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Economía

¿Qué dejó el 2022 y cuáles son los desafíos del agro para el 2023?

Desde el acuerdo con el FMI hasta junio, cuando el entonces ministro de Economía Martín Guzmán renunció en medio de un acto de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, desatando una corrida cambiaria que derivó en la fugaz Silvina Batakis y la posterior designación de Sergio Massa, la Argentina atravesó varias turbulencias que le dan apariencia irreal a la extraña calma con que culminó el 2022. 

El sostén de la situación se explica en buena medida por el récord de exportaciones, que superan los 100 mil millones de dólares. El agro, la industria, la energía, la economía del conocimiento y la minería fueron los sectores cardinales de un total de ventas externas que creció en precio y en cantidades. 

Para el 2023, el canciller Santiago Cafiero lanzó el Plan Nacional de Promoción de Exportaciones con la mirada puesta en América Latina y el Caribe. Las estimaciones oficiales auguran otro récord de exportaciones que rondarían los 105.000 millones de dólares. 


Sequía y cosecha gruesa


La sequía golpeó duro la principal fuente de recursos de la economía nacional. El 60 por ciento de la soja de primera está en condiciones de regulares a malas. Según la Bolsa de Comercio de Rosario se podría perder la mitad del rendimiento en soja. El cálculo de productividad plantea tres escenarios: uno optimista, de 35 quintales por hectárea; uno intermedio, de 25 quintales; y uno pesimista, de 15 quintales. 

Para los campos alquilados, todos los resultados son negativos, con quebrantos de hasta 700 dólares por hectárea. En los campos propios, solo el escenario optimista permitiría una ganancia. El 85 por ciento de la zona núcleo terminó la primavera con un acumulado inferior a los 150 milímetros, menos de la mitad de lo habitual. El sur santafesino está entre las zonas que recibieron menor cantidad de agua. 

La primavera más seca desde 1975 podría dejar como consecuencia una ristra de quiebras. Este panorama tiene una contraparte en la liquidación de divisas, que tendrá un recorte de entre 10 mil y 16 mil millones de dólares respecto a los 46 mil millones estimados en 2022. 



Inflación


Pese a la desaceleración de los últimos meses, la menor disponibilidad de trigo y maíz afectará directamente la canasta básica a través de los derivados de los cereales y su uso en ganadería. Para el maíz, la situación es todavía más compleja que la soja. En la zona núcleo, el 80 por ciento de lo sembrado se proyecta como perdido. 

En cuanto a la carne, alrededor de la mitad del stock ganadero sufrió los efectos de la sequía y generó un anticipo en el envío de animales a faena. La mayor oferta en el corto plazo contuvo los precios, pero cuando el 2023 avance se observarán los efectos. 

Para los feedlots, el primer semestre se avizora con grandes dificultades, ya sea por la reducción de márgenes, o, en el caso de un cambio de fase climática, porque la mayor retención de hacienda en los campos implicará un bache de oferta y un aumento de precios. 


Tasas y precios internacionales


Las mayores tasas de interés reales frenaron el dinamismo de la economía, no solo en la Argentina, sino a nivel mundial. El fortalecimiento del dólar supone una baja en los precios de los commodities, que se mantienen por la prolongación de la guerra entre Rusia y Ucrania, dos de los grandes abastecedores del mercado. 

La situación excepcional de un dólar que se aprecia y precios de commodities altos dependerá de las acciones de la Reserva Federal y la suerte que corra la producción en el Mar Negro. La sequía también trajo complicaciones para la producción de aceite y harina al reducir la calidad del grano, y la capacidad ociosa de las fábricas va en aumento. 

El mayor costo de financiamiento entorpece la reactivación económica y es un lastre más para los productores endeudados que requieran de un salvataje. Una mala campaña combinada con falta de acceso al crédito puede ser un game over generalizado que conlleve más concentración sectorial.  



Dólar y reservas


Cuando se atiende a la liquidación de divisas, la competitividad del tipo de cambio es central para el comportamiento de los actores. Del acuerdo con el FMI se desprendía que no habría salto devaluatorio, pero se intentaría dotar de competitividad al tipo de cambio a la par que se buscaba la reducción del déficit fiscal, cortar el financiamiento directo del Banco Central al Tesoro y acumular reservas internacionales. 

El atraso del dólar sirvió como ancla antiinflacionaria. En los primeros meses del año, la depreciación iba en torno al 3 por ciento, pero en el segundo semestre apresuró el ritmo diario hasta cerca del 7 por ciento. El dólar oficial cerró el 2022 con una variación nominal de 72,4 por ciento, por debajo de la inflación. Desde la salida de la convertibilidad, el 90 por ciento del tiempo el dólar oficial estuvo en un nivel más competitivo que en la actualidad.

Nutrido por los dólares Soja I y II, los DEG del FMI, los aportes de organismos internacionales y los fondos chinos, el 2022 cerró con 44.588 millones de dólares, la mayor cantidad de reservas brutas en quince meses. Pero si se excluyen septiembre y diciembre —los meses con incentivos de exportación sojera— el Banco Central perdió 1.130 millones de dólares en el mercado cambiario.


Clima y elecciones


La adversidad climática impacta de lleno en el producido del sector agropecuario que tiene una incidencia directa de al menos 1,5 por ciento del PBI. Si se reduce el ingreso de divisas, las opciones pasan por endurecer el cepo y limitar aún más las importaciones, con consecuencias sobre la actividad, o realizar un ajuste devaluatorio, lo que impulsaría la inflación y tendría un altísimo costo social. 

El 9 de enero vencen los primeros cupones del canje con privados que cerró Martín Guzmán en 2020. El objetivo de incrementar la oferta exportadora y agregar valor está ligado a la capacidad para acelerar las inversiones. Con el Congreso semi paralizado y un escenario político picado por el escándalo de Lago Escondido y el fallo de la Corte Suprema, la suerte de la ley de Agroindustria para las sesiones extraordinarias es dudosa.

Como suele suceder en la previa a las elecciones, probablemente todos los agentes económicos adopten posturas más conservadoras y de protección a la espera de las definiciones. Hay tantas expectativas puestas en el cierre de listas y la definición de las candidaturas como en el régimen de lluvias. 


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Autor

  • Lucas Paulinovich

    Hace periodismo desde los 16 años. Fue redactor del periódico agrario SURsuelo y trabajó en diversos medios regionales y nacionales. En Instagram: @lpaulinovich.

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