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El falso abogado Marcelo D’Alessio y la búsqueda del tesoro de Los Monos

El falso abogado Marcelo D’Alessio y
la búsqueda del tesoro de Los Monos



Por Osvaldo Aguirre


La Operación Narcotráfico en Rosario, como llamó pomposamente Marcelo D’Alessio a sus averiguaciones e intentos de asociación con la banda de Los Monos, ocupó un capítulo significativo en la ampliación de procesamiento que dictó el 20 de octubre el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, contra el falso abogado y otros integrantes de lo que definió como un “organismo paraestatal”.

Según la investigación judicial, uno de los propósitos de D’Alessio fue seguir la ruta del lavado de dinero de Los Monos, para lo cual hizo investigaciones en Buenos Aires en torno a los contactos que dieron asilo a Ramón Ezequiel Machuca —“Monchi Cantero”— mientras permaneció prófugo. También le ofreció sus oficios al hermano de crianza de Claudio y Ariel Cantero para poner las ganancias de la banda a buen recaudo en una cuenta bancaria en el extranjero. El espía estimaba que la fortuna del grupo alcanzaba los 50 millones de dólares, lo que el narco consideró una exageración.

Los contactos empezaron el 26 de diciembre de 2017, cuando D’Alessio viajó a Rosario junto a Rolando Graña, quien debía declarar en la causa donde se juzgó al clan Cantero. El periodista declaró con relación a las primicias que pudo ofrecer desde su programa de televisión gracias a las entrevistas sostenidas con Machuca en la clandestinidad, como la coincidencia de Luis Paz y el juez Juan Carlos Vienna en un viaje a Estados Unidos o las revelaciones sobre la brigada al mando del comisario Cristian “Carancho” Romero.

El falso abogado se entrevistó entonces con Lorena Verdún, la ex mujer de Claudio “Pájaro” Cantero. “Se presentó ante ella desde un lugar de poder en relación a los recursos que decía ostentar desde el Ministerio de Seguridad. También como una persona con capacidad de poner un tema en la agenda periodística”, dijo el juez.

El 17 de enero de 2018 D’Alessio, el espía de la Agencia Federal de Inteligencia Rolando Barreiro, Verdún y la abogada Romina Bedetti compartieron un almuerzo en el restaurante del City Center y avanzaron en las conversaciones.

D’Alessio estaba interesado en información sobre la complicidad de la policía provincial con el narcotráfico. Le propuso un trato a Verdún: “Yo beneficio a todos ustedes, ustedes me benefician a mí. Es el negocio bien clarito. Acá no es un tema de plata. Ni yo te voy a dar plata ni vos me vas a dar plata. Y te mejoro la situación de todos, que no te toquen el culo”. Lo que se llama hablar claro.

El ofrecimiento de D’Alessio se produjo cuando los líderes de Los Monos enfrentaban su primer juicio oral; “mejorar la situación” exigía acciones de desprestigio contra la justicia que también se conversaron en aquella mesa.

La ex mujer del Pájaro, a su vez, apuntó contra Luis Paz —“Maneja todo Santa Fe el viejo Paz”, dijo— y contra René “Chapita” Ungaro. La competencia de los Monos. La abogada Bedetti expuso sobre el crimen de su clienta Marcela Díaz —asesinada en medio del enfrentamiento entre los clanes Camino y Funes— y le pidió a D’Alessio que le diera difusión a través de la prensa nacional.

“Reiteradamente a lo largo del almuerzo D’Alessio les pregunta cómo las puede ayudar, sobre todo dirige la pregunta a Lorena Verdún, refiriendo a algún modo de protección que ella afirma no necesitar —dijo el juez Ramos Padilla en la resolución—. Esa protección está fundada en el pedido que les formula para que le consigan información”.



Un think tank criminal


Un pasaje de la conversación en el City Center grabada por D’Alessio revela las ambiciones del grupo:

Barreiro: Acá me parece que lo que hay que hacer es una reestructuración y una intervención (de la Policía).

D’Alessio: Pará, te digo lo siguiente: consigamos un dato concreto porque intervenir una Policía de una provincia no es una broma.

Verdún: ¿Qué querés que te averigüemos?

D’Alessio: Propiedades.

Verdún: Propiedades, jueces, fiscales.

En otro momento del ágape, D’Alessio exhibió armas y se las ofreció a Verdún.

D’Alessio: ¿Cuál querés?

Barreiro: Le gustó la del láser.

Verdún: Aquella me gusta a mí. Pero me gusta porque yo siempre quise ser policía.

Barreiro festejó el chiste. Pero el nombre de Luis Paz volvió a la charla y todos se pusieron serios otra vez. “Yo no lo puedo agarrar con cinco bunkers con cinco nenes pasando paco por un agujerito. Yo necesito cocaína. A mí no me interesa el paco”, dijo D’Alessio. En Buenos Aires, D’Alessio consiguió después con ayuda del fiscal Juan Ignacio Bidone los registros migratorios de Paz y de su hija Mercedes. Al mismo tiempo empezó un seguimiento sobre Fabio Miguel, miembro de una familia gitana que presuntamente lavaba dinero de Los Monos.

