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Sociedad

Desde que el aborto es legal el LIF duplicó su producción de Misoprostol y proyecta exportarlo

El Misoprostol que se produce en Santa Fe se convirtió en el producto principal para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) a nivel nacional. El Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF) pasó de elaborar 90 mil comprimidos en 2020 a más de un millón y medio en tan solo un año y el próximo objetivo es fabricar tres millones y medio para exportarlo en un mediano plazo. Es el único laboratorio del país que tiene la certificación de Anmat para distribuirlo.

El LIF sigue dando que hablar. No únicamente por la fabricación de aceite de cannabis medicinal sino también por la producción de Misoprostol, la pastilla que se utiliza para los abortos llamados “médicos” o farmacológicos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera el fármaco más recomendado a la hora de practicar el aborto médico por su baja mortalidad asociada y porque es fácil de conseguir, de conservar, de administrar y es más barato que otros métodos que existían anteriormente.

El Misoprostol formaba parte de los productos del LIF desde 2018. Cuando asumió la nueva gestión del gobernador Omar Perotti, a fines de 2019, tomaron la decisión de comenzar a producirlo porque el comprimido se “hacía afuera”. Así que “pusimos a funcionar la maquinaria para hacer la transferencia de know how y lograr fabricarlo acá”, contó a Suma Política Élida Formente, miembro del directorio del laboratorio.

Cuando comenzamos a trabajar en 2020 “había un stock de 90 mil comprimidos”. Un año después, en 2021, “pasamos a producir un millón y medio de pastillas”. La clave estuvo en la certificación de Anmat, que habilita el tránsito federal. “Cuando empezamos a producir el Misoprostol solamente tenía aprobación provincial”, explicó.

En aquel momento la provincia de Buenos Aires necesitaba los comprimidos. No los podían conseguir y, además, estaban muy caros en el mercado porque existía un único proveedor. Por lo tanto el LIF realizó un convenio interadministrativo y ya con la certificación pudieron comenzar a proveerlos tanto a Buenos Aires como a la Nación. “Nuestro Misoprostol se convirtió en el producto principal para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE)”, aseveró Formente.

Fue clave para que el laboratorio santafesino pudiera despegar que el Senado de la Nación aprobara en diciembre del 2020 el proyecto de legalización de la IVE. La medida salió adelante en una votación parlamentaria que se prolongó hasta altas horas de la noche con 38 votos a favor, 29 en contra y una abstención.

Previo a la aprobación de la ley, la interrupción del embarazo sólo era legal en Argentina en casos de violación o por causas de salud, mientras que ahora toda persona gestante puede acceder en el sistema de salud al aborto, de forma gratuita y segura, hasta la semana 14 de gestación.

También establece la posibilidad de interrupción sin límite de tiempo cuando sea fruto de una violación o para las que corran peligro de vida, las únicas causales permitidas hasta ahora.

A su vez, las menores de 13 años pueden hacerlo con la asistencia de al menos uno de sus padres o representante legal, mientras que las que tengan entre 13 y 16 sólo necesitan autorización si el procedimiento compromete su salud y las mayores de 16 pueden decidir por sí solas.

Cabe recordar que la ley también autoriza la objeción de conciencia de los facultativos que no quieran participar del aborto, siempre que deriven con rapidez a las pacientes a otros profesionales que lo lleven a cabo.

La referente del LIF señaló que es el “único laboratorio de producción pública que posee la certificación de Anmat para los comprimidos de uso vaginal”. Pero, aún resta que se logre habilitar el comprimido de consumo oral.

Para este 2022 “prevemos producir tres millones y medio de comprimidos”. De hecho, “pensamos duplicarlo”, porque “queremos tener stock y estar preparados para la gran demanda que vamos a tener a raíz del nuevo contrato que estamos firmando con Nación”, aclaró Formente.

