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Economía

Chapa y pintura: el service continuo del plan económico

Una vez más, el ministro Luis Caputo recalibró el programa económico a demanda de sus prestamistas y proveedores de dólares. Si hasta hace días se sentía “cómodo” con el régimen de bandas cambiarias nacido tras el rescate que recibió del FMI, quinientas leguas al norte dio un nuevo giro. Desde enero indexará ese esquema, habilitando el alza del tipo de cambio y, con alta probabilidad, del índice de precios.

El reseteo continuo es una práctica registrada del plan libertario, antitética con la idea de estabilidad macro que vendió con éxito el gobierno. En dos años, la estrategia económica pasó de la megadevaluación y el salto inflacionario fundacional a la tablita cambiaria. En abril de 2025 viró a un ajuste cambiario anclado dentro de una banda de flotación que se movía al 1 % mensual, a la que ahora actualizará por IPC.

Entre curvas y contracurvas, Caputo fue secando los oasis financieros. A contrapelo de la dolarización prometida, el Big Bang cambiario de 2023 le permitió armar un colchón de precios relativos y asegurar los dólares de la cosecha 2023/24, normalizada luego de un año de sequía histórica. De la mano del crawling peg al 1 % llegó el blanqueo y el festival de deuda corporativa, que aportó divisas hasta abril pasado, cuando el Fondo Monetario Internacional tuvo que intervenir con un salvataje de 20 mil millones de dólares. 

A cambio, el organismo pidió modificar el régimen cambiario y mandó a acumular reservas.

El gobierno incumplió esta meta. Entre agosto y octubre, sin dólares y aturdido por el fallido desarme de las Lefi, el plan detonó. Donald Trump envío la caballería. Con un swap, un carry trade de cuatro días y un poco de humo, el Departamento del Tesoro de EEUU lo resucitó y le hizo ganar a Milei las cruciales elecciones legislativas. Pero la materia del Fondo sigue pendiente, y el ministro ahora comenzó a rendirla. 

El Banco Central anunció que las bandas cambiarias se actualizarán desde enero al ritmo de la inflación de dos meses atrás. Arrancará con el 2,5 % que el IPC aumentó en noviembre. También puso en marcha un plan para sumar dólares y retomó el control de la tasa de interés de referencia.

Preso eterno del corto plazo, Caputo apenas puede pensar en su próxima prueba, el pago del vencimiento de deuda por más de 4 mil millones de dólares que opera en enero. Descubierto el truco electoral del supuesto blindaje internacional, intentó volver al mercado de bonos en dólares con una colocación que dejó gusto a poco. Tarde, salió a sumar dólar por dólar. Con un montoncito en la mesa y una muestra de voluntad, espera un roleo salvador, una refinanciación o algún Repo. Mientras, arrima la fuente a las canillas que tiene a mano: la súper campaña triguera, a la que le bajó dos puntos las retenciones, y el endeudamiento de las provincias.

Héctor Giuliano, un estudioso de la deuda externa del país, estima que el equipo económico aspira a bajar el riesgo país para crear las condiciones que le permitan acordar una suerte de nuevo plan Brady a mediados de 2026.

El plan platita verde

Los dólares financieros son el objetivo. El “populismo cambiario”, como nombra el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (Ceso) a la política de dólar barato, limita el arbitraje en la puja por divisas. El gobierno disciplina con el ajuste muchas demandas, incluso esenciales, pero no la del billete verde. Los ofrece en promoción para dolarizar carteras, pagar deuda, viajar al exterior o importar, en una cantidad mayor a la que la economía puede generar. A un costo alto, señala el economista Andrés Asiaín, financia la legitimidad social de su proyecto subsidiando “niveles inusualmente altos de consumo de bienes y servicios importados” a una parte de la población.

Las consecuencias ya ganaron la discusión pública. La caída de 20 mil empresas y más de 270 mil puestos de trabajo registrados expone la dinámica destructiva de la política económica. A la misma velocidad se adoptan tácticas de supervivencia. El presidente de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), Javier Martín, lo explicó durante el brindis de fin de año de la entidad: “Los que vivieron la experiencia de los 90 adelantaron esta vez la decisión de convertirse en importadores”. La analogía con aquellos tiempos de desindustrialización y desempleo es clara, aunque con matices: “En aquel momento no era tan agresiva la presencia de China”, aclaró.

Lo que importa

La importación de productos de origen asiático se incrementó 66 % en los últimos dos años, según el nuevo informe del Observatorio de Importaciones de la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme) de Santa Fe. El estudio analizó el impacto de la apertura indiscriminada en doce cadenas industriales de la provincia durante el mandato de Milei. Mientras se duplicaba el ingreso de bienes del exterior caían 2.224 empresas, de las cuales 260 eran establecimientos fabriles. En los clusters investigados fueron 97, de las cuales 93 eran pymes.

