Connect with us

Hi, what are you looking for?

Política

Un gasoducto destinado a cambiar la matriz energética del país, al vaivén de “la mezquindad de algunos políticos”

A pesar de contar con reserva de gas por 200 años, de tener el estudio técnico listo y de representar para el país una solución a dos vías, como el ingreso de divisas verdes y el aumento de la capacidad energética, el gasoducto proyectado desde hace cinco años en Vaca Muerta no arranca. Más aún, ya se llevó puesto a un ministro, al titular de la unidad ejecutora del proyecto y la discusión por la tubería terminó en la Justicia.

El juez federal Daniel Rafecas decidió archivar la causa abierta tras las denuncias presentadas por supuestas irregularidades en la licitación del gasoducto, al considerar que no se constató ningún delito.

En los últimos días se movieron además algunas fichas: licitación, fideicomiso y constitución de una comisión evaluadora, presidida por el ministro de Economía, Martín Guzmán, que delegó el rol en el secretario de Energía, Darío Martínez.

El pasado 3 de junio la empresa Energía Argentina S.A.(Enarsa), creada en 2004 por Néstor Kirchner, y que recuperó su nombre después de que el macrismo la llamara Integración Energética (Iesa), presentó la licitación para la construcción del gasoducto de Vaca Muerta (la apertura de las ofertas será el próximo 8 de julio).

También ya se firmó con la compañía Siat SA -del grupo Techint- el contrato para la provisión de los 656 kilómetros de cañerías que serán utilizados para la primera etapa del gasoducto, en el tramo que unirá las localidades neuquina de Tratayén y la bonaerense de Saliquelló. El proyecto cuenta con una segunda etapa para llegar con la provisión de gas al sur de la provincia de Santa Fe. “El gasoducto Presidente Néstor Kirchner es la nave insignia del programa Transport.ar ya que por sus características es único en Sudamérica”, anuncia a modo de epígrafe del proyecto la página oficial de la obra.


[click para ampliar 🔍️]

¿Qué se licita? la contratación de los servicios, suministros y obras para la construcción del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK), Gasoducto Mercedes – Cardales y Obras complementarias, de la Primera Etapa. Una semana antes del llamado, Enarsa y el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), firmaron el contrato para la conformación del Fondo de Desarrollo Gasífero Argentino (Fondesgas), que administrará los bienes que serán utilizados para su construcción.

La obra, demorada y discutida, ya  eyectó de su cargo a quien fuera hasta fines de mayo el titular de su unidad ejecutora, Antonio Pronsato, y por las divergencias en la licitación Matías Kulfas renunció al ministerio de Desarrollo Productivo. A estas contingencias se suma el anuncio de la partida de Bahía Blanca del buque “Exemplar”, de la estadounidense Excelerate Energy, encargado de regasificar el gas líquido que transporta e inyectarlo a la red, como gas natural. Como su aporte es vital durante el invierno, ya hay presagios de frío para 2023.      

De modo que si algo no tiene el GPNK es una lectura lineal; además de la técnica, hay lecturas políticas, geopolíticas y hasta en la Justicia con una denuncia por irregularidades que ahora fue rechazada. Claro que una vez construido será el gasoducto de mayor valor estratégico de Argentina, que inició el transporte de gas en 1946 cuando el ingeniero Julio Canessa interesó en el tema a Perón, que según cuentan, con su proverbial pragmatismo le respondió “Vaya y haga”. Nacía Gas del Estado junto al primer ducto del país. 

La importancia estratégica del gas natural

Suma Política conversó sobre el tema con el ingeniero de la Universidad de Buenos Aires (UBA) Eduardo Gigante, para quien la sinergia entre “ciencia e industria salvará a la Nación”. Así de potente es su convicción sobre la importancia de la industrialización, la siderurgia, la energía y, ahora, el litio. En los últimos días publicó en las redes sociales a dos figuras de la historia reciente: el general de división Enrique Mosconi y el ingeniero Manuel Savio, “el general del acero”, y una extensa explicación sobre gasoductos en general y el GPNK en particular.

Para Gigante es imprescindible asumir la importancia estratégica del gas natural, transversal a un gran número de actividades y que se transporta a través de gasoductos, que se forman por una sucesión de caños de longitud estándar, acorde a normativas internacionales y en tramos de 6, 12 o 18 metros; en general se los une con soldaduras a cargo de expertos. En su construcción hay varias etapas: movimiento de equipos al lugar, replanteo del trazado, apertura de pista de trabajo, zanjeo, desfile y curvado de caños, unión y revestimiento, bajada a la zanja, empalmes, relleno de zanja y restitución de pista. 

De la envergadura de los trabajos se desprende su complejidad, precisión y necesaria solvencia en la ejecución. En la actualidad su construcción está regida por la NAG-100, normas argentinas mínimas para el transporte y distribución de gas natural y otros, por cañerías. Al interior de los ductos, las presiones juegan un rol fundamental. “El diseño de un gasoducto de alta presión, requiere un estudio detallado, y en su construcción los espesores son determinados por la ingeniería de diseño de cálculo complejo, en la que se utilizan distintas metodologías, de acuerdo a las dificultades encontradas”, describió el profesional. 