Élida Formente

Proyecto exportar

Ante esta demanda creciente, desde el LIF están evaluando exportar las pastillas a otros países. La integrante del directorio adelantó que “está la posibilidad” y que lo están “evaluando” para poder avanzar “a partir de mitad de año”.

Hasta el momento no se hizo, porque no se habían enfocado en producir para el exterior ya que primero pretendían “fortalecer” el laboratorio. “Desde que asumimos apostamos mucho a mejorar la producción y la inversión”.

La prioridad para el LIF es asegurarse “que no falte ningún medicamento en ninguna parte de la provincia y a nivel nacional también”. Por eso, “una vez que estemos más consolidados, estimo que a mitad de este año, podremos pensar ya para exportar”, afirmó.

El laboratorio ya recibió muchas consultas y contactos a través de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) junto con algunas propuestas. Todavía no se ejecutó ninguna exportación, pero es la idea que tiene esta gestión. Por el momento el LIF no cuenta con un departamento de comercio exterior pero es un desafío que se propone cumplir.

Intervenir en el mercado 

Cuando comenzaron a producir el Misoprostol, desde el LIF se prepararon para atender una gran demanda. Resulta que el blíster en el mercado es costoso y con la intervención del laboratorio el precio disminuyó y se hizo más accesible.

Para poder estar a la altura, Formente detalló que se fueron preparando en cuanto a maquinaria, equipamiento y recursos humanos. “En total somos 140 profesionales trabajando y todas las áreas están afectadas a la producción”.

El precio en el mercado de un blíster de Misoprostol con 12 comprimidos es actualmente de 10.214 pesos según indica el portal de Kairos Argentina (herramienta digital de consulta de costos de medicamentos más utilizada por las farmacias, médicos y profesionales de la salud).

“Desde que salimos con nuestro producto generamos una baja del precio del mercado. Había un solo oferente, que era carísimo y ponía el precio que quería. Con nuestra participación nos convertimos en formadores de precios. Obligamos a mejorar la competitividad”, informó la referente del directorio.

La materia prima para la producción “la importamos toda”, porque no hay producción nacional. La gran mayoría proviene de la India, que es el principal proveedor. Esta situación “nos obliga a ser previsores y adelantarnos cuatro meses a la producción para que no nos quedemos a medio camino”.

Salir de la clandestinidad

La producción en la provincia de Santa Fe aumentó cuando se legalizó la IVE. Pero Formente explicó que se debe a que “cuando algo sale de la clandestinidad hay un aumento de registro, de control” y que está claro que hay “un antes y un después” con la ley. Ahora la comparación se hace con una variable distinta. “No sé si aumentó la demanda, porque ahora hay luz sobre esto, mientras que antes se hacía en la oscuridad total”.

Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, en el sistema público se registraron 25.894 interrupciones del embarazo en los primeros 6 meses de 2021. Son los primeros datos disponibles sobre la práctica luego de su legalización.

La distribución por provincias de la cantidad de abortos es desigual. Si se considera la cantidad de mujeres en edad fértil por provincia, el mayor número de abortos se registró en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con 5,6 cada mil mujeres (4.329 en total), seguida por Tierra del Fuego, donde fue de 4,2.

Entre las provincias donde menos abortos se notificaron se encuentran Corrientes, Formosa y Misiones, con 0,6 cada mil mujeres.

Sin embargo, los datos deben analizarse con algunos cuidados. “Primero, estos son datos sólo del sector público, o sea que no incluyen lo que ocurre en las obras sociales o las prepagas”, indicó Silvina Ramos, investigadora del Centro de Estudio de Estado y Sociedad (Cedes) y una de las autoras del informe del Proyecto Mirar, que monitorea la implementación de la ley.

Además, explicó, son datos de sólo 6 meses, que no permiten evaluar el comportamiento de la población y todavía hay deficiencias en el sistema de reporte que pueden generar un subregistro. “En muchas provincias no hay buenos sistemas de registro. Sólo la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires tienen buenos sistemas para sistematizar y difundir la información”, concluyó.

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