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Política

El retroceso del peronismo alcanzó también al Senado y Unidos tendrá una holgada mayoría propia

El búnker de Unidos para Cambiar Santa Fe, en los salones de Puerto Norte, estaba colmado de simpatizantes radicales, dirigentes y periodistas. La  euforia y la expectativa por los discursos fue in crescendo y llegó a su primera culminación alrededor de las 20, cuando ya se conocían los resultados de las mesas testigo. Los encargados de confirmar la buena nueva que todos los presentes ya descontaban fueron Lisandro Enrico y Felipe Michlig, los primeros en salir al escenario.

Enrico y Michlig resultaron protagonistas decisivos en el triunfo y en una de las cartas que se jugaba Unidos: ambos resultaron reelectos como senadores de General López y San Cristóbal, respectivamente, y como tal son parte de la nueva mayoría que compondrá la Cámara de Senadores de la provincia. Una mayoría que desbanca al peronismo por primera vez desde el lejano 1987 y suma poder para Maximiliano Pullaro.

“Es el gran armador”, dijo Enrico de Michlig, el presidente del radicalismo santafesino. El clima de festejo pareció un revival de los tiempos del Frente Progresista, con las reiteradas menciones a Miguel Lifschitz por parte de los oradores y el rol protagónico de la militancia radical en los festejos. La barra de militantes radicales recordó una y otra vez a Alfonsín, “el padre de la democracia” según Michlig. Pero la vicegobernadora Gisela Scaglia también describió las nuevas configuraciones cuando destacó “la unión del PRO y del socialismo” y levantó el brazo de Clara García.

La Cámara de Senadores fue hasta ayer una especie de coto cerrado en la política santafesina. Las elecciones para ese cargo se parecieron a un trámite de rutina por el cual un senador ya en funciones quedaba confirmado sin mayores sobresaltos para un nuevo período. Hay ganadores y perdedores dentro de ese statu quo y parece insinuarse una declinación de los caudillismos departamentales o por lo menos la impresión de que la búsqueda de recambio de los votantes también alcanza a los lugares más estables de la política santafesina.

El esquema no queda del todo desbaratado, como muestran las reelecciones de senadores históricos. Joaquín Gramajo cumplirá treinta y dos años en funciones como representante del departamento 9 de Julio al final del nuevo período para el que fue votado. Alcides Calvo, el único dirigente del perottismo que salvó la ropa en los comicios y consiguió retener la senaduría por Castellanos, ya ejerce desde 2001. Armando Traferri, que parecía complicado por la elección de Unidos, iniciará su quinto mandato por San Lorenzo. Michlig establece por otra parte un récord de permanencia: un cuarto de siglo consecutivo como senador por San Cristóbal.

El dato relevante es sin embargo que el peronismo perdió la hegemonía en la Cámara, y ese es otro hito de la elección con el volumen de votos que obtuvo el frente de frentes y el hecho de que la provincia tendrá un gobernador radical después de sesenta años. Unidos y el socialismo en particular celebran la elección de Julio “Paco” Garibaldi que deja afuera a Marcos Castelló, de Juntos Avancemos. Pablo Javkin llegó con lo justo a retener la intendencia de Rosario y hasta pareció descargarse un poco cuando proclamó “arriba Rosario” ante los simpatizantes reunidos en el búnker, pero su mano derecha Ciro Seisas derrotó por amplio margen a Lisandro Cavatorta, el candidato que pasó toda la campaña sin sacarse la gorrita que lo identificaba con el buscado perfil de “senador callejero”. La elección de senadores por Rosario también deparó un resultado llamativo de la candidata del Frente de Izquierda, Graciela Meglio (8,13 % de los votos), en correspondencia con la elección de Carla Deiana como gobernadora, quien si bien quedó lejos de las generales superó los porcentajes históricos de la izquierda en la provincia.

Guillermo Cornaglia, otro histórico de la Cámara de Senadores, fue superado ajustadamente por Pablo Verdecchia, candidato de Unidos que ya tenía experiencia de desbancar a políticos instalados como había demostrado al ganar la intendencia de Armstrong. También José Baucero se quedó sin la reelección a la que aspiraba por el departamento San Javier: el elegido fue Oscar Dolzani, presidente de la comuna de Alejandra, y su triunfo se descontaba después de los resultados de las PASO.

La ola de Unidos para Cambiar Santa Fe impuso además al radical Esteban Motta como senador por San Martín en lugar de Cristina Berra, que iba por su cuarto mandato. Y en Garay Germán Baumgartner triunfó por encima de Carlos Kaufmann, que asumió como senador suplente a raíz de la muerte de su padre Ricardo —que había ocupado el cargo por casi 16 años— y aspiraba a revalidar.

El peronismo retiene Caseros con Eduardo Rosconi y Vera con Osvaldo Sosa y Unidos completa la mayoría con Germán Giacomino (Constitución), Hugo Rasetto (Iriondo), Orfilio Marcón (General Obligado), Leo Diana (San Jerónimo) y Rodrigo Borla (San Justo).

Si Pullaro y Unidos se interrogaban respecto de la gobernabilidad de una futura gestión, las elecciones despejaron cualquier duda. En la nueva composición de la Cámara de Senadores, alinearán en definitiva 13 bancas contra cinco del justicialismo y una de Unite, el sello con el que compitió Gramajo en 9 de Julio.

“Hay un nuevo liderazgo en la provincia”, proclamó Lisandro Enrico en el escenario de Puerto Norte. Y en la Cámara de Senadores tendrá quienes lo apuntalen.


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