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Política

La película continúa y en 2023 Sain otra vez será protagonista central

Hoy es MFS, apenas una sigla, sin nombre y apellido, en el parte de prensa oficial del Ministerio Público de la Acusación, sobre el que tanto influyera como director del Organismo de Investigaciones (OI).

El “Picante” Marcelo Fabián Sain, que no temía al traje del Capitán América en su foto de perfil de Twitter hace unos pocos años, es así señalado en el comunicado de las 18 del 29 de noviembre.

El texto del comunicado que difunde la acusación a Sain mantiene las claves de su redacción habitual, aunque se trate de un caso excepcional. MFS y una identificación por la actividad del imputado al que le asisten las garantías.

Es un poco cómico que se diga que el imputado es “un ex ministro de Seguridad de la provincia”. Como si se tratara de cualquier otro acusado, de un delito X, uno de los miles de casos que deben resolver los fiscales del fuero penal. (Por quien redacta esos partes cabe suponer que se trata de una fina ironía, además de haber cumplido con una redacción reglada y con la debida venda sobre los ojos, como corresponde la Justicia, sin mirar de quién se trata).

Una curiosidad más, el comunicado del MPA omite aclarar que el OI, el Organismo de Investigaciones que también dirigía MFS le pertenece. Que Sain hubiera podido retener su cargo ganado por concurso como jefe de la oficina al mismo tiempo que era ministro de Seguridad es, en parte, responsabilidad del jefe de los fiscales.

Las comparaciones son odiosas pero útiles. Otro funcionario del gobierno de Omar Perotti también provenía del Poder Judicial cuando pasó al Ejecutivo. La diferencia es que Rubén Weder renunció a su cargo como relator de la Corte para ser el fiscal de Estado. Debió ser un alerta aquella licencia sin goce de sueldo para el director del OI, aceptada por el fiscal general Jorge Baclini en el MPA, por la cabeza del Poder Judicial que dejó en sus manos la decisión, por el gobernador y por la mayor parte de la clase política que se ahorró por entonces críticas al único funcionario con un pie en cada poder.


Escenas


Fue un primer aviso esa situación inexplicable, como en las escenas que dan una pista a quienes miran una película sobre un caso a resolver, o sobre lo que ocurrirá. Son indicios que un buen director pone antes de ir al grano.

En los primeros cuadros de esta película sobre el paso de Sain por Santa Fe, el protagonista era visto como un académico con experiencia en la creación de la Policía Aeronáutica en Buenos Aires y una tarea más bien técnica durante el gobierno anterior de Miguel Lifschitz, pero pronto ese perfil cambiaría.

Se vería a otro Sain, al llegar el nudo —más que tenso— de una historia cuyo guión aún reserva casilleros en blanco importantes para 2023.



Tensión y renuncia


Fue Sain factor y vector de enfrentamientos políticos internos en el peronismo, y con la oposición que fue acusada de haber sido cómplice del narcotráfico en Rosario. Su centralidad en el debate (mucho mayor a la de los ministros “políticos”) dinamitaron las posibilidades de consenso entre el gobierno y los bloques del Frente Progresista (que entonces estaban unidos) en Diputados. Y colaboró con la grieta que había entre la Casa Gris y el Senado; ya antes del inicio de las sesiones de la actual Legislatura en diciembre de 2019 se produjo una alianza temporal entre radicales y una parte de los senadores peronistas en la Cámara alta: los de Armando Traferri (PJ-San Lorenzo).

Los parlamentos, los textos más dramáticos y la decisión de los senadores que por mayoría mantuvieron los fueros del jefe del bloque Juan Domingo Perón podrían ser el inicio de una secuencia clave en un film (¡que no sea una serie!) sobre Sain en Santa Fe. Terminaría con los magros resultados en la materia para la que se confió en el protagonista: luchar contra la inseguridad. Su desempeño lo dejó sin cargo. 

Sin embargo, como en literatura, hay obras del séptimo arte que parecen haber terminado, con todas las claves, y contienen el clímax propio de un “The End” pero no, a veces hay más. Y hubo mucho más después de ese marzo de 2021: con la renuncia no terminó de irse Sain de la Casa Gris. Su nombre, lo quiera o no Perotti, acompañaría a su gobierno aún fuera de su gabinete al menos en la discusión política. Ahora, y en 2023, con un revés de la trama que trae la justicia.