A la solución de esta complejidad confluyen las ciencias mecánicas: Mecánica de los Fluidos, Termodinámica y Resistencia de Materiales, entre otras. El primer gasoducto de alta presión del mundo se construyó entre 1925 y 1930 entre Texas y Luisana (Estados Unidos); en Argentina, el primer gasoducto de gran longitud se inauguró en 1949, entre Comodoro Rivadavia y Buenos Aires, acompañando el perfil industrialista que tenía el país en ese momento.  


Eduardo Gigante

El GPNK en números y relevancia

Según Gigante, el GPNK gravitarán en dimensiones sociales, industriales y financieras. “En su construcción generará unos 36 mil puestos de trabajo, directos e indirectos, aumentará la capacidad de transporte de gas en 40 millones de metros cúbicos por día, abriendo la puerta al país para exportar gas natural licuado y por lo tanto al ingreso de divisas, además de reemplazar parte del gasoil que se utiliza en las centrales térmicas”, explicó.  

El kilómetro cero del GPNK arranca en el parque industrial Tratayén, en el corazón de Vaca Muerta (Neuquén). En una primera etapa, llegará hasta la localidad bonaerense de Salliqueló, con una extensión de 558 kilómetros y tuberías de 36 pulgadas de diámetro (91,44 centímetros), expandiendo el suministro de gas en 22 millones de metros cúbicos por día a usuarios y usinas. Este tramo tendrá un costo de 1.500 millones de dólares, financiados en parte con el Aporte Solidario Extraordinario que se generó en la pandemia. 

Una segunda etapa extenderá el gasoducto unos 467 kilómetros hasta la localidad de San Jerónimo, en el sur santafesino, con una tubería de menor diámetro, 30 pulgadas (76,2 centímetros) y sumando 17 millones de metros cúbicos por día, para abastecer a grandes usuarios e industrias del centro y norte del país. Al concluir la mega obra tendrá una traza aproximada de 1.030  kilómetros, un costo total de 2.000 millones de dólares y transportará 40 millones de metros cúbicos de gas por día, pudiendo exportar excedentes a Brasil y Chile.

La traza, que recorrerá cuatro provincias, atraviesa campos y terrenos de distinta complejidad morfológica. “Los gasoductos, al ser de muy alta presión, siempre tratan de evitar los poblados”, argumento el profesional y dijo que al ingresar a las grandes ciudades, reducen la presión, para reducir riesgos. Además señaló que se utilizan tuberías con costuras soldadas por personal especializado, “casi artesanos, con años de entrenamiento, que se los conoce como soldadores certificados por las pruebas de calidad que deben superar”.

“No hay muchas empresas en el mundo que hagan tuberías con calidad necesaria para utilizar en gasoductos, como Techint, que lleva décadas construyéndolas”, dijo Gigante a modo de ejemplo. Y no pasó por alto la polémica que generó la provisión de los ductos por parte de esta empresa desde Brasil, y que le costó el puesto de ministro Kulfas. “Sería preferible que se hicieran acá, pero en este caso particular no importaría, porque los beneficios que dará el GPNK, una vez construido, supera la cuestión por los empleos locales en su construcción”, argumentó. Y dijo que el espesor de los ductos se define en función del diseño y las normas, en la misma génesis de la obra y “están por fuera de discusiones políticas”. 

El GPNK tendrá alto impacto en el perfil productivo del país. “Argentina tiene un problema energético grave, desde hace varios años y una parte de la solución es este gasoducto”, aseguró Gigante. Y a modo de ejemplo citó la utilización de gas en las minas de litio ubicadas en Catamarca, Salta y Jujuy. “Se necesita el gas para poder desarrollar el resto de la industria”. 

Industrialización

Según Gigante la industria nacional tuvo períodos de expansión y contracción, y tuvo en el año 1976, con el Proceso de Reorganización Nacional, el inicio de una contracción sin igual, que generó bolsones de pobreza generados por la desindustrialización del país. “Por eso uno trata de recordar a los fundadores de la industria pesada nacional, como el caso de Savio, que impulsó la siderurgia, industria de industrias y base del desarrollo nacional, y Mosconi, que impulsó YPF, un modelo que después siguieron Brasil, Uruguay y México”, repasó. “Pero venimos arrastrando desde unas cuatro décadas procesos muy volátiles que suben y bajan la industrialización”.

En ese contexto, el especialista rescató el Plan Quinquenal de Perón porque “al menos ponía objetivos claros a la industria nacional; sólo basta recordar que en esos años construimos aviones de guerra”, dijo. Y sumó el período desarrollista de Arturo Frondizi, como otro intento válido, cuando se logró el autoabastecimiento energético. 

Además, señaló que la industria es un gran distribuidor del ingreso, con salarios altos que permiten una mejor distribución de la riqueza entre la población. Y citó una industria que sí funciona en el país: la nuclear, y que más allá de que algunos gobiernos quisieron destruirla hoy exporta reactores nucleares a otros países. “Para poder desarrollarse el país debe tener políticas a largo plazo que pasen a través de los distintos gobiernos”, aseguