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Política

Tras la sorpresiva salida de Rossi como ministro, se vienen cambios en el gabinete de Perotti

“Saben que se tienen que ir”. La infidencia desde el corazón de la Casa Gris apunta a los dos ministros del gabinete de Omar Perotti que quedaron en posición incómoda tras confirmarse que habrá interna para elegir a los candidatos del peronismo santafesino al Congreso nacional. La salida de Agustín Rossi del Ministerio de Defensa pareció precipitar esas decisiones.

El alejamiento de los ministros Roberto Sukerman y Jorge Llonch es cuestión de tiempo, aseguraron a Suma Política fuentes de la mesa chica del gobierno provincial. El primero está al frente de la estratégica cartera de Gobierno y pertenece al sector político interno con el que deberá competir el gobernador, y el segundo es el esposo de Alejandra Rodenas, la candidata a senadora que también enfrentará al binomio oficial.

“Es insostenible esa situación”, es la evaluación que hacen en el propio gobierno provincial, donde vieron sorprendidos el lunes cuando Sukerman participó de un acto en Rosario junto a su jefe político, el en ese momento aún ministro Agustín Rossi. 

Sukerman es uno de los encargados de llevar adelante la agenda política del gobierno, y ahora el sector al que pertenece quedó enfrentado al propio gobernador. Su rol institucional en el gabinete agrava la situación a la luz de la interna, y para propios y extraños resulta incompatible que siga en sus funciones, aunque él haya afirmado ante todas las consultas periodísticas de esta semana que sigue trabajando “con total normalidad”. Llonch tiene menos exposición y roce en ese sentido, pero le caben las mismas reglas políticas.

El anuncio del presidente Alberto Fernández de que Agustín Rossi no seguirá en el Ministerio de Defensa pareció precipitar los tiempos y apurar una decisión que ya se venía evaluando. No sorprendería que antes del fin de semana haya una conversación seria para darle un corte al tema.

Roberto Sukerman y Jorge Llonch

Decisiones, costos y reglas éticas

La interna en Santa Fe no da respiro. A las negociaciones para el armado de listas de unidad, le sucedieron las gestiones para que Rossi baje su candidatura, y se evaluaron varias alternativas y diferentes enroques. Finalmente, Rossi resistió las presiones e inscribió la boleta que había anunciado el viernes.

“Su precipitación por lanzarse sin medir los apoyos ni los tiempos políticos ya le costó demasiado”. Esa era una interpretación rápida que se hacía de la candidatura a senador del ex ministro nacional después de las últimas novedades. 

Los traspiés para Rossi fueron varios: primero sufrió que Cristina Kirchner acordara con el gobernador Omar Perotti, y después que el presidente de la Nación pareciera negarle el guiño que le hizo cuando se largó, al enterarlo desde Perú que ya no seguirá como ministro de Defensa. No hay otro ministro en su situación, el de Desarrollo Social Daniel Arroyo quería irse y sabía su destino, incluso hasta tiene reemplazante definido ya. El resto de los competidores del gabinete son de menor jerarquía.

La decisión de Alberto Fernández de que todos los candidatos tienen que dejar sus cargos “porque es una regla ética” no estaba tan vigente en la previa del cierre de listas, y pareció así tener pocos destinatarios no avisados, como el caso de Rossi, que hasta horas antes de la comunicación presidencial sostenía que seguía integrando el gabinete nacional. Puede leerse como un pase de factura por su decisión de no bajar la lista, como le pidió insistentemente el presidente el fin de semana.

En su primera reacción Rossi dijo que esperaba que la medida de que los funcionarios que son candidatos se tomen licencia se imite en la provincia de Santa Fe, donde hay un par de cargos de rango inferior a ministro ocupados por dirigentes que integran desde lugares poco expectantes las listas de diputados. 

Perotti anticipó que piensa pedirles que se tomen licencia a los funcionarios que se presenten a elecciones, que son dos: el subsecretario de Municipios y Comunas, Carlos Kaufmann (integra en noveno lugar la lista de Roberto Mirabella) y el secretario de Coordinación y Gestión del ministerio de Trabajo, Juan González Utges (muy cercano a Sukerman, que ocupa el quinto espacio en la lista que encabeza Eduardo Toniolli).

Agustín Rossi junto al presidente Alberto Fernández

¿Licencias para gobernador y vice?

Pero Rossi apuntaba más alto. Su chicana aludía al propio gobernador Omar Perotti, sobre quien se preguntó si no tendría que pedir también licencia, ya que en su caso es impensable que renuncie. Le reprochó así al gobernador que sea candidato a senador suplente.

Perotti justificó su aparición en la boleta en que quiere dar una señal clara de cuál es la lista que apoya, ahora encabezada por el senador provincial Marcelo Lewandowski y la actual senadora nacional María de los Ángeles Sacnun, la candidata de Cristina Kirchner.

Para Rossi esa participación del gobernador implica una falta de ética y la atribuyó a una especulación de Perotti que, supone el ahora ex ministro, está pensando en ser senador nacional dentro de dos años cuando le pida a Lewandowski que se corra. En realidad, es probable que si sigue su carrera ascendente, el periodista deportivo encabece en 2023 la candidatura a intendente de Rosario o a gobernador.

“Mientras yo dejo de ser ministro de Defensa, Perotti ya está pensando en qué lugar va a ocupar dentro de dos años”, ironizó Rossi en TN, donde se enteró de los dichos del presidente que lo cesaba en el cargo a través de una entrevista que dio minutos antes en C5N.

Desde el perottismo se preguntan por qué no es ético que Perotti, como gobernador, sea candidato a senador, y sí lo es la candidatura de Alejandra Rodenas, que es vicegobernadora y preside el Senado santafesino. Sobre ella Perotti aclaró que no puede tomar ninguna decisión. Intendentes, funcionarios municipales, concejales y legisladores que integran las listas podrían tener que decidir qué hacer ante la simultaneidad de cargos y candidaturas.

Rossi prometió dar pelea con su lista, que rechazó bajar pese a las presiones nacionales, y a la que tuvo que cambiarle a último momento la denominación por un planteo del sector del gobernador. Se llamaba “Santa Fe de pie”, el mismo nombre de un plan de asistencia social que el gobierno provincial implementó durante la pandemia. Ahora se llama “La Santa Fe que queremos”.

Por la decisión sorpresiva de Alberto Fernández, Rossi tendrá que dejar el ministerio. No fue avisado directamente, aunque es probable que lo preveía. “Las decisiones políticas no son inocuas”, admitió. Aunque la forma con la que se conoció esa determinación pareció restarle fuerza al apoyo inicial del presidente, que lo decidió a arriesgarse y tomar impulso.

La dureza de sus primeras declaraciones en la pelea interna contrastaron con la indiferencia del gobernador Perotti, que antes que contestarle llegó a afirmar que “la verdadera campaña es la de vacunación y no la electoral”. Como pasa en los debates: el que se muestra más tranquilo es el que parece estar ganando. Aunque Rossi prometió, como Raúl Alfonsin en el cierre de campaña de 1983, que los santafesinos “se van a llevar una sorpresa”.

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Autor

  • Periodista. Licenciado en Comunicación Social de la UNR. Ex jefe de Redacción de La Capital. Twitter: @DanielAbba_

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