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Política

Los tres caminos de Lewandowski y una decisión que podría cambiar el tablero

“Perotti no lo quiere”. Con esa frase, los más cercanos a Marcelo Lewandowski le intentan explicar a sus pares peronistas que la relación del senador con el gobernador no es lo que parece. Que a pesar de lo que se dice en público, a los presidentes comunales el comentario que les llega directo de Casa Gris es que el rosarino no pertenece al mismo espacio político del gobierno. Y se han encontrado con esa aclaración incluso cuando felicitan al actual mandatario provincial por haber encontrado a un sucesor con posibilidades.

“A Marcelo lo van a querer llevar hasta la raya para ver qué pasa con los candidatos propios. Pero mañana puede ser tarde”, reflexionan en modo enigmático quienes siguen de cerca la política provincial. En los equipos del senador rosarino se enojan con algunos trascendidos: “No digan que es el candidato del peronismo porque lo hacen caminar la provincia con un triciclo mientras que a otros les dan una Ferrari. Le están tomando el pelo”, se enojan.

Mientras, la realidad propone una rara simetría. Si hubiera seguido en el periodismo deportivo, Lewandowski hoy estaría analizando desde Qatar el primer Mundial de fútbol que no cubre, y debatiendo conclusiones sobre el VAR, los árbitros, el tiempo extra, la conveniencia del alargue de los partidos empatados o las definiciones por penales. Pero no. Un día decidió lanzarse a algo distinto y ahora se prepara para tomar una decisión que sopesa tres caminos: seguir los cinco años que le quedan como senador nacional, lanzarse a competir por la intendencia de Rosario o ser la figura con la que el peronismo intente retener la provincia, aun contra un frente de frentes opositor.

La primera opción no hay que descartarla, aunque si es la que elige en los primeros meses de 2023 habrá significado el fracaso de las estrategias electorales de su partido, teniendo en cuenta que es el peronista que más mide, tanto en Rosario y zona, donde es más conocido, como en la provincia, que se le presenta demasiado grande “para recorrer solo en auto” y sin apoyos.

La segunda se insinúa como la más probable, porque Rosario es su centro de mayor conocimiento y no necesita de tantas otras voluntades para largarse a competir. Sus chances se acrecientan si Pablo Javkin salta a una candidatura para ser gobernador. Aunque no se envalentona, sabe que los oficialismos en Rosario suelen ser reelectos y que el año que viene puede darse una ola amarilla antiperonista. En la suma de voluntades partidarias, el único objetivo a negociar debería ser contar con el apoyo de los otros candidatos peronistas a intendente que se perfilan, como Roberto Sukerman y Diego Giuliano.

La tercera variante es postularse para la Gobernación y suceder a Omar Perotti. Esa es la carrera más compleja aunque, si bien lo entusiasma, reconocen cerca suyo que para lograr en poco tiempo el conocimiento que le falta del centro al norte de la bota depende de que lo señalen con el dedo desde otros despachos con influencia a la hora de bancar campañas y le garanticen las condiciones que hay que tener para enfrentar una movida provincial, que implica dinero y siete mil fiscales que controlen el comicio. “Si no hay una estrategia nacional que diga que Santa Fe es importante para el candidato a presidente del peronismo en el 2023, si ese anclaje nacional no está, Marcelo no se va a arriesgar”, vaticinan los que lo conocen bien.

Por ahora las aclaraciones que hacen sus cercanos tienen que ver con describir su forma de ser. “Marcelo cada vez que tomó una decisión en su vida nunca fue de arrebato. Ni cuando le ofrecían un programa de televisión o en la radio. Lo pensaba bien antes. Ahora va a hacer lo mismo. Y se va a lanzar sólo si hay una construcción seria, porque tiene claro que no hay tiempo para improvisar. Y no quiere llegar para ver lo que hace, sino que estén las condiciones para cambiar algo de lo que hay. Es muy prudente, si sabe que algo lo puede poner en ridículo o lo puede llevar a enfrentar alguna situación que no puede controlar o resolver, no se expone”.


La historia de otra candidatura


En su círculo aseguran que esas definiciones no se van a dar antes de febrero, y no descartan que pase algo parecido a lo que ocurrió hace dos años, cuando hacía poco que había sido elegido senador provincial, después de haber derrotado a Mónica Fein por diez puntos, y nadie lo tenía en cuenta. “No estaba en el radar de nadie”, suele contar, hasta que en Buenos Aires resolvieron con el pragmatismo de las mediciones que era el que mejor medía para las elecciones de senador nacional.