La invasión no solo es china. Las compras a Brasil, que puso en marcha un megaplan de política industrial, aumentaron 52 %. En cambio, bajaron 10 % los envíos provenientes de Estados Unidos. De ahí el apuro por firmar entendimientos comerciales asimétricos, como el que se anunció recientemente. El efecto ya se siente. Metalfor, fábrica emblemática de maquinaria agrícola, acordó con una agencia estatal estadounidense un crédito para reacondicionar en su planta equipos usados importados desde ese país.

La política de comercio exterior fue observada también en la reunión de la Cámara de Exportadores de la República Argentina (Cera) durante la cual se dio a conocer una nueva edición de la Estrategia Nacional Exportadora, que engloba unas 250 para ganar mercados y “generar divisas genuinas”. Las recomendaciones van desde la coherencia en las negociaciones internacionales hasta la baja de impuestos, libre disponibilidad de divisas, simplificación de trámites, financiamiento e infraestructura. Se trata de equilibrar la cancha porque ahora, como subrayó su presidente, Fernando Landa, “le sacan dólares al exportador para dárselos al importador”.

El “podio” del desempleo

La política económica induce a la recesión y es inevitable que el mercado de trabajo se resienta. El presidente de Fisfe recordó que en 2024 la industria hizo “un esfuerzo muy grande para retener personal” pero admitió que en 2025 esa decisión no se pudo sostener. Los despidos se extendieron, en su mayoría negociados y compensados. “Por eso no hubo conflictos”, agregó. Pero el futuro es hostil. Crece el cierre de establecimientos, “con casos graves en el área del Gran Rosario pero también en localidades más pequeñas, donde estas crisis son muy traumáticas porque destruyen las cadenas de valor local”, describió. En la docena de cadenas industriales auscultadas por el Observatorio Pyme la caída del empleo registrado fue del 5,3 % en dos años.

Esta tendencia devolvió al aglomerado Gran Rosario al podio nacional de la desocupación, de acuerdo al último informe de situación del mercado de trabajo que difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). La tasa subió más de tres puntos porcentuales al 8,9 % en el tercer trimestre de 2025 y quedó apenas por debajo de Río Gallegos (10,8 %) y Resistencia (9,7 %). En números absolutos, la cantidad de desocupados en la región pasó de 35 mil en septiembre de 2023, a 39 mil un año después y a 64 mil en la última medición.

En Rosario se crea empleo pero a un ritmo que no logra absorber el crecimiento de la oferta de fuerza laboral. La tasa de actividad, que mide la proporción de la población que participa del mercado de trabajo, es la segunda más alta del país. Y, a juzgar por el subempleo que orilla los dos dígitos, los nuevos puestos de trabajo son más precarios. 

Aun en esos niveles altísimos, el porcentaje de personas que trabajan involuntariamente menos de 35 horas semanales, bajó. Es que un año atrás esa tasa había sido del 13 %, siete puntos por encima que en 2023. El mensaje que encripta ese dato puede ser incómodo. Mientras a nivel nacional la desocupación bajó levemente porque la suba del empleo precario ofrece un colchón a los caídos del mercado registrado, en la región esa “red” parece haber comenzado a ceder. La flexibilización no garantiza el trabajo.

Diciembre negro

El gobierno nacional vende su proyecto de reforma laboral como una solución a este crudo panorama. No hay evidencia que avale ese argumento. Lo que busca es institucionalizar y extender la precarización, crear una industria financiera con el fondo de despidos y “deslaboralizar” la relación de trabajo. El politólogo Brian Tieppo, fundador del Centro de Estudios Colectiva, lo expuso con claridad: “Lo que está en juego es qué modelo de sociedad se pretende construir y qué lugar ocupan los trabajadores en ella”.

Como es su costumbre, el gobierno coló en el texto otros tópicos. En este caso, un conjunto de cambios impositivos con un costo fiscal de casi 11 mil millones de dólares. El más importante es un descuento en Ganancias para algo más de un centenar de grandes sociedades. Una reforma tributaria de contrabando cuyo impacto será menor en las pymes que en las cuentas públicas nacionales y provinciales, ya que afecta la coparticipación.

Quizás atento a estas jugadas, el bloque de Provincias Unidas en la Cámara de Diputados hizo fintas para evitar el abrazo del oso del oficialismo a la hora de tratar el proyecto de Presupuesto 2026. Si bien dio quórum para habilitar el tratamiento, se abstuvo de votar en general y votó en contra del capítulo que contenía algunos de los artículos más polémicos: los que derogaban las leyes de financiamiento universitario y la declaración de emergencia para el sector de discapacidad, así como la desindexación de la Asignación Universal por Hijo (AUH).

La cintura provincialista, incluida la de los peronistas con peluca que economizaron el pago de los ATN recibidos, sumó a la oposición frontal de Unión por la Patria y la izquierda para propinarle un cross de otra pelea a un oficialismo cebado en su marcha victoriosa. La calle fue clave. Multitudinario, el acto de la CGT en Buenos Aires mostró capacidad de reacción luego de la derrota electoral. Tuvo réplicas importantes en el interior. En Rosario, la central obrera unificada debutó con un acto que cambió la lógica de las protestas de los últimos años. Fue organizado y relámpago, esquivo para los impuntuales, y contó con menos manifestantes pero más organizaciones sindicales. “Las banderas son nuevitas”, chicaneó un viejo dirigente al paso de alguna columna que no suele desfilar en la temporada habitual de movilizaciones. 

Enfrentado a una reacción nacida del espíritu de supervivencia, el oficialismo sintió el sabor amargo de los diciembres y archivó su idea de atropellar con sus reformas. La laboral pasó a febrero.

El largo plazo

Pero la dinámica política y económica es el largo plazo. Más allá de los dibujos estadísticos, la recesión gana terreno como principal problema en el tercer año de gobierno. “El de la maldición”, dicen los supersticiosos que recuerdan la devaluación de 2014, el desmadre del gobierno de Mauricio Macri y el caos que siguió a la salida de Martín Guzmán.

En los territorios, los Estados subnacionales se previenen. El gobierno provincial blindó su plan de obras públicas con el crédito de 800 millones de dólares. Su importancia como “política anticíclica” fue discutida en el debate legislativo del Presupuesto y la ley tributaria, aprobados en el súper jueves. La Municipalidad de Rosario lanzó una suscripción de letras por 30 mil millones de pesos. Una mitad irá a sostener el plan de infraestructura y la otra a cubrir sin sobresaltos obligaciones salariales y gastos operativos en el verano. 

En un escenario de números finitos, el 2026 será tiempo de debates que involucran el reparto de recursos fiscales. Desde la Nación, la administración de Javier Milei presiona por una reforma tributaria que tocará el sistema de reparto federal. Y en Santa Fe, la nueva ley de coparticipación a municipios y comunas figura entre el paquete de iniciativas derivadas de la reforma constitucional. Probablemente se marche a una suba de pisos de distribución pero la apertura de ese debate no deja de ser una aventura.

Desde el equipo económico que conduce Luis Caputo prometen remonetizar la economía como contracara de la nueva política de acumulación de dólares. Esto podría aliviar un poco la iliquidez en la economía real. Esa promesa convivirá con el riesgo de una mayor presión en la tasa inflacionaria.

“Estamos preocupados porque no vemos signos de recuperación para el 2026”, dijo el presidente de la central fabril de la provincia en el cierre del año. La excepción, dijo, son los sectores manufactureros que se engancharon en la nueva frontera del petróleo, gas y minería, hasta ahora los pocos “ganadores” del modelo. 

El cordón agroindustrial de la región da pelea para sostenerse sobre esta línea de flotación, mientras se formatea. El jueves, el juez del concurso de Vicentin dio por ganador del cramdown al grupo rosarino Grassi, que pasado el breve período de observaciones, podrá hacerse cargo del gigante santafesino que cayó en desgracia hace seis años, sobre el final de la gestión de Mauricio Macri, en medio del default más grande y escandaloso del siglo. La tradicional corredora de cereales rosarina hará pie en el eslabón del procesamiento y exportación de granos, donde juega un selecto grupo de empresas. Su oponente en la competencia de salvataje, Molinos Agro, acaba de anunciar una inversión de 12 millones de dólares para ampliar la molienda de girasol en su planta y puerto de San Lorenzo. Cerca de allí, Essential Energy tomó posesión de un sector de la Refinería San Lorenzo para levantar junto a YPF la planta de producción de biocombustibles para aviones. La petrolera estatal apuesta a este emprendimiento conjunto mientras vende su estratégica participación en Profertil, la principal productora de fertilizantes del país. En medio de la crisis, el cordón se mueve. Lo sabe el embajador de China en Argentina, que el sábado pasado convirtió el primer embarque de trigo argentino a ese país en un acto de Estado. Desafiando las viejas advertencias del embajador estadounidense, el diplomático y el gobernador Pullaro se abrazaron en el puerto de Cofco en Timbúes y prometieron profundizar la relación comercial y el análisis de inversiones. Las banderas argentina y china flamearon juntas en el corazón de la hidrovía. Una pequeña venganza asiática a su exclusión de la compulsa por el dragado y balizamiento de esa vía navegable tan codiciada.


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