El diputado radical Fabián Palo Oliver atravesó semanas muy complejas, inciertas y con riesgo de vida. Estuvo 25 días internado en el Hospital Cullen y desde el 7 de abril se encuentra alojado en un centro de rehabilitación de San Jerónimo Sud para tratar las secuelas que el covid dejó en su cuerpo.
En marzo se contagió y todo cambió bruscamente: la política, las sesiones en la Legislatura y las recorridas por el territorio fueron reemplazadas por una sala de terapia intensiva.
Hoy dedica seis horas y media por día a los trabajos de rehabilitación; el virus le provocó dificultades para mover los brazos y las piernas, y también en el habla. Una neumonía bilateral que se le complicó con una neumonía intrahospitalaria fue el detonante para que los médicos decidieran intubarlo con asistencia respiratoria; posteriormente le realizaron una traqueotomía, que aún no le fue retirada.
“Humildemente pido que tomemos conciencia, yo siempre me cuidé mucho y jamás creí que iba a tener que atravesar esta situación. La recuperación es muy dura, hay que trabajar muchísimo y yo tengo la suerte de contarlo, pero hay más de 70 mil argentinos que no tuvieron la fortuna que tuve yo”, le dijo Palo Oliver a Suma Política a través de un audio en uno de los momentos en que tiene autorizado el uso del celular.
Sus días en Aprepa, un centro de rehabilitación de San Jerónimo Sud, reacondicionado especialmente para recibir a pacientes post covid, transcurren de manera muy diferente a lo que estaba acostumbrado. Entre las 9 y las 12 realiza una rutina con un kinesiólogo, primero en el gimnasio y después en la pileta; a las 12 almuerza y descansa hasta las 15, momento en el que retorna al gimnasio. Entre las 17 y las 18.30 trabaja con terapistas ocupacionales y luego sigue con ejercicios de fonoaudiología. De acuerdo a lo que le dijeron los médicos, le restan entre 20 y 30 días para recibir el alta.
En esta etapa la rutina de trabajo apunta esencialmente a que recupere la movilidad, y un próximo paso será recomponer la masa muscular. Todavía permanece con traqueotomía.

Hasta principios de marzo, el diputado Palo Oliver, de 51 años, trabajaba alrededor de diez horas diarias. Es presidente de la comisión de Laborales de Diputados e integra las comisiones de seguimiento e investigación de la causa Vicentin y de Presupuesto. En su primer período en la Legislatura no faltó a ninguna sesión y estuvo en el top ten de legisladores con más proyectos presentados. Antes había sido intendente de Santo Tomé por dos períodos.
Es un radical convencido de que el Frente Progresista es el camino. Reniega de la propuesta del NEO de un frente con el macrismo para enfrentar al PJ en Santa Fe. “Nada nuevo. Terminan en Juntos por el Cambio. No existe lo del frente de frentes”, dice en un mensaje tan breve como tajante. Y se conmueve al hablar de la muerte de Miguel Lifschitz: “Me causó mucho dolor, todos tuvimos esperanzas de que pudiese vencer al virus; peleó mucho, muchísimo, resistió todo lo que pudo y lamentablemente no alcanzó”. También habla de la dimensión política del ex gobernador: “Miguel fue un referente del Frente Progresista y de toda la oposición, supo ganarse el respeto de hombres y mujeres de Santa Fe, y eso lo define. Jamás encontré a un político que escuche tanto ni con su capacidad de trabajo, me hubiese gustado compartir más tiempo con él”.
Paso a paso
Palo Oliver tuvo los primeros síntomas el 9 de marzo y cuatro días más tarde estaba internado en el Hospital Cullen porque no saturaba oxígeno de manera adecuada. “Creo que me contagié en Reconquista cuando fuimos con la comisión de la causa Vicentin; siempre me cuidé mucho. Estuve todo el día con barbijo, sólo me lo saqué para la cena, que compartimos cinco diputados. Creo que fue ahí porque a los cinco días empecé con síntomas”, recordó.
El 20 de marzo los médicos decidieron intubarlo con respiración artificial y el 2 de abril le realizaron una traqueotomía, despertó tres días más tarde y el 7 a la mañana recibió el alta. Unas horas después de salir del Hospital Cullen ingresaba a Aprepa para comenzar a trabajar sobre las secuelas de la enfermedad.
Aprepa es un centro de rehabilitación integral de alta complejidad que el año pasado se readaptó para recibir a pacientes post covid. En este momento hay alrededor de 70 personas internadas, el 35 por ciento de ellas en tratamiento post covid. “La mayoría tenemos traqueotomía, pérdida de masa muscular, muchos llegamos sin poder caminar y con dificultades para mover los brazos; con distintos niveles de daños pero todos con daños en los miembros inferiores y superiores”, cuenta con voz calma. “Estuve 17 días para volver a caminar, gracias a Dios fui un paciente que se recuperó rápido”.
Palo Oliver repite su agradecimiento por la atención y los cuidados que recibió en el Hospital Cullen, y también es consciente de que su buen estado de salud previo le permitió salir adelante. “Me salvé porque no tenía otras enfermedades, no tengo problemas cardíacos y hace 15 años que no soy fumador”.
Sabe además que las largas jornadas de trabajo dedicadas a la política, al menos por un tiempo, deberán modificarse. “Voy a tener que hacer un plan de trabajo distinto, empezaré de a poco como aconsejan los médicos hasta que se desinflamen los pulmones, el corazón empiece a bombear menos y baje la frecuencia cardíaca”. Y mira con esperanza lo que viene: “Ahora falta que me saquen la traqueotomía y fortalecer los músculos, y me estarían dando el alta”.
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Periodista. Cofundador y editor de Suma Política. Ex secretario de Redacción del diario La Capital. En Twitter: @rpetunchi
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