Connect with us

Hi, what are you looking for?

Política

Legislatura: diferencias en la oposición dejan la pelota del lado del gobernador

Hasta el primero de mayo la facultad para presentar proyectos de ley quedará fuera de la Legislatura y esa es una buena noticia para un gobierno que no ha logrado construir una relación más o menos previsible con las mayorías de ambas cámaras. Y al que tampoco ha parecido importarle hacerlo.

La situación que enfrenta el Ejecutivo muestra que los malos resultados electorales lo obligan a dialogar para mejorar los de su gestión. No es cierto como repite una y otra vez la oposición radical en el Senado que le queden apenas un par de navidades, en política quien tiene en su poder las decisiones puede torcer el rumbo de las cosas.

Está por delante la segunda mitad del mandato, bajo el signo de una derrota electoral en la que estuvo en juego una boleta doblemente oficialista, con la imagen y con el nombre del gobernador además de los candidatos acordados en Buenos Aires, en una elección que fue Omar Perotti quien la trajo al terreno provincial.

Sin dudas, 2022 consolidará o no una gestión. Se jugará la existencia de un proyecto político, más allá de un nombre. Este jueves 25 de noviembre no hubo acuerdos dentro de la Legislatura para que se aprueben leyes que puedan incomodar a la Casa Gris.

No será un diciembre de vetos y discusiones durante todo el verano hasta bien entrado el año: solo se aprobarán cuanto antes las leyes imprescindibles para el funcionamiento del Estado: el presupuesto y la norma tributaria.

Sólo el Poder Ejecutivo podrá con una convocatoria a extraordinarias habilitar el tratamiento de los temas que le interesen, y lo notable es que la ausencia de diálogo entre ambos poderes hace suponer que ni siquiera habrá el espacio suficiente como para que eso sea parte de una negociación.

Una duda indecible

Los cuerpos deliberativos funcionan en base a normas, contenidas en la Constitución o el reglamento de las cámaras o en leyes, pero también apoyados en tradiciones que no se quiebran. No están escritas, carecen de validez legal, pero se respetan. O mejor dicho, se deben respetar.

Así, por ejemplo, en la Cámara de Senadores de Santa Fe es de práctica que todos sus miembros aún los más oficialistas aprueben los pedidos de informes de la oposición, para que el legislador pueda ejercer sus facultades de control sobre el gobierno. Aún con preguntas capciosas o mal intencionadas los pedidos de informes en el Senado salen por unanimidad, no se discuten en comisiones, sencillamente se aprueban siempre porque importa más dejar a salvo las potestades para vigilar la cosa pública que son propias del Legislativo que las broncas que puedan generar las palabras en el terreno partidario o personal.

Del mismo modo: quien levanta la mano por un proyecto de cualquier categoría (ley, comunicación o resolución) sabe que lo hace a propósito del articulado, no de los fundamentos con los que se puede disentir.

En Diputados en cambio, por cuestiones de número y porque lo exige el cuidado por la pluralidad de las posiciones, es común pedir la votación nominal ante una cuestión de fondo. La votación nominal permite ver un arco político e ideológico amplio, a veces más que sus partidos. Hoy la Legislatura de Santa Fe tiene desde derechas religiosas a izquierdas clasistas, pasando por populismos nacionalistas o liberales y progresismos varios que gobiernan o han gobernado.

Las tradiciones legislativas no son de cumplimiento obligatorio pero se respetan. Y cuando se ponen en duda, los legisladores con poder enfrentan una sensación de vértigo ante el vacío que se abre bajo sus pies que los vuelve impredecibles. Escenas propias de una preocupación así se vivieron el jueves 25 de noviembre en los pasillos de ambas Cámaras.

El reloj de los 80

No es bueno jugar con esas tradiciones legislativas que son el fruto de dialogar, una y otra vez, a lo largo de décadas y de contextos… Vale un ejemplo: tiempo atrás, en épocas de pocos medios de prensa y ninguna red social, en los años 80, era común que los diputados y los senadores pudieran manejar el tiempo. Que un ordenanza detuviera las agujas del reloj, a la vista de todos dentro del recinto, para que los plazos para la sanción de alguna ley fueran artificial (e ilegalmente) ampliados. Nadie se escandalizaba porque el acuerdo político lo permitía y aunque los cronistas parlamentarios lo contaban, como todos participaban de esas tradiciones se podía legislar incluso sobre el inexorable paso de las horas.

