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Política

Estévez: “El cambio que es capaz de gobernar, no de paracaidistas o improvisados, lo representa el socialismo”

El socialismo aspira a recuperar el gobierno de Rosario, la ciudad que fue su bastión político durante 24 años y que resignó en 2019. Ahora, el elegido para intentar ese objetivo es el diputado Enrique Estévez, que enfrentará en las Paso de Unidos al intendente Pablo Javkin y a los concejales Miguel Tessandori y Carlos Cardozo. 

Pese a ser parte del Frente Progresista que llevó a Javkin al poder, Estévez es muy crítico de la gestión municipal. Aseguró que con Javkin Rosario perdió su espíritu de lucha y la noción de autoridad, y que el socialismo no hubiese recortado servicios en las áreas de salud, transporte y control. “Una ciudad de más de un millón de habitantes no la puede gobernar una persona; hacen falta equipos con experiencia y que laburen los siete días de la semana, y eso hoy no pasa”, dijo para profundizar los cuestionamientos. 

Estévez cree que “el cambio que es capaz de gobernar, no de paracaidistas o improvisados, lo representa el socialismo” y que las gestiones de Binner, Lifschitz y Fein “tuvieron un plan estratégico” y “marcaron un rumbo para la ciudad”.

Esta es la entrevista con Suma Política. 

—Usted dijo que el socialismo no se sintió parte de la gestión del intendente Javkin. ¿Por qué?

—Por dos motivos: el contenido y las formas. Hay muchas decisiones que tomó Javkin que nosotros no hubiésemos tomado; por ejemplo los recortes en servicios que son muy importantes para el municipio, casi un ícono, como son las áreas de salud, de transporte y de control. Son áreas muy sensibles en la situación que vive mucha gente. Tampoco hemos sido parte de las discusiones que son centrales, las que marcan el rumbo. 

—También mencionó las formas.

—Rosario perdió su espíritu de lucha y pasó a ser una ciudad disciplinada por quienes nos abandonaron, que son el gobierno provincial y el gobierno nacional. 

—¿Cuál sería el sello de una nueva gestión del PS en Rosario?

—Lo primero es recuperar la noción de autoridad y pacificar la ciudad. Es el principal objetivo para los próximos cuatro años y quien esté al frente de la Intendencia tiene que lograr eso. Hoy no hay autoridad. Es el intendente quien debe tener en su cabeza y llevar adelante un plan, con muchas herramientas y durante mucho tiempo en una dirección. Y esto hoy no ocurre. 

—¿Podría citar casos concretos de la falta de autoridad?

—Las áreas de control. La Secretaría de Control está debilitada, con poco personal, con escasez presupuestaria en movilidad y tecnología. Eso hace que por la ciudad transiten motos sin patentes o con las patentes tapadas en cualquier lugar y horario, y eso está directamente vinculado a la seguridad. Por otra parte, el 80 por ciento de los homicidios se generan en 12 de los casi casi 190 barrios que tiene Rosario. Debería haber una batería de acciones de todas las herramientas con las que cuenta el municipio concentradas en una respuesta extraordinaria ante una situación de violencia extraordinaria como la que se vive en esos 12 barrios. Y con esto me refiero a los centros de salud, a los horarios de atención de los distintos espacios públicos, al transporte, iluminación, limpieza, son cuestiones que hacen al abordaje de un barrio. Por eso es necesario un intendente que reclame. Es necesario un trabajo en conjunto con el gobernador y el presidente, y tiene que haber un plan que debe llevarlo adelante el intendente. Un plan que le permita a Rosario pacificarse en cuatro años y en ocho volver a ser la ciudad que conocimos.

—¿El intendente pudo haber hecho más en defensa de  Rosario? 

—Con Javkin Rosario perdió su espíritu de lucha y hoy es una ciudad disciplinada por quienes nos abandonaron, es decir por Perotti y Alberto Fernández. La intervención del gobierno provincial y del nacional en Rosario es casi nula. Te doy un solo ejemplo: el Fondo de Integración Socio-urbana a nivel nacional es de 220 mil millones de pesos. En Rosario hay un proyecto de 600 millones, de los cuales desembolsaron 300 millones; la ciudad de Avellaneda, en el norte santafesino, con 30 mil habitantes, tiene proyectos por 1.600 millones. 

—Javkin dijo que el intendente debía ser el jefe de Policía de Rosario. ¿Cuál es su posición sobre el tema?

—Lo primero es exigirle al gobernador que cumpla con sus obligaciones, que venga a trabajar a Rosario, cosa que no hace. La realidad es que ese reclamo no existe, el reclamo de la autonomía municipal tampoco se hizo con vehemencia para reconfigurar un lobby rosarino que nos permita pelear la autonomía con mayor fortaleza. Rosario no se puede gobernar con una persona, esto requiere equipos con experiencia y que laburen los siete días de la semana, cosa que hoy no está pasando.

—La autonomía es un reclamo que suele escucharse en las campañas pero que después desaparece de la agenda.

—Se requiere de una reforma constitucional que permita reconocer derechos y que genere nuevos institutos, para dejar de vivir las situaciones que estamos viviendo. Rosario es discriminada en las políticas públicas. Perotti pasó de pagar el 50 por ciento de los gastos totales del sistema de salud de la ciudad a través del sistema público a pagar el 30 por ciento. Esto desfinancia la ciudad, resiente la salud pública. 

—El transporte público es otro de los grandes desafíos que enfrentan las autoridades locales desde hace tiempo. ¿Cuál es el plan del socialismo? 

—Primero, tener un diseño de transporte público que no deje aislados a barrios completos en determinados horarios. Eso tiene que ver con una cuestión de financiamiento, porque se ha tomado la decisión de ajustar y recortar. A la vez hay que interceder ante la Corte Suprema para que se respete la distribución de subsidios. Eso es algo que los intendentes del interior de la Argentina tienen que reclamar con mayor fuerza. Como hizo Binner con la coparticipación, nosotros tenemos que hacerlo por los subsidios al transporte público; son recursos generados por todos los argentinos pero que se quedan concentrados en la Ciudad de Buenos Aires y en el Amba. Y después un correcto mantenimiento de herramientas vinculadas al transporte, como son las paradas de colectivos, que están abandonadas. Anunciaron paradas inteligentes y no se construyó ninguna, anunciaron tótems de seguridad y no se ve ninguno. Y mejorar el funcionamiento del Cuándo Llega, una herramienta fundamental para que la gente no tenga que esperar en la calle a merced de la delincuencia.

—Usted dijo que para gobernar una ciudad de más de un millón de habitantes se necesita experiencia y equipos de trabajo. ¿Quiénes lo acompañarían en una eventual gestión como intendente?

—Equipos que tienen la experiencia de haber gobernado la ciudad y la provincia de Santa Fe. Pero cuando hablo de equipos no sólo me refiero a funcionarios que tienen una experiencia concreta, también me refiero a la fuerza que tiene la coordinación entre lo público y lo privado, a la integración de las instituciones de la sociedad civil. 

—¿Con qué ciudad de las anteriores administraciones del Frente Progresista se identifica? 

—Fueron distintos momentos, pero los tres gobiernos tuvieron un hilo conductor y respondieron a planes estratégicos. Binner desde el punto de vista de la salud y la cultura, las infancias; Miguel Lifschitz innovó en materia de servicios, como fue por ejemplo tener una ciudad limpia, algo que no era una característica de Rosario; la primera ciudad del país que logró una contenerización total. Y con Mónica Fein la prioridad fue llegar al 95 por ciento de la población con cloacas. Son decisiones que hay que sostenerlas en el tiempo, que requieren de un esfuerzo presupuestario y claridad en el objetivo. Fueron tres gobiernos que, con aciertos y errores, cumplieron con los objetivos que se trazaron.

—¿A qué electorado apunta el Partido Socialista?

—El 16 de julio se define si se quiere un cambio o una continuidad de la gestión de Javkin. El cambio que es capaz de gobernar, no un gobierno de paracaidistas o de improvisados, lo representa el PS. 

—¿A quienes se refiere con paracaidistas e improvisados?

—No lo digo de manera despectiva. Es bienvenido que se sume gente a participar en política, pero para gobernar se necesita experiencia y equipos de trabajo. Sin ir más lejos, Javkin viene participando en política desde hace muchos años y quedó claro que no solamente se trata de ganar una elección y ser buen elector, sino de tener capacidad de gobierno y equipos para llevar los proyectos adelante. Y no los tuvo. 

—El socialismo gobernó durante 24 años, hasta que en 2019 perdió la interna del Frente Progresista. ¿Por qué cree que los rosarinos le darían una nueva oportunidad?

—Porque los gobiernos del socialismo marcaron un rumbo para la ciudad. Y una forma de gestionar con participación, con descentralización y con un ritmo de transformaciones que hoy no se ve. Javkin recién está mostrando algunas obras, que son las básicas de una ciudad, en el final de su mandato. El socialismo demostró tener capacidad de gobierno. 


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