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Política

Parecía otro jueves de derrota para el oficialismo pero no fue así

La sesión del jueves 3 de noviembre llegaba a un momento crucial para el gobierno provincial, y en la Cámara de Diputados santafesina casi no había justicialistas a la vista. Parecía que nadie iba a quedarse a defender a la ministra de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos, Celia Arena, de un pedido de interpelación del radicalismo. A ella le había tocado seguir adelante con un proceso que iniciara el (aún) secretario de Justicia Gabriel Somaglia, que en uno de los audios conocidos por la causa del espionaje ilegal le dice a Sain que le hace favores para “su protección” ante jueces al pedirle a los magistrados que busquen cómo ordenar escuchas que no nacieron dentro de lo que la ley ordena, para blanquearlas (“limarlas”, fue el término usado). 

El martes, miércoles, jueves y el viernes los peronistas estuvieron atareados con la visita de Evo Morales a la ciudad de Santa Fe, que ha tenido desde una charla en la Feria del Libro Nacional y Popular junto al presidente Alberto Fernández, hasta su paso reconciliatorio por el Estadio del Club Atlético Colón, con camiseta del rojinegro y todo, al que —una década atrás— le había reclamado que cambiara su nombre y dejara de homenajear al primer conquistador de América. (Fue cuando Cristina Fernández de Kirchner hizo quitar el monumento al navegante genovés de su vista en las proximidades de la Casa Rosada). Por un momento, Evo dejó su lucha contra el colonialismo de lado y fue “de Colón”.



Sorpresa


Parecía otro jueves de derrotas para el oficialismo en Diputados, pero no fue así. Ya había sido aprobada la ley de víctimas que contó con el respaldo de todos los bloques y daba un gesto de acercamiento de la dirigencia política con una fuerte demanda de la sociedad para que los deudos de los muertos y los que sufrieron los delitos tengan más peso en los juicios orales penales, cuando se presentó lo inesperado. 

Daba la impresión de que sin bancas del PJ ocupadas habría, como con el ministro de Seguridad Rubén Rimoldi, otra convocatoria a un funcionario de Omar Perotti como para alquilar balcones, o al menos como para una jugosa cobertura periodística.

En rigor, el dejar el palacio legislativo fue para el minoritario oficialismo en Diputados la mejor defensa para que la ministra Celia Arena no fuera convocada. Y con lo del líder latinoamericano y su nutrida agenda de cuatro días en la capital provincial a nadie sorprendió que Leandro Busatto y otros diputados kirchneristas hubieran preferido su compañía a sus deberes parlamentarios. Después de todo, son unos pocos.

La sesión tenía el quórum justo, tal como se hace cuando se la va a hacer fracasar. Había 26 presentes y 24 ausentes y de pronto los socialistas simplemente se retiraron. Y desde entonces sus principales espadas guardan silencio en sus redes sociales o se dedican a otros temas. Como si nada hubiera pasado.


2019


Los 28 socialistas, radicales y demoprogresistas que compartieron la lista que encabezó Miguel Lifschitz en 2019 se han quebrado. Primero con la independencia de sus bloques, en una cámara donde abundan los sellos de apenas uno o dos diputados y ahora con una pelea a la luz del día que escaló en cuestión de horas. Y que para el peronismo constituye la ilusión de que no haya un Frente de Frentes o un Frente Santafesino que aglutine a toda la oposición.

Puede decirse que todo comenzó con la muerte del ex gobernador al que lo sorprendió el covid, sin haber sido vacunado como otros que abusaron de su posición de poder. Y que desde ese momento trágico, con climas mejores y peores, la convivencia entre los socios principales de la mayoría opositora en Diputados era aceptable. Hasta que llegó una conferencia de prensa de un par de diputados de los que no tienen tantas fichas con las que jugar en las reuniones de labor parlamentaria que definen lo que ocurrirá luego. Casi siempre.

Lo que sucedió el jueves fue para los observadores externos una sorpresa. Experimentados cronistas parlamentarios describieron “se cayó la sesión”, dicho así como si nadie la hubiera hecho caer. 


