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Política

Loteos a la vera del Ludueña: “Funes es el ejemplo invertido de cómo debe llevarse a cabo una política urbanística”

“Funes es el ejemplo invertido de cómo debe llevarse a cabo una política urbanística”, afirma Mauro Míguez, concejal de esa ciudad por el partido distrital Unidad Popular. Su observación resume su pensamiento sobre los nuevos barrios cerrados que se asientan en zonas aledañas al Arroyo Ludueña, los cuales, además de provocar una impermeabilización del suelo que acarrea riesgo cierto de inundaciones, rompen, según su punto de vista, la traza urbana y pulverizan la imagen de “oasis verde” que supo caracterizar a esa ciudad del sur santafesino.

Míguez habla en un contexto en el que ese paisaje se ve amenazado; en notas recientes Suma Política publicó las advertencias del Ente de Coordinación Metropolitana de Rosario sobre los riesgos de futuras inundaciones en el lugar y también los informes realizados por un grupo de investigadores rosarinos al respecto. Ahora este edil de Unidad Popular da cuenta de cómo la política, su sector al menos, se está ocupando del tema. Mauro Míguez tiene 35 años, comenzó a militar en el justicialismo y luego pasó a las filas de Unidad Popular; es licenciado en Ciencia Política y docente de Historia y Filosofía en el colegio secundario “Raúl Arino”, de Funes, y en la Escuela Superior de Museología de Rosario. Su partido distrital forma parte, a nivel provincial, del Frente Social y Popular que lidera el diputado rosarino Carlos del Frade. El concejal reclama para Funes un plan urbano y dice ser una de “las voces de la minoría” en el Concejo Municipal (donde dos bancas pertenecen al justicialismo, dos a Cambiemos, una a la UCR y la restante a Unidad Popular). Señala además que las iniciativas del justicialismo gobernante “son acompañadas por los concejales de Cambiemos” y sugiere en ese sentido que “hay un pacto tácito entre esas dos fuerzas políticas en cuanto a urbanización”.

—¿Qué opinión te merecen las nuevas urbanizaciones en el mismo valle de inundación de la cuenca del Ludueña, con las previsibles consecuencias que traerán aparejadas?

—Desde que existimos como organización política tenemos un reclamo marcado respecto de lo que es la política de urbanización en Funes: reclamamos un plan estratégico, el trazado de un plan urbano. Participamos de todas las movilizaciones y asambleas populares en 2015, cuando se aprobó el área industrial y los primeros barrios privados, como Vida I, sobre calle Mendoza, en la proximidad con el Arroyo Ludueña. Y siempre apostamos a que Funes pueda tener un plan urbano en cual haya participación ciudadana a través de las distintas organizaciones; que se empiece a pensar el suelo en función de su funcionalidad social y no tanto como un bien de mercado, que es lo que está pasando aquí hace más de quince años.

—Se sucedieron gobiernos municipales de distinto signo, pero esa política continuó…

—Los partidos que han gobernado, desde la UCR durante el gobierno de Juvenal Rimini o el de Mónica Tomei, o la continuidad de lo que fue la gestión de Cambiemos y actualmente el justicialismo, han mantenido una misma perspectiva: avanzar habilitando loteos que no reúnen, muchas veces, los requisitos de viabilidad y sustentabilidad ambiental. Se habilitan sin garantizar los servicios básicos, lo cual le ha traído a la ciudad muchísimos problemas. Desde 2015 hacia aquí venimos alertando sobre la urbanización en el área de humedales del Ludueña. Nosotros somos creadores de un proyecto ingresado en la Cámara de Diputados de la provincia para la creación de un parque allí, de una reserva hídrica en el área contigua a la traza del arroyo en la zona que está hoy en discusión; ingresamos en 2013 ese proyecto a través del diputado Palo Oliver, de la UCR, y volvimos a hacerlo el año pasado con Carlos del Frade.

—¿Cuál sería el sentido de ese parque?

—Un gran parque público que sea la continuidad de lo que es en Rosario el Bosque de los Constituyentes, que no sólo garantice la preservación de la reserva hídrica y humedales de la zona de inundación del Ludueña, sino también que cumpla funciones de espacio público, uno de los problemas que ha tenido Funes en las últimas décadas: la reducción de sus áreas verdes de uso común, por el avance de las urbanizaciones cerradas. El parque le permitiría al Estado municipal conservar un área natural en el valle de inundación del Ludueña. Por eso fuimos con un grupo de vecinos para manifestar contra la aprobación del barrio privado “Las Fincas”, que se autorizó sobre el espacio de lo que debería ser ese parque regional o sobre las tierras sobre las que imaginábamos la reserva. Pero no nos quedamos solamente ahí: hicimos una serie de presentaciones ante las reparticiones de Medio Ambiente e Hídrica de la Provincia, reclamando que se nos entreguen los estudios de factibilidad hídrica y ambiental, porque entendemos que los urbanizadores están desarrollando venta de lotes en un área crítica, con riesgo ecológico, contra lo que establece el Plan Regulador de Funes de 1985: esas urbanizaciones no se pueden asentar sin la aprobación de los organismos provinciales.

Fotografías: Vanesa Fresno

“… un gran parque público que sea continuidad del Bosque de los Constituyentes de Rosario, que no sólo garantice la preservación de la reserva hídrica y humedales del Ludueña sino también que cumpla funciones de espacio público”

—¿Y qué acciones han emprendido ustedes desde el Concejo Municipal, además de los previsibles pedidos de informes?

