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Política

Javkin en el Concejo: equilibrio político y fuertes reclamos por federalismo, autonomía y seguridad

Una fuerte reivindicación de Rosario y sus derechos, reclamos a la Provincia y la Nación y un intento de equilibrio político marcaron el discurso del intendente Pablo Javkin en la inauguración de las sesiones ordinarias del Concejo Municipal. 

A lo largo de casi ochenta minutos, describió el recorrido de su gestión con una división en etapas que tuvieron —y tendrán—, cada una a su tiempo, un eje: austeridad, reconstrucción, obras y autonomía. El intendente contó que gobernó los dos primeros años en medio de una fuerte austeridad y que ahora llegó el tiempo de la reconstrucción. Anunció obras y pidió la autonomía. 

“Dénnos las facultades para que podamos decidir cómo proteger a nuestros vecinos. Pido urgentemente la autonomía de Rosario”, dijo al formular el reclamo más enfático para enfrentar la inseguridad. Anunció que presentará un proyecto en la Legislatura provincial para que el intendente sea el responsable de designar a los jefes de policía y tenga incidencia en la distribución de los efectivos en la ciudad. “Queremos herramientas para contribuir a la seguridad de la ciudad. Sabemos qué hay que hacer. Estamos preparados para hacernos cargo de más acciones”, insistió. 

En esa misma línea de acción se inscribe el proyecto de ordenanza que se comprometió a enviar la semana próxima al Concejo para profundizar los controles sobre el origen y la trazabilidad de las inversiones que se hacen en la ciudad, en un nuevo intento por prevenir el lavado de activos. “Hacemos nuestra parte”, repitió el intendente después de enumerar cada una de las acciones emprendidas por el municipio, tanto en obras como en iniciativa políticas, lo que le abrió la puerta a formular el mismo pedido al resto de los poderes. “Para salir adelante, cada uno tiene que hacer su parte”, dijo en varias ocasiones. 

También fue claro al enumerar las postergaciones históricas que sufre Rosario relacionadas con la Justicia federal. “Necesitamos más jueces federales y más fiscales; hace 40 años que no se crea una fiscalía y 30 años un juzgado federal”, advirtió. Tras lo cual, reclamó que se incorporen inhibidores de señal en las cárceles para terminar con el delito que se coordina y maneja desde el interior de las mismas. 

Al gobierno nacional le apuntó por la discriminación que sufren las ciudades del interior del país en el reparto de subsidios para el transporte, y reconoció su satisfacción por las recientes medidas que tienden a mitigar, aunque sea en parte, ese desequilibrio. También le apuntó a la falta de equidad en la distribución de los fondos del conurbano, que tiene actualizaciones permanentes en el Gran Buenos Aires y un atraso inexplicable para el resto del país. “El federalismo no se declama, está en la Constitución nacional”, advirtió Javkin. 

Si bien el contenido del discurso, con reclamos políticos y demandas urgentes, podría leerse como una confrontación tanto con el gobierno de Omar Perotti con el de Alberto Fernández —quizás precisamente por eso—, Javkin se encargó de poner la situación en otro lugar. “No quieran ver en este discurso una pelea que no existe”, aclaró, “lo que vengo a pedir es que nos unamos”. Un intento destinado a evitar la lógica de la grieta y transitar, tal cual es el estilo del intendente rosarino, la búsqueda de acuerdos. 

Así como elevó el reclamo a la Provincia y la Nación, también fue crítico con la gestión de sus socios del Frente Progresista al frente del municipio, aunque nunca habló de nombres propios y prefirió recurrir a las fechas para situar sus palabras. “En 2019 encontramos un déficit de 3.216 millones y una deuda equivalente al 46 por ciento de los ingresos”, sostuvo al describir el momento de su llegada al Palacio de los Leones. “Entre 2019 y 2021 el déficit se redujo un 63 por ciento, ahora representa el 18 por ciento de los ingresos y en el segundo semestre de este año será del 10 por ciento”, agregó. Ese panorama le sirvió para recurrir a dos de los disparadores de su discurso: austeridad para salir adelante de esa situación y reconstrucción. “Nos dedicamos a cuidar obsesivamente cada peso del bolsillo de los rosarinos y rosarinas”, sostuvo. 

Es posible imaginar que concejales de la UCR y el PRO pueden haber tomado esa radiografía de las cuentas municipales como una señal en clave electoral de parte del intendente. Por las dudas, Javkin se encargó de equilibrar las expectativas al reivindicar a dos emblemas de las gestiones socialistas: Hermes Binner y Miguel Lifschitz. A Binner lo rescató como el artífice de “la mejor salud pública del país” y a Lifschitz como un gran gestor. Ahora sí, le puso nombre y apellido.

La otra cuestión que volvió a quedar en claro es que la relación entre el Ejecutivo y el Concejo es óptima. El intendente destacó varias iniciativas aprobadas por el cuerpo —como el nuevo código de convivencia, que salió en un año electoral— y, además, se encargó de nombrar a algunos concejales —de casi todos los sectores— como autores de proyectos relevantes. 

El intendente se siente cómodo en el Concejo. El acuerdo amplio y transversal que gobierna el cuerpo le garantiza una relación política como las que le gustan: con diálogo y sin grandes rispideces. 


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