLA, para luego encontrar una mayoría —siempre con lo justo— en esas comisiones y validar algunos de los cuatro dictámenes en cuestión —o tal vez alguno de consenso que unifique—, y recién luego el retorno a una nueva sesión en el recinto ya con el dictamen de mayoría firmado para su tratamiento, resulta una vuelta larga y sinuosa, y de dudoso correlato con el derroche de gastos y compras de bienes del funcionario antes modesto y ahora ostentoso, justamente desde que es funcionario.

El método denominado desde esta columna “calesita”, al cabo, es el único legalmente posible para que el Congreso llegue al menos a interpelación, aunque también figura entre los cuatro dictámenes a tratar la moción de censura, ese atributo parlamentario de echar a los jefes de gabinete sólo con las mayorías absolutas en ambas cámaras, 129 y 37. Todos los demás funcionarios del Ejecutivo nacional necesitan —para su remoción, incluido el presidente— un juicio político con dos tercios de los presentes en ambas cámaras. Un número muy lejano hoy para la relativamente débil oposición parlamentaria.

La “calesita” extendida por semanas de la oposición en el Congreso, aunque mejor que nada, subraya las dificultades de la oposición política para conectar con el brutal desánimo y rechazo de amplísimas mayorías en torno a si Adorni debe seguir en el gabinete, como insiste el presidente, o si debe irse ya mismo. Es la paradoja del momento, un gobierno que hace estragos en casi todos los planos de la gestión, demuele cada día un pilar del edificio constitucional democrático refundado en el 83, y que, sin embargo, el o los puntos de acumulación política de este lado del Río Bravo, no aparecen o resultan insuficientes.

En ese clima, una media docena de gobernadores que no tienen ADN libertario pero que actúan como aliados decisivos aún en los momentos más bizarros de un gobierno decadente y autoritario, controlan y maniobran a esa decena (tal vez quincena) de legisladores en ambas cámaras con capacidad de abrir o cerrar la puerta a las iniciativas legislativas, vengan de uno u otro lado. 

Se trata de una antigua y siempre vigente máxima del poder y la política que aplican los gobernadores, ahora y siempre; los personajes que se auto perciben en el techo de acumulación política, y que, entonces, aunque todo se hunda alrededor continúan hasta donde les dé el tiempo con pequeños negocios lugareños, las ligas menores regionales, bajo la rendidora narrativa “defendemos los intereses de los… cordobeses, sanjuaninos, santafesinos, catamarqueños, salteños, misioneros”, y siguen las firmas de los que probablemente nunca llegarán a jugar el partido grande de la Argentina toda. 

Desde ya, más temprano que tarde, está demostrado que defender intereses solo lugareños al tiempo que hacer silencio ante el estrago productivo, política de empleo y salario, consumo popular, etcétera, conduce de manera inexorable también a frustrar el pequeño “negocio lugareño”.

Con todo, en el plano de la rosca parlamentaria, se produjeron movimientos y no se descarta que ocurran más: por esa razón, la suerte de la sesión convocada para el 14 de mayo sigue abierta. 

Por caso, dos representantes en Diputados de la Coalición Cívica —Máximiliano Ferraro y Mónica Frade— fueron firmantes, junto a los rosarinos Esteban Paulón y Pablo Farías, de la convocatoria a la reunión del próximo jueves 14. Pertenecen formalmente al interbloque Provincias Unidas, un dispositivo político creado justamente para jugar en apoyo estratégico al gobierno nacional pero maniobrando en los márgenes, con votaciones siempre dividas, la clásica estrategia de los jefes “lugareños” para tratar de incidir con un pequeño número de legisladores en una escena que los excede por mucho, de 257 miembros, donde continúan dominando los que sí tienen un proyecto nacional propio, el oficialismo libertario y la oposición peronista kirchnerista.

La falta de firmas en la convocatoria a la sesión del próximo jueves de parte de diputados de UxP podría tomarse como un gesto táctico, y no expresa diferencias de fondo con la iniciativa. Además de los mencionados, convocan Pablo Giuliano, Mariela Coletta, María Inés Zigaran (todos de PU), los cuatro representantes del FIT —izquierda trotskista—, Nicolas Massot de Encuentro Federal y Natalia de la Sota de Defendamos Córdoba. Al cabo, y sacando a la izquierda, son “los del medio” del hemiciclo los que tienen la responsabilidad de juntar a los 35 diputados que le faltan al peronismo para llegar al 129. Por eso, el protagonismo está en ese sector, “los del medio”. 

El apartamiento formal de Ferraro y Frade del interbloque Provincias Unidas no cambia en nada el panorama en el recinto, aunque posiciona a dos legisladores huérfanos de gobernadores protectores, y con un partido en extinción como la Coalición Cívica. Tal vez sueñen ser parte de un armado político nacional con pretensiones para 2027 donde “el equipo del medio” enamore a las mayorías devastadas por las políticas de la derecha liberal. Nunca ocurrió en la historia, pero siempre surgen mentores de esa idea propia de la corrección política. 

Al cabo, se inicia la semana que viene otra “calesita” parlamentaria para intentar poner nocaut a un funcionario de la cúpula mileísta. Entre tanto, la sociedad ya lo condenó hace semanas. Por caso, con un millón en la calle acompañando la sesión del día 14, y con un paro general de la CGT —ejercicio de ficción periodística—, Adorni caería en 24 horas. Pero los de este lado del Río Bravo todavía no saben, no pueden o no quieren volver a representar y construir la esperanza y una nueva mayoría.


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