—Discutimos no sólo las políticas que viene desarrollando el Ejecutivo sobre los barrios privados, sino también el proceso que se inició en Funes en los últimos quince años. En 2015 presentamos en el Concejo un proyecto de ordenanza que establecía la prohibición de habilitar nuevos barrios privados. Pero no se aprobó: quedó empantanado. Junto a Ciudad Futura hicimos una serie de charlas destinadas a marcar la importancia de que Funes empezara a planificar su tierra a partir de urbanizaciones abiertas y denunciamos el avance del capitalismo inmobiliario a expensas de muchas áreas, que lo único que hizo fue producir una gran especulación con el precio de la tierra.

—¿Cómo evaluás la posición del Ejecutivo Municipal frente a estos procesos?

—Hoy nosotros creemos que el Ejecutivo de Funes no tiene una política destinada al acceso a la tierra y la vivienda para la clase media y los trabajadores. Los barrios privados construidos en los último cinco años lo único que hicieron fue crear un segmento del mercado destinado a una minoría, capaz de comprar esos terrenos que, como decía antes, terminaron inflando los precios, creando una burbuja inmobiliaria y un modelo expulsivo. Hoy la mayoría de los funenses no puede acceder al alquiler siquiera. No hay disponibilidad de viviendas accesibles, financiadas, y sí proliferan estos emprendimientos cerrados, que además rompieron la integración de la ciudad, su traza urbana, generaron islas, aislamiento y colapso del tránsito y la movilidad. Hay arterias como Mendoza o su continuación, Fuera Aérea, que se ven colapsadas. Y eso ya se va viendo en otras calles. El crecimiento de esos barrios privados no tiene tampoco su correlato en las obras de infraestructura para el resto de la ciudad. Las obras de plusvalía que se realizan, en el 80 por ciento de los casos vuelven allí y benefician a los propios desarrolladores y emprendedores de esos mismos barrios. Creemos que este gobierno municipal, como el anterior, prioriza que la agenda de acceso al suelo la defina un grupo de empresas vinculadas con el negocio de la tierra y otros conexos, sin darle participación a las instituciones de la ciudad. Nosotros como Unidad Popular somos unas de las voces de la minoría en el Concejo. Las iniciativas del justicialismo son acompañadas por los concejales de Cambiemos, hay un pacto tácito entre esas dos fuerzas políticas en cuanto a urbanización.

“Hoy la mayoría de los funenses no puede acceder al alquiler siquiera. No hay disponibilidad de viviendas accesibles y proliferan emprendimientos cerrados que rompieron la integración de la ciudad, generaron islas, aislamiento y colapso de la movilidad”

Fotografías: Vanesa Fresno

—La comunidad de Funes, ¿tiene real conciencia de la magnitud futura de los problemas que implica el establecimiento de estos barrios?

—Hay dos posiciones, al menos. Una es la de varias vecinales que vienen sosteniendo críticas a este proceso, tienen una buena relación entre sí y trabajaron mucho con el Ente de Coordinación Metropolitana de Rosario. En su momento se reunieron con Miguel Lifschitz, que los recibió cuando era senador y luego gobernador. Plantean la necesidad de un plan estratégico, algo que está en la plataforma de varios partidos políticos de la ciudad. Y hay un porcentaje de la población dispuesto a ignorar estos aspectos relevantes siempre y cuando el Ejecutivo aproveche la plusvalía de estos emprendimientos privados para hacer obras en distintos lugares. Esa posición es de corto plazo, ignora los riesgos que implica lo otro, ignora que en Funes se han urbanizado más de 500 hectáreas sin ningún criterio y sin prever los impactos en la infraestructura de la ciudad, también en materia educativa, de salud, la movilidad etcétera.

—¿Estos últimos problemas ya se están percibiendo?

—Todo esto va a tener un impacto muy negativo en el mediano plazo. En la próxima década Funes va a vivir las consecuencias de este proceso desordenado. Funes es el ejemplo invertido de cómo debe llevarse a cabo una política urbanística. Funes tiene una política de loteos, pero no una política de urbanización. Aprobar loteos no significa prever el uso racional del suelo. Lo que hay que hacer es urbanizar, y cuando uno urbaniza debe asegurar a esas urbanizaciones, que preferimos sean abiertas, los servicios elementales: gas, agua, electricidad y acceso a centros educativos y de salud, que la ciudad no tiene en la escala que debería. Tenemos una sola escuela secundaria pública. Hace tiempo que venimos reclamando una secundaria técnica. Gran demanda y escasa planificación: es un problema crítico. Muchas veces, en función del cortoplacismo, la población sacrifica la calidad de vida futura en función de unas obras del presente. No se puede sacrificar la calidad ambiental de la ciudad por unos metros de asfalto. El dilema es falso, no es ético y no contribuye a la viabilidad y funcionamiento de una ciudad.

—El proceso parece irreversible, ¿qué nuevas acciones políticas están previendo al respecto?

—Tenemos distintas propuestas que vamos a movilizar desde el Concejo y desde la Cámara de Diputados de la provincia. Vamos a insistir en la posibilidad de que las áreas que se encuentran en la zona del embalse de la presa del Ludueña, más arriba de donde se desarrollan barrios privados, sean puestas bajo protección provincial para la creación de la Reserva San Jorge. Sería una reserva de magnitud que rodearía la presa del Ludueña. Ahí no queremos la presencia de sectores emprendedores privados, no queremos especulación respecto del uso del suelo. Además, estamos trabajando en iniciativas para incentivar la creación de áreas de amortiguación verde en la propia ciudad, alentar la plantación de especies nativas y sancionar una ordenanza que proteja el arbolado histórico… También instalar la necesidad de concebir las urbanizaciones contemplando la protección de la fauna autóctona, silvestre, de la zona. Hemos involucrado a Rosario y Pérez en estas discusiones. Debemos cuidar el perfil ambiental que siempre distinguió a Funes y que ahora, a partir de esta actividad inmobiliaria, se ve descuidado.

Fotografías: Vanesa Fresno

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