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Política

Lanzaron la Fundación Miguel Lifschitz, entre el legado y la proyección del espacio de su hijo Federico

En un acto distendido, con presencias muy destacadas del ecosistema político y la notoria ausencia de las principales figuras del Partido Socialista, se presentó en sociedad la Fundación Miguel Lifschitz. La entidad busca poner en valor el legado del exgobernador santafesino pero también apunta a convertirse en una suerte de think tank de esa línea del socialismo. Al evento asistieron el gobernador Maximiliano Pullaro y el intendente Pablo Javkin, que homenajearon al referente socialista y destacaron su huella en la política local y provincial. El cierre estuvo a cargo del concejal Federico Lifschitz, su hijo, que buscó evitar el protagonismo aunque su nombre figura en el listado de los que se apuntan a pelear por la intendencia el próximo año. “Espero de esta Fundación ver reflejado parte de su legado, que sea un espacio plural que convoque a absolutamente a todos”, planteó.

El acto tuvo lugar en el salón Vista Río del Parque España y contó con la presencia de la alta plana política provincial y local. A la par de Pullaro asistió la diputada nacional —y virtual vicegobernadora— Gisela Scaglia, además de diversos funcionarios del gobierno provincial y legisladores. También estuvieron los ministros Roberto Falistocco, Daniel Erbetta y Jorge Baclini en representación de la Corte Suprema de Justicia provincial. Javkin llegó con el acto empezado, acompañado por la presidenta del Concejo, María Eugenia Schmuck. No faltaron empresarios, deportistas, gremialistas y representantes de diversas organizaciones de la sociedad civil. Gustavo Scaglione, principal empresario de medios de la provincia, también asistió al agasajo.

El evento transcurrió en un ambiente relajado, con cátering y barra a disposición. La conducción estuvo a cargo del periodista Alberto Lotuf, que se mostró conmovido al recordar su vínculo con Miguel Lifschitz. Lo definió como un “árbitro de la política” que, pese a su marcada posición partidaria, pudo jugar ese rol “por su capacidad y honestidad”. Con una pantalla gigante de fondo, el escenario fue una suerte de living por donde pasaron distintas figuras para homenajear al exgobernador. “No es una entrevista”, aclaró el conductor antes de comenzar.

Miguel Lifschitz fue dos veces intendente de la ciudad de Rosario, senador provincial, gobernador y presidente de la Cámara de Diputados. El 19 de abril de 2021 se presentó en el Sanatorio Parque de la ciudad, para la realización de estudios preventivos por un diagnóstico de Covid 19 que no mejoraba. Pese a que tenía 65 años, aún no se había colocado la vacuna: decidió aguardar su turno anunciado a finales de abril pero no llegó a hacerlo. Quedó internado en la Unidad de Cuidados Intensivos, donde permaneció hasta su fallecimiento, el 9 de mayo. Durante varias semanas, frente al sanatorio se acumularon los pasacalles con el mensaje “Fuerza Miguel”.

La Fundación Miguel Lifschitz fue presentada como un espacio de formación de profesionales, técnicos y líderes concebido para la reflexión y la participación plural. También como un laboratorio de innovación en la gestión y promoción de políticas públicas para impulsar acciones concretas que contribuyan a transformar la sociedad. “Tenía una forma de hacer política que era escuchar a todos, defender las ideas con firmeza y no convertir nunca a un adversario en un enemigo. Por eso, esta Fundación lleva su nombre: para que esa manera de ser y hacer siga presente en Rosario”, describieron desde la organización.



Qué haría Miguel

El primero en pasar por el living fue Pullaro, que comenzó recordando el momento en que Lifschitz le propuso ser ministro de Seguridad. “Bajé de ahí, agarré el celular y llamé a mi mamá. Me dijo que ni se me ocurra”, recordó entre risas. “Construimos una relación hermosa en donde me enseñó mucho a gestionar y lo que es el liderazgo, el método que uno tiene que tener para tomar decisiones permanentemente. En muchas decisiones muy importantes que debo tomar siempre pienso qué haría Miguel en mi lugar”, agregó.

Lo recordó como un gobernador con mucha autoridad al “que no le hacía falta levantar la voz” y consideró que dejó un legado de honestidad para la gestión pública. Además, analizó el impacto político de su figura a nivel nacional, previo a su fallecimiento: “Queríamos que vuelva a la Gobernación para que sea presidente de la República Argentina. Lo veíamos como un dirigente que trascendía las fronteras de la provincia de Santa Fe”, dijo.

También destacó el apoyo recibido en un momento complejo de su gestión: “Yo tuve una intervención ilegal de mi teléfono, dos fiscales corruptos de la ciudad de Santa Fe intervinieron de manera ilegal. Después fueron imputados y las conversaciones se las tiraron a los medios de comunicación para montar una operación política y sacarme del Ministerio de Seguridad, Miguel no solo que me respaldó sino que me ratificó en el cargo, porque confió en mi inocencia”.