D’Alessio regresó a Rosario el 15 de febrero de 2018 y pudo reunirse entonces con Ramón Machuca. La abogada Bedetti lo hizo ingresar al Centro de Justicia Penal, donde el narco estaba alojado durante el juicio contra la banda.

Ramos Padilla le preguntó a Machuca sobre el interés de D’Alessio en investigar a Fabio Miguel.

—Porque supuestamente me manejaba plata a mí —respondió Machuca—. Yo le dije que a mí no me maneja nadie la plata. Supuestamente estaban buscando los 50 millones de dólares que yo tenía y que los gitanos me manejaban la plata. No, le digo, yo conozco mucho a los gitanos por todo el país, pero a mí no me maneja nadie la plata.

“Es claro que parte de los macro-objetivos de estas tareas ilegales de inteligencia criminal, sobre todo aquellas relativas al espionaje realizado en Rosario, tenían que ver con poner en evidencia la connivencia de la policía local con el narcotráfico para debilitar al gobierno provincial —consideró el juez federal de Dolores—. Ese no era un tema de interés personal de quienes integran esta organización y coincide con los objetivos políticos de algunos de los máximos referentes de ese entonces del Poder Ejecutivo Nacional, tales como la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich, a quien al menos parte de esta información le fue reportada”.

El think tank parece haber tenido otros aspectos que todavía no se investigaron, como las filmaciones que tomó D’Alessio en el barrio cerrado Puerto Roldán sobre propiedades de policías vinculados a Esteban Alvarado —otro competidor a muerte de Los Monos—. O la denuncia del entonces gobernador Miguel Lifschitz de que D’Alessio fue quien aportó la información para las balaceras registradas entre el 29 de abril y el 13 de agosto de 2018 contra domicilios de jueces y policías.  La acusación se fundó en que alguien con un Iphone XS ingresó a la base Nosis y efectuó consultas sobre los jueces en los días previos a los ataques.


Las imágenes que tomó D’Alessio en el barrio cerrado Puerto Roldán

La protesta de Machuca —“a mí no me maneja nadie la plata”— subraya la incógnita sobre el destino de sus ganancias como narcotraficante. Nacido en Rosario 14 de diciembre de 1982, hijo de Atilio Wenceslao Machuca y de Dominga Díaz, el líder de los Monos parece retirado, sin conexión con los negocios y atentados que se planifican desde la cárcel de Piñero, donde está por completar la escuela secundaria. La condena por asociación ilícita que aceptó en juicio abreviado el ex policía Luis Quevertoque a principios de septiembre dio sustento a las denuncias que hacía cuando se mostraba por televisión con gorra, anteojos oscuros y gruesos bigotes: mientras investigaba a los Monos, entre 2013 y 2014, el oficial integraba la banda de Esteban Alvarado, el competidor de los Cantero.

Una parte de las ganancias de Machuca podría consistir en los bienes y vehículos registrados a nombre de su pareja, Silvana Jesica Gorosito. Entre 2008 y 2009 Gorosito compró cuatro autos y dos licencias de taxis y se registró en la Afip como empleadora de servicio de transporte automotor de pasajeros mediante taxis y remises. El 9 de febrero de 2012 registró a su nombre tres lotes en Hilarión de la Quintana 1169, donde levantó una casa, mientras Machuca se registró como propietario de una casa en Los Olmos 423, de Funes, con 300 metros de terreno, el 29 de noviembre de ese mismo año.

Una de las escuchas incorporadas al juicio oral registró un ofrecimiento del ex policía Juan José Raffo a Machuca para la compra de diez mil dólares. “No se advierte inexperiencia al tratar acerca de la inversión, o que se trate de la incursión aislada en un campo de negocios esquivo o desconocido”, señalaron los jueces. En una causa específica por lavado, la Justicia Federal de Rosario le adjudicó a Machuca una compra de 29 mil dólares, tres vehículos, una moto Honda y cuentas en pesos y en dólares en dos bancos.

La actividad declarada por “Monchi Cantero” como vendedor de abonos y plaguicidas y miembro de una sociedad que realizaba instalaciones de gas, agua y sanitarios no respaldaba esas inversiones. Tampoco los ingresos semanales que declararon los peones de la flotilla de taxis a nombre de Gorosito.

“Lo que estaba haciendo D’Alessio era una infiltración en este mundo a fin de relevar las redes de lavado del dinero del narcotráfico rosarino en la ciudad de Buenos Aires”, dijo el juez Ramos Padilla. Pero ese sigue siendo un secreto bien guardado por Los Monos.


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