Esa vez, como ahora, no tenía ningún anclaje nacional. Hasta ese momento, el gobernador venía haciendo campaña por su candidato, el actual diputado nacional  Roberto Mirabella, y la armadora del juego, Cristina Fernández, ponía sus deseos en la reelección de la ex senadora María de los Ángeles Sacnun. El sector de Lewandowski trabajaba tímidamente entonces detrás de una candidatura a diputado nacional, tal vez ya pensando en jugar una carta más fuerte a nivel local en 2023.

Según cuenta a Suma Política un operador nacional de aquellos días, que Lewandowski finalmente haya sido senador nacional tuvo mucho que ver con la estrategia que llevó adelante Agustín Rossi, que sin proponérselo le allanó el camino al dar una pelea interna con su candidatura y enfrentar al sector del gobernador Perotti. En las mediciones previas, el Chivo le ganaba a cualquiera de los dos candidatos que impulsaban el gobernador y Cristina Fernández.

“Era un viernes a la tarde. Estaban acorralados porque veían los números, y Rossi no se bajaba”, recuerda, y precisa que fue el ministro del Interior Wado de Pedro el encargado de llevarle toda la información que le faltaba a la vicepresidenta. Recién ahí apareció Lewandowski, el del nombre difícil, como candidato a senador.

A contramano de la historia oficial, aseguran que el gobernador dudó hasta el último minuto y que incluso llegó a proponer el nombre de Roberto Sukerman para esa boleta. “La jugada es con Lewandowski. Poné al tuyo encabezando la lista de diputados”, aseguran que le contestaron a Perotti.

Ese final de historia reconoce otro capítulo previo, que fue fugaz. Cuando después de la elección de senador provincial la figura de Lewandowski permitió a los armadores  imaginar otro futuro para el peronismo en Rosario, con una eventual candidatura a intendente en 2023, el primer paso que le propusieron fue arrancar por el primer escalón, que era ser concejal.

No era una decisión simple, porque para el entonces ya senador implicaba abandonar una posición cómoda, a la que apenas había llegado. Lo justificaba un interés superior del partido y la construcción de un proyecto a varios años. “Estaba dispuesto, pero con algunas condiciones”, apuntan quienes siguieron de cerca esa movida que ahora puede reconstruirse. 

Una era asegurar que cuando le tocara ser candidato a intendente no se cruzara nadie con el mismo plan dentro del partido, y la otra que para empezar a esbozar esa idea hubiera una sola lista de candidatos para el Concejo. “No cumplieron ni con la más básica. Se pelearon entre los que no se tenían que pelear”, resumen sobre el final de la improvisada estrategia.



Distintos cargos, la misma política


Para no perder tiempo que después puede faltar, Lewandowski siguió adelante con el mismo trabajo que viene cumpliendo desde que lo eligieron senador provincial: recorrer pueblos, visitar empresas, ir a fiestas populares y abrir el juego a todos. 

Cuando el actual senador provincial Miguel Rabbia anunció que se abría del bloque de senadores peronistas en un paso al costado que lo diferencia del armado del gobernador, cuentan que muchos dirigentes desencantados se acercaron. Y que esa jugada “ayudó a que se saquen la máscara. Ahora ya sé quiénes me quieren joder”, cuentan que dice Lewandowski en la intimidad, con esa u otras palabras.

A diferencia de sus pares, Lewandowski lleva adelante acciones que tienen que ver con el conocimiento de lo que fue su actividad privada anterior: un programa de  capacitaciones deportivas, que le permite llegar al común de la gente sin hablarle de política, con profesores que dan charlas sobre psicología aplicada al deporte, preparación física y la entrega de elementos a los clubes. “Marcelo sostiene que no hay que entregar plata, sino llevar elementos o hacer las obras”, explican a su alrededor.


Qué piensa hacer en Rosario


En charlas con empresarios, Lewandowski ya viene exponiendo algunas ideas para la ciudad “por si algún día nos toca”, según les dice.

Suele ser muy crítico cuando propone cambiar la actual realidad e intenta comprometer a todos. “Cada uno tendrá su responsabilidad”, les dice a empresarios y dirigentes con los que se está juntando.