Por último, el gobernador destacó la figura de Federico Lifschitz como una persona “con los mismos valores de Miguel” y adelantó que le dará mucho a la ciudad y a la provincia: “Es muy joven todavía, pero en la carrera política que está comenzando le va a dar mucho al Partido Socialista, al frente Unidos y, por supuesto, a esta ciudad que tanto quiere y ama como la amó su padre”. Y cerró con una broma que arrancó algunas risas en el público: “Si Miguel hubiera tenido la facha de Fede, no hubiese sido gobernador, hubiese sido presidente del universo”.

La reelección que no fue

Luego fue el turno de Javkin, que además de destacar su vínculo humano resaltó su método de trabajo. “A mí siempre me dio la sensación de que laburaba en la gestión pública como si siempre faltara tiempo. No procrastinaba”, recordó. “Nosotros para poder hacer los seguimientos hoy tenemos tablets, programas, teléfonos. Él lo tenía en su cuaderno, anotado. Siempre pienso eso. Seguramente, por su formación como ingeniero”, añadió.

El intendente también consideró “injusto” que Lifschitz no haya podido ser reelecto finalizado su mandato en 2019 —una posibilidad que sí tendrá Pullaro luego de la reforma constitucional— y consideró que la interrupción fue compleja. “Creo que hubiera sido un momento de consolidación a nivel provincial, imitando el proceso de ocho años de él como intendente. Recién ahora nos damos cuenta, en el contraste, de los años que perdimos”, sostuvo y añadió: “Por suerte con Maxi no nos va a pasar”.

También se refirió a la figura de Federico Lifschitz y celebró su incursión en la política desde el costado legislativo. “El Concejo es la mejor escuela de inicio. Es muy importante la experiencia de un cuerpo legislativo local. Creo que le permite abrir un camino propio que también es difícil”, planteó y destacó la intención de recuperar el legado de su padre en una fundación: “Fue tan duro el momento y tan vertiginoso todo lo que vino después, que a lo mejor no habíamos tenido la oportunidad de sistematizar ese legado. Me parece una iniciativa maravillosa y una deuda que teníamos”.



El legado

Luego de un video de lanzamiento oficial, el cierre del evento quedó en manos de Federico Lifschitz. Ya sin el living montado en el escenario, el concejal habló de pie dirigiéndose al público y pidió que el encuentro no quede en “un homenaje más” sino la forma de darle continuidad “a una manera de pensar, de ser y de hacer”.

En un discurso muy breve, Lifschitz reconoció a su padre como “un tipo extraordinario” que se distinguió por cualidades como su liderazgo y pluralidad: “Creo que ahí está su verdadero legado. Espero de esta Fundación ver reflejado parte de su legado, que sea un espacio plural que convoque a absolutamente a todos”. 

Y completó: “Que esta Fundación pueda formar los mejores cuadros técnicos para asumir los desafíos que vendrán, y que sea el mejor medio para poder concretar y hacer realidad las ideas, los proyectos y los sueños de tantos rosarinos”.

Lo que viene

Federico Lifschitz apareció en la escena política de la ciudad en 2023, cuando ganó una banca en el Concejo de Rosario. Fue una irrupción ruidosa no solo por su juventud y el peso de su apellido, sino por el eslogan con el que prometió llegar al Concejo: “Basta de discutir boludeces”.

Su lanzamiento tampoco siguió mandatos partidarios: desde el primer momento se encuadró detrás de la figura de Maximiliano Pullaro y respaldó su candidatura a gobernador, en lugar de alinearse con la pata socialista de la alianza Unidos, que en aquel entonces tuvo a Mónica Fein como candidata a la Casa Gris y a Clara García —quien fue esposa de Miguel Lifschitz— encabezando la lista de Diputados.



Esa definición abrió una suerte de tercera vía dentro del Partido Socialista, que se diferencia de la conducción actual —referenciada en el diputado provincial Joaquín Blanco— y la del “bonfattismo” que tiene como líder al exgobernador Antonio Bonfatti. Aunque los sectores funcionan con cierto entendimiento bajo el paraguas de Unidos, las líneas mantienen sus diferencias. Por eso, probablemente, las autoridades y referentes del partido no estuvieron presentes en el lanzamiento de la Fundación.

La banca de Lifschitz en el Palacio Vasallo tiene fecha de vencimiento el próximo año, por lo que en su entorno dan por descontado que será candidato. Lo que aún no definen es a qué cargo. La renovación en el Concejo aparece como la opción más natural, aunque tampoco descartan la posibilidad de que pueda competir por la intendencia. De vínculo estrecho con el gobernador y un apellido de peso, se suma a la danza de nombres en la previa al año electoral.  


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