Una serie de obras irregulares realizadas en el Club Ministerio de Obras Públicas (MOP) de Rosario serán denunciadas judicialmente ante la falta de respuestas oficiales a los pedidos formulados desde el Concejo Municipal. Tanto el Palacio Vasallo como la edila de Iniciativa Popular (IP) Fernanda Gigliani, en forma particular, requirieron información al municipio sobre los trabajos realizados, pero todavía, un año después, ese pedido sigue sin contestar.
La polémica se desató en febrero del 2021 cuando se difundieron imágenes y videos que mostraban que se enterraban al menos cuatro tanques de combustible de 15 mil litros cada uno sin permiso municipal y sin autorización de la Secretaría de Energía de la Nación, con el riesgo que supone una acción de esa naturaleza tanto para la zona como para el medio ambiente.
La información le llegó a Gigliani a través de un grupo de vecinos que detectaron movimientos inusuales en el interior del club y produjeron material fotográfico; allí se pudo constatar que se estaban desarrollando tareas sin autorizar dentro de la institución.
Ante estas evidencias el Concejo requirió que se informara sobre el certificado urbanístico de la obra; visación previa si se hubiese producido; permiso de edificación indicando su número y con el correspondiente plano; denuncias, actuaciones referidas a inspecciones y paralización de obra, si las hubiere. Hasta ahora no hubo respuestas.
No sólo eso. También —según contó Gigliani— “a los socios se les otorgó una factura que decía Servicios Náuticos Vip SA”. Esto derivó en que la edila, en paralelo, solicitara en la comisión de Planeamiento que se diera a conocer “cuál es la habilitación comercial para explotar esa guardería”.
Tras más de un año de silencio oficial, Gigliani le dijo a Suma Política que “ya se esperó demasiado” y en las próximas semanas, si no hay una devolución de la información requerida tanto por el Palacio Vasallo como por ella misma, avanzará “por vía judicial”.
Entre las distintas hipótesis que se barajan sobre los tanques de nafta, la más probable señala que se utilizarían para abastecer a las embarcaciones de la guardería que se planeaba abrir. Todo enmarcado dentro de un proyecto más amplio que comenzó en silencio y sin los permisos necesarios.


Ejes del conflicto
Las tierras donde está emplazado el MOP, frente al Monumento a la Bandera, fueron cedidas por el gobierno nacional al municipio para la ampliación del Parque Nacional a la Bandera, y no para utilizarlas con fines comerciales. El club tiene una cesión precaria hasta el 2030, con destino exclusivo para la explotación de actividades recreativas, deportivas y culturales.
Lanzarse de forma intempestiva y a espalda de todos a “hacer un negocio de guarderías náuticas desvirtúa ese requisito que se pide en la cesión y, lo que es peor, nunca se autorizó una tercerización”, destacó la concejala Gigliani.
Además, toda obra que se ejecute dentro del MOP necesita autorización del Concejo. Y como estos trabajos —que estiman que ya están culminados— no pasaron por el recinto, será imposible que se les otorgue la debida habilitación, indicó Gigliani. Además de que ninguna de estas obras está contemplada en el pliego de cesión.
Intentos fallidos
La concejala recordó que cuando Miguel Lifschitz era intendente de Rosario el Concejo “rechazó un mensaje” que envió para ratificar un convenio que autorizaba al club a encarar una obra de 7.000 metros cuadrados, que incluía una guardería náutica para 1.200 embarcaciones, salón de eventos, boliche, locales gastronómicos y comercios.
También se descartó otro mensaje, pero esta vez de su sucesora, Mónica Fein, quien “no juntó los votos” para poder avanzar con el proyecto. Sin embargo, “sí se estableció la obligación del MOP de informar sobre las obras que quisiera encarar para sacar provecho comercial”, concluyó Gigliani.


