Las reuniones suelen ser duras: “¿Qué vamos a proponer?”, desafía: “¿Quieren que vivamos rodeados de sicarios, que a los negocios venga un tipo y te apunte con un arma? Esto lo tenemos que cambiar los movimientos políticos y empresariales, entre todos”, los arenga.

Viniendo del deporte, su frase más repetida es una certeza: “A la gente no le tenés que relatar más el partido”. En ese marco pareció no adherir a la propuesta del actual intendente Pablo Javkin de que lo dejen designar a los jefes policiales de la ciudad, una idea que viene repitiendo ante los repetidos casos de inseguridad.

“Si no podés resolver que la bocacalle no esté tapada con basura cuando sabés que va a llover y en diez minutos se inunda la ciudad, no me podés decir que la ciudad está como está porque no podés poner a los comisarios”, le escucharon en una de esas reuniones.

A la hora de imaginar su rol en la Municipalidad, más que en obras duras como pavimento, pone el acento en cuestiones que tienen más que ver con las relaciones humanas, como un trabajo serio con adicciones, centros de rehabilitación, atender a los menores de 12 a 18 años, o el armado de una estructura social que coordine en el barrio a la vecinal con el club para que estén organizados y puedan ayudar desde más cerca. “Todos creen que todo es meter cemento, y hay que trabajar con las personas de carne y hueso”, repite en sus presentaciones. 

En el tema que más preocupa a los rosarinos plantea “marcar la cancha todos los días”. Propicia la creación de una secretaría de Seguridad, que le parece insólito que no exista, con alguien que entienda de la policía al frente y que todos los días se junte con el comando, con las TOE, con el jefe de policía. “No hicieron nada”, se lamenta. Una idea que propone, a contramano de la preconcepto de que el municipio no puede hacer nada, es utilizar la cantidad de autos decomisados que están tirados para ponerlos en condiciones y que salgan con dos agentes de la GUM y un policía al que la Municipalidad le pague un adicional. 



La relación con Perotti


¿Cómo está la relación con Perotti? “Se saludan en algún acto”, es lo que contestan quienes siguen de cerca los pasos del senador que reprochan que cuando recorre la provincia “le tiene que pagar hasta el hotel al chofer que lo lleva”. 

Saben por los presidentes comunales que Perotti “les dice que todos tienen libertad, pero cuando le preguntan si pueden trabajan con Lewandowski les contesta: no es de mi espacio”.

Lo defienden recordando que “no hay nadie que haya puesto más el pecho por la política de este gobierno provincial en la Legislatura. Casi se agarra a trompadas con el senador radical Felipe Michlig en una reunión de labor parlamentaria —recuerdan— y Calvo se tiraba abajo de la banca cuando había que enfrentar al Pipi”, resaltan hablando del enfrentamiento del oficialismo con el bloque que preside Armando Traferri.

También sacan a la luz detalles de la última campaña interna, cuando el senador jugó en la misma lista del gobernador, después del acuerdo con Cristina Kirchner. “Cuando a Marcelo lo veían al lado de Perotti le decían ¿qué hacés al lado de ese?, y después el gobernador creyó que a Rossi le ganó él solo”.


Cuándo decide


Si las elecciones provinciales son en septiembre, entre abril y mayo será el cierre de listas. Eso da tiempo para que algunas decisiones políticas pasen a febrero. “Será el mes decisivo”, coinciden varios armadores. Sobre Lewandowski impera el misterio: “No va a tomar ninguna decisión apresurada en enero ni va a dejar que lo lleven al cadalso”, aseguran.

Por ahora son varios los que lo quieren convencer de que tiene que postularse para la Gobernación, algunos también por conveniencia. El senador rosarino confía más en la gente leal y sincera que conoce de años, que le dice que está bien parado, pero que no se coma ningún elogio.

Recuerdan que una vez el Tigre Cavallero le dijo de buenos modos que era muy ambicioso arrancar en política con una candidatura a intendente cuando en 2013 le ofrecieron por primera vez ser candidato. Esa vez algunos también le decían que acepte. Después el peronismo perdió.

En algunas entrevistas repite que “si te asustas te tenés que ir a tu casa”, y que es “más probable tomar decisiones más correctas con información y buenos análisis”.

En eso anda, tratando que el destino no sea despiadado con sus próximas decisiones.


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