La elección de concejales pone al macrismo rosarino frente al riesgo de perder buena parte de su capital político: renueva seis de las nueve bancas que conforman hoy el espacio. El desafío aparece más complejo todavía debido a las divisiones internas, que llevaron primero a la conformación de dos bloques, Cambiemos y Juntos por el Cambio, y más tarde a un tercero, Propuesta Republicana.
Un escenario muy diferente al de 2017, cuando la ola amarilla se esparció por toda la ciudad y explotó en las urnas: se quedó con seis de las trece bancas en juego.
El 10 de diciembre se les termina el mandato a Roy López Molina y Agapito Blanco (del bloque Cambiemos); Carlos Cardozo, Ana Martínez y Germana Figueroa Casas (Juntos por el Cambio), y Renata Ghilotti (Propuesta Republicana). Salvo López Molina y Figueroa Casas, que irán por un lugar en Diputados, el resto tiene intenciones de buscar la reelección y seguir otros cuatro años en el Concejo.
El viernes 9 de julio a las 24 vence el plazo para la presentación de listas para el Concejo, y hasta ese momento todo puede suceder. Sin embargo, hay nombres que parecen una fija. Ana Martínez, Agapito Blanco y Carlos Cardozo competirán en las Paso como cabeza de lista de cada uno de sus sectores.

La irrupción en escena del dirigente radical Julián Galdeano sacudió el tablero interno del PRO. Cerró un acuerdo con Anita Martínez para que encabece la lista de concejales y sea parte del armado que lleva a la periodista rosarina Carolina Losada como candidata a senadora nacional y al ex intendente de Santa Fe Mario Barletta a diputado. Galdeano también sumó a Figueroa Casas, que irá como número dos de Barletta.
Ana Martínez y Figueroa Casas integran el bloque Juntos por el Cambio, alineado con el diputado Federico Angelini, pero esta vez las dos eligieron sumarse a la estructura diseñada por el dirigente radical.
Con estas bajas, el sector de Angelini saldrá a la cancha con Carlos Cardozo, uno de sus hombres más cercanos, como cabeza de lista. Con menos nivel de conocimiento que Anita Martínez, Cardozo tiene el apoyo de los cuadros orgánicos y de la juventud del PRO; de todas maneras, cerca del concejal lamentan por lo bajo que la decisión no se haya tomado antes. Quizás la demora se debió a las charlas que hubo para sumar al periodista deportivo Miguel Tessandori, pero que hasta ahora no prosperaron.
En Cambiemos todo parece indicar que el número uno será Agapito Blanco, ya que López Molina jugará en otra liga. Confían en renovar la banca que ponen en juego y en el empuje que le puede aportar a la lista las candidaturas de José Corral a senador y López Molina a diputado. No descartan cerrar un acuerdo con el radical Eugenio Malaponte.

Renata Ghilotti también aspira a renovar su banca. A mediados del año pasado rompió con López Molina y formó el bloque unipersonal Propuesta Republicana. En febrero puso en marcha su campaña con un discurso que apunta básicamente al núcleo duro del PRO.
A la oferta electoral hay que sumarle al empresario Manuel Contini, que se propone desde la cartelería pública. Si bien no es la primera vez que está cerca del PRO y que coquetea con ser candidato, parece que ahora podría ser de la partida. Y a los evangélicos del partido UNO, que ya son parte orgánica de Juntos por el Cambio para las elecciones locales.
La interna del PRO se reflejó con claridad en el Concejo, donde dilapidó ser la fuerza más numerosa, con nueve ediles. La grieta entre Cambiemos y Juntos por el Cambio -que es lo mismo que decir entre López Molina y Angelini- es política, tanto en el discurso como en la práctica. Cambiemos forma parte del acuerdo que gobierna el Concejo desde la asunción de Pablo Javkin como intendente, mientras que Juntos por el Cambio está afuera. Por eso en buena parte de las votaciones quedan en veredas opuestas.
Los tres concejales que tienen mandato hasta 2023 son Alejandro Roselló (Juntos por el Cambio) y Daniela León (Unión Cívica Radical/Juntos por el Cambio), alineados con Angelini, y Marcelo Megna (Unión Cívica Radical), que responde a López Molina.

El despegue
El salto cuantitativo del macrismo en el Concejo se produjo en 2017, cuando una parte importante de la sociedad tenía depositadas sus expectativas en el gobierno de Mauricio Macri y la interna local, si bien ya era parte del escenario, todavía no había hecho añicos la unidad. Además presentó una Paso muy competitiva: López Molina versus Ana Martínez.
En las elecciones de ese año, la lista encabezada por López Molina se impuso con el 37% de los sufragios y se quedó con seis de las 13 bancas en juego. Otro dato que refleja la realidad política de ese momento es que Cambiemos ganó en todas las seccionales de la ciudad menos en Empalme Graneros, donde lo hizo el peronismo.
Los resultados de 2019 fueran muy diferentes. La gestión de Macri era un cúmulo de promesas incumplidas y la crisis económica castigaba con fuerza, y además las principales espadas electorales del PRO ocupaban bancas y no fueron de la partida. Si bien conservó las tres bancas que puso en juego, quedó relegado al tercer lugar, con el 19,24% de los votos y apenas por encima de Ciudad Futura. En dos años perdió cerca del 50% de los votos, una debacle que estuvo en sintonía con el fallido intento de Macri de lograr la reelección.
El interrogante que se plantea ahora es si los resultados de este año se parecerán más a la explosión de 2017 o si profundizarán el retroceso de 2019.
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Ver todas las entradasPeriodista. Cofundador y editor de Suma Política. Ex secretario de Redacción del diario La Capital. En Twitter: @rpetunchi

