Punta de lanza


Cuando Fabián Palo Oliver, un radical díscolo que no está dispuesto a sumarse al macrismo o a que la UCR esté en JxC —ni aún con la chance cierta de liderar ese espacio—, junto a Carlos del Frade, el periodista de Rosario que siempre tiene lista una crítica al proceso de selección de candidatos a cargos judiciales y al Poder Judicial en general, llamaron a conferencia de prensa hicieron de punta de lanza. Aunque seguramente no previeron ni buscaron lo que ocurriría luego. 

Palo Oliver y Del Frade se limitaron a decir lo suyo, que no fue poco. Desde la centroizquierda, anunciaron que era imposible aceptar a la enorme mayoría de los 36 propuestos para jueces comunitarios de pequeñas causas (asimilables a los antiguos jueces de paz) y que la Casa Gris había ocultado deliberadamente el puntaje de los postulantes cuando todavía había chances de formular objeciones o al sostener que en apenas unos siete casos de todos los pliegos enviados se optó por los mejor calificados en los concursos. Se desató una escalada que terminó con la sesión de Diputados abortada por falta de quórum.



Timbre


El timbre sonó un par de veces, como es de rigor, el jueves de la semana pasada cuando el socialista Pablo Farías hizo lo que le ordena el reglamento. El presidente de la Cámara tiene que insistir durante al menos quince minutos para recuperar el número de 26 presentes: la mitad más uno de los miembros tiene que ocupar su lugar en el hemiciclo o la sesión se cae. 

El ex ministro de Gobierno de Miguel Lifschitz incluso dejó pasar más tiempo hasta que se fue a su bloque con los demás socialistas que ya habían dejado a los radicales hablando solos, y tuiteando.

El escenario del enfrentamiento entre radicales y socialistas fue la Cámara de Diputados solo porque en el Senado el PS perdió su presencia. Todos los legisladores del radicalismo acordaron subir a sus redes el mismo hilo en la cuenta del pajarito. 

Es cierto que una sucesión de tuits no hacen un documento partidario del que no se puede dar marcha atrás, pero ya se sabe qué efectos políticos pueden tener si se piensa que la cuenta de Cristina Kirchner causó varios puntos más de inflación en julio cuando renunció el ministro de Economía Guzmán.

El radicalismo no firmó que ha roto con el PS. Lo está toreando para que se sume a su acuerdo con el PRO, pero también le reprocha el haberlos dejado afuera de una negociación nombre por nombre en una tanda que trajo 80 pliegos para el poder judicial y un par de candidatos a cargos en organismos de control. 

Los pliegos para magistrados, fiscales y jueces comunitarios, así como para un vocal del Tribunal de Cuentas y dos para que vuelva a tener su directorio en condiciones el Ente Regulador de los Servicios Públicos, deberían ser tratados el 24 de noviembre. Y parece una tarea ciclópea el tomarles las entrevistas desde el 17 en adelante en la Comisión de Acuerdos.



Negociaciones


Con ese panorama se hacen cuentas voto por voto para ver si se imponen los que lidera Maximiliano Pullaro —que ya tiene los guantes puestos— o Joaquín Blanco, Pablo Farías y Clara García, los herederos de Lifschitz, que han optado por dialogar con el Ejecutivo y son acusados de eso.

Es evidente que a los tiempos de esa pelea los controla el ex ministro de Seguridad de Lifschitz, que ya es candidato y que sabe de entrar al ring y dar golpes pero también de hablar con su rincón y especular con el reloj si hace falta. El silencio en el PS también habla de la incomodidad que pasan sectores minoritarios del socialismo en la Cámara, entre quienes se identifican con Antonio Bonfatti sobre todo. De todos modos, hoy nada hace prever que el bloque del PS pueda pasar alguna crisis grave. Se sostiene la unidad, pero los otros opositores del radicalismo (y probablemente del PRO) buscarán sesionar y hacer caer parte de los pliegos. No han llegado los nombres que parte de la UCR esperaba. Se desconoce si los reclamaron ante el Ejecutivo.

No deja de ser un dato alentador para quienes son responsables de los concursos que los cuestionamientos en público se hagan sobre los nombres seleccionados por el gobernador en las ternas para candidatos a jueces comunitarios de pequeñas causas. Son el contingente más numeroso que elevó el gobernador Omar Perotti al Poder Legislativo, pero no los más importantes.


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