Otro tanto vale para el principio del respeto por las mayorías pero también de las minorías a la hora de representar a los sectores políticos en las comisiones. En Santa Fe, aún las mayorías de números aplastantes optan por dejar lugares a las minorías, porque su participación —incluso sus críticas— legitiman a quienes finalmente van a tomar las decisiones.

Pliegos y rechazos

Otro caso conocido es pedir el retiro de pliegos antes de que se produzca el rechazo de algún nombre propuesto por el Ejecutivo al Legislativo. Es lo que se vio en cinco casos, el jueves 25 de noviembre, cuando se convenció por fin el gobernador Omar Perotti que ese quinteto de postulados a cargos de jueces no iba a poder pasar por el filtro de la Asamblea Legislativa. Las tradiciones legislativas indican que a esos postulantes que sin dudas van a sufrir el rechazo, para ahorrarles la exposición pública se les retire el pliego. Dar una elegante marcha atrás desde el Ejecutivo.

La Casa Gris aceptó retirar sólo cinco de los ocho nombres que no iban a ser aprobados. Y fue así que los tres postulantes que fueron a votación y no lograron el acuerdo del Poder Legislativo sufren ahora una marca en sus vidas profesionales o políticas nada agradable. En los tres casos, los pocos votos favorables que contaron no justifican esa mácula evitable.

Con el diario del lunes cabe la pregunta: ¿por qué no fueron retirados? La respuesta es que para que el gobernador hubiera tomado la decisión de retirar los ocho pliegos que ya tenían un dictamen de la Comisión de Acuerdos (aún sin mostrar en la sesión de 50 diputados y 19 senadores) tendría que haber creído que eso sucedería. Con tres casos apostó a que pudieran ser aprobados y no tuvo éxito, o acaso prefirió que conste que no los aprobaron. En cualquier caso, las consecuencias las sufrieron los propuestos.

¿Qué falló? La credibilidad. La tuvieron los legisladores de la mayoría opositora al decidir esperar —como esperaron— en un largo cuarto intermedio que se retiren los pliegos, incluso sin dar a conocer los dictámenes que permitían suponer que serían rechazados.

¿Por qué hubo dudas sobre tres pliegos? Porque hoy, en Santa Fe, hasta la palabra del otro está en duda cuando se trata de revisar la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo, en medio de una crisis institucional que —como se dijo— tendrá al menos una pausa de por lo menos medio año, con la pelota del lado del gobernador aunque con poca capacidad de goleador.

Mayorías

La oposición mayoritaria en la Asamblea Legislativa puede describirse como un conglomerado de radicales que hoy están en Cambiemos e integraron el Frente Progresista, de socialistas que han quedado en la orfandad sin Miguel Lifschitz, y de otros dirigentes de la UCR que apoyaron la presidencia de Macri y no variaron su posición; también de justicialistas del NES del Senado que pasan por una dura interna en el peronismo. Y a ellos se suman, según el caso, representantes de la causa celeste en Diputados y/o la izquierda compuesta por expresiones que son fuertes en el sur de la provincia. ¿En esas diferencias internas opositoras habrá confiado Perotti cuando decidió no retirar todos los pliegos que le anticiparon que iban al cadalso?

Lo que no corresponde

Esas tradiciones parlamentarias son casi normas de buena conducta para los legisladores, ni más ni menos que lo que corresponde hacer para que no se pierda el capital más valioso que tiene un dirigente político que participa de la negociación parlamentaria: que sus pares le crean, que tengan la certeza de que sus acuerdos se cumplirán.

Pero durante no menos de media hora se despertaron dudas que se expresaron a los gritos en los pasillos del Senado entre radicales de una y otra cámara. Cuando las horas pasaban, la Asamblea Legislativa seguía en cuarto intermedio a la espera del retiro de pliegos por el Ejecutivo y esa nota formal no aparecía, comenzaron esas dudas indecibles. ¿Y si el gobernador estaba especulando con que fracasara la continuación de la reunión de diputados y senadores para que hubiera una sanción ficta de todos? ¿Y si por cumplir con la norma no escrita de esperar el retiro de pliegos luego no se lograba el número necesario para seguir sesionando? Las dudas estaban centradas en los 14 propuestos para cargos de jueces de primera y segunda instancia, de los que aprobaron solo 7. Por unos minutos, varios dirigentes de la oposición sintieron que podían ser víctimas de una especulación malsana, porque no había novedades tres horas después de que desde la Casa Gris se asegurara que iban a retirarse pliegos. Que esas dudas, finalmente disipadas, hayan aparecido también habla de cómo está la relación institucional entre ambos poderes.

Facebook comentarios
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar

Suma Política. Todos los derechos reservados. 2020