Expulsión


Hubo un segundo final, y ahí sí todo el mundo esperaba que llegaran los títulos en la pantalla, pero no lo fue. Tampoco cuando la Legislatura le quitó el cargo de director del OI por proselitismo político las cosas terminaron: hubiera sido un gran final, el de “El Turco” arribando al Palacio Legislativo de lentes negros y con los dedos en V para decir que no hacía política en su cargo judicial. Peleándose con los periodistas que sólo le hacían preguntas y sugiriendo que cualquiera que no estuviera de su lado lo estaría en su contra, como con los reproches internos en el peronismo a quienes se abstuvieron, y no lo respaldaron.



Virtual y remoto


Al menos por lo que sabe la prensa, MFS no ha vuelto a Santa Fe desde que dejó la ciudad, luego de perder sus dos cargos en 2021. Ese año en algo se calmaron las aguas y las elecciones pasaron, sin tantos audios supuestamente “filtrados” a la prensa, ni declaraciones altisonantes. Pero en 2022 su regreso virtual, a distancia cada vez que fue requerido, amenaza con volver a la centralidad justo en 2023, “para la campaña anterior a las Paso” reflexionó un alto dirigente del peronismo que sueña con una mesa política que incluso vaya más allá del PJ para superar una crisis de credibilidad que con todo derecho teme que se instale en la ciudadanía, a medida que avance la causa por espionaje.

Debe decirse que en el año que se agota, Sain cumplió con lo prometido y que cuando pudo haber vuelto para ser citado como testigo en una investigación de la Comisión de Acuerdos de la Legislatura no lo hizo. Primero pidió un cambio de horario para poder declarar de manera presencial sobre la inexplicable actuación de la fiscal Ferraro (que no fue destituida y recibió un castigo de cinco meses sin sueldo), y luego aclaró que lo haría de manera virtual, un poco más tarde, en medio de la siesta en la capital provincial del 13 de septiembre de 2022.

Ahora, otra vez, optó por la conexión remota, vía Zoom, para cumplir con la citación judicial en la audiencia del 29 de noviembre en que se lo ha imputado, y no sólo por espiar… también por quedarse con los fondos de los gastos reservados de algo más de un millón y medio por mes que, según la Fiscalía, se dividía por tres con los dos funcionarios que debían controlar ese aspecto. 

La acusación de recabar y usar ilegalmente información sobre una lista interminable de dirigentes políticos opositores y del gobierno, sindicalistas, empresarios, abogados, magistrados, fiscales, periodistas y dueños de medios, médicos y dueños de sanatorios… también a entidades y empresas, incluso a remotas oficinas fuera de la provincia, de alguna administración vecina o no, está encuadrada bajo una ley nacional. Y por eso es posible que la producción cinematográfica que bien puede ser inspirada por MFS pueda tener otra locación: la justicia federal.

Por ahora, como en Pulp Fiction de Tarantino, los espectadores no saben en qué momento de la cinta están. Y qué tienen que ver los personajes de distintas historias de apariencia inconexa, pero parece que el final o al menos otro capítulo jugoso será después de la feria judicial de verano, cuando los dirigentes santafesinos piensen en listas, en frentes o unidades partidarias, para las primarias y sus precandidaturas. 

Sain, Nadia Schujman y Débora Cottichini, entre otros ex funcionarios del ministerio y del MPA, están acusados de formar  una “organización criminal” que “procuró influir en la situación institucional, política, policial y social de la provincia de Santa Fe, así como influir en la vida interna de los partidos políticos legalmente constituidos, en la opinión pública, en personas, en medios de difusión y en asociaciones y agrupaciones provinciales”, argumentó el MPA, en el párrafo más político de la imputación. En rigor, contiene lo que necesita el análisis político sobre qué significará en 2023 todo el caso, y la figura elegida por los fiscales es la de una “asociación ilícita” y eso no se arregla con un buen editor en la moviola. 


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