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Política

Prueba de lealtad para el “oficialismo responsable” en el Senado santafesino

El presidente del Partido Justicialista de la Provincia de Santa Fe era el único de esa fuerza presente en la Cámara baja cuando se trataba un proyecto de ley que lo había incomodado, y por partida doble. Pidió la abstención.

En soledad, Ricardo Olivera fue el único diputado provincial presente el pasado jueves 28 de julio que no votó a favor una iniciativa que busca obligar al gobierno de Omar Perotti a adelantarles a las municipalidades y comunas, en pesos, lo que les correspondería de este año, por el valor nominal de los bonos con que la Nación pagaría la deuda con Santa Fe, producto de un fallo de la Corte Suprema de 2015.

El único diputado del oficialismo presente en la Cámara baja no apoyó la norma que ahora tiene media sanción y pasó al Senado, y pasó por una doble presión: la de presidentes comunales e intendentes de su partido que le explicaron que para sus administraciones los pesos son mucho más útiles que los títulos públicos que hoy no les convendría vender, por una parte, y los reproches de los funcionarios de la Casa Gris, por otra, que saben que resultaría una erogación extra para el tesoro del Estado provincial una decisión como la de adelantar esos pagos a los pueblos y a las ciudades, en lugar de alcanzarles la proporción de bonos que les toca por tratarse de una acreencia santafesina sobre fondos federales que deben ser coparticipados.

Mientras en Diputados se preparaba la aprobación de ese proyecto de ley —que va en sentido contrario al criterio que públicamente ha expresado el titular del Poder Ejecutivo provincial—, en el Senado la sesión se demoraba en una extensa reunión de labor parlamentaria que no contaba con el jefe de los senadores del bloque Juan Domingo Perón, en el que forman filas los peronistas que reivindican su pertenencia a lo que definen como un “oficialismo responsable”, diferente del oficialismo a secas que enarbola la otra bancada peronista del Senado, que nada casualmente se llama Lealtad.


Perotti con Traferri


El jefe del Nuevo Espacio Santafesino, Armando Traferri y otro senador del Nes, Rubén Pirola, fueron invitados a conversar nuevamente con el gobernador Perotti. Se desconoce si la media sanción que iba a producir Diputados para que municipios y comunas tengan en efectivo lo que la provincia recibirá en papeles fue el tema de la reunión, pero ya en otras oportunidades el Ejecutivo ha visto que en cuestión de horas, mediante un rápido pase de expedientes entre cámaras, se aprobaron normas indeseables para la Casa Gris. Por ejemplo, aquellas leyes injustamente popularizadas como Anti Sain porque indirectamente perjudicaban al por entonces ministro de Seguridad, tuvieron un mecanismo de sanción veloz que respondía a otra realidad política y a otro tipo de vínculo entre el gobierno de Perotti y la Legislatura en general, y muy especialmente con los propios senadores del peronismo.

En la Cámara alta hay doce de sus diecinueve bancas en manos del partido de gobierno, divididas en dos bloque de seis. Pero desde hace algunos meses esa docena mayoritaria habla internamente e impone sus criterios, ante la oposición radical que dispone de solo siete representantes en sus distintas variantes. Cinco son de la fracción de Evolución, que ya ha anunciado la candidatura a gobernador de Maximiliano Pullaro dentro de Juntos por el Cambio, mientras que los dos restantes pertenecen a otras alas: Hugo Rasetto, del departamento Iriondo, ya se había enrolado en Cambiemos en tiempos del presidente Mauricio Macri, mientras que Leonardo Diana, del departamento San Jerónimo, reivindica su pertenencia al Frente Progresista.

El quinteto que por décadas fue liderado por el sancristobalence Felipe Michlig, hoy presidente de la UCR provincial, tiene la conducción de Lisandro Enrico (de General López) como jefe de bancada. Precisamente, uno de sus primeros pasos como presidente de bloque fue el de intentar imponerle al gobierno de Perotti el criterio de enviar a la Legislatura el acuerdo con la Nación, para que ese poder lo autorice o no a firmar que el pago sea en bonos.

Aquel intento de Enrico llegó a la Cámara alta antes del inicio del receso de invierno, justamente cuando la Provincia de Santa Fe y la Nación hablaban de cómo sería saldada la deuda. El radicalismo pidió a los senadores del Nes  aprobar un proyecto de declaración que le marque la cancha al gobierno, pero se requerían los dos tercios para lograr el tratamiento sobre tablas. Y tropezó con la doble negativa del bloque justicialista de Lealtad, en línea directa con la Casa Gris, y también con el “no” de Traferri y su “archipiélago” de senadores del Nes, que ya había iniciado otra relación con el Ejecutivo (algunos “insulares” de la zona de la costa santafesina incluso antes que su jefe).



Cambios en la Casa Gris


Armando Traferri, el senador por San Lorenzo del que tanto se ha hablado porque la Cámara alta no le retiró sus fueros cuando dos fiscales lo solicitaron, tiene hoy contacto fluido con los despachos oficiales. Lo que parecía irreconciliable a fines de 2021 hoy tiene crecientes puntos de contacto.

No solo ya no está Sain en el Ministerio de Seguridad, ni en el Organismo de Investigaciones del Ministerio Público de la Acusación, tampoco hay novedades en la causa que —con difusiones periodísticas muy seguidas— los fiscales Edery y Schiappa Pietra buscaron sostener en su contra, aún a contrapelo de lo que dice la Constitución de Santa Fe con respecto a los fueros absolutos: sin autorización del cuerpo al que pertenece, un legislador provincial santafesino no puede ser siquiera imputado (a diferencia de lo que ocurre a nivel nacional donde los fueros solo evitan la prisión).

La presencia de Traferri en la Casa Gris ya no llama la atención, como lo hubiera hecho unos pocos meses atrás. Y tampoco por lo mismo debe extrañar que ministros y funcionarios de la gestión Perotti tengan la amabilidad de invitar al senador cuando pisan San Lorenzo con algún anuncio o algún acto. Lo hacen ahora con todos los senadores del peronismo.

La reciprocidad de una relación menos tensa no está a salvo de desconfianzas sobre el futuro, pero lo cierto es que hasta ahora, desde ambos lados, se ven señales para que la convivencia subsista. El peronismo santafesino y su gobierno provincial es el objetivo a salvar, para unos y otros.


Al archivo 


Esta semana a Traferri le tocó aceptar que en la Comisión de Acuerdos de la Asamblea Legislativa se pasaran al archivo sus acusaciones contra sus ex acusadores, es decir, las presuntas graves irregularidades que el legislador le señaló a los fiscales que pidieron imputarlo por supuestos vínculos con el juego ilegal.

Los escritos del senador ni se estudiaron, recibieron el pulgar hacia abajo de la mayoría opositora del Partido Socialista y la UCR en esa comisión bicameral, que tiene la potestad legal de impulsar procesos contra fiscales y defensores (que luego debe aceptar o no la Asamblea Conjunta de Ambas Cámaras, por mayoría y con el quórum de cada cuerpo deliberativo).

Barrer con esas presentaciones fue una decisión política que más se explica por la histórica división entre oficialismo y oposición, y porque Traferri no ha aceptado ser imputado.

Senadores radicales y peronistas del Nes dialogan como antes, pero ya no están vigentes las aceitadas coincidencias de sus consensos transversales. Los opositores más los justicialistas del “oficialismo responsable” del Senado dominaron buena parte de los primeros tres años de la actual Legislatura. Con sus tensiones y negociaciones garantizaron la gobernabilidad y la sanción de casi todas las leyes pedidas por Perotti.


Poco tiempo


En los tres meses de actividad fuerte que le queda a la Legislatura (después será el turno del Mundial y un difícil cierre de año en el país), resultará clave observar qué suerte tendrá la media sanción de diputados para que las comunas y los municipios tengan la ventaja de recibir lo que les corresponde por 2022 por la deuda de la Nación con Santa Fe, pero ya mismo y en pesos. En comisiones del Senado, seguramente, se pondrán a prueba las conversaciones entre el Nes y el perottismo que buscan convivir para que el PJ tenga chances en 2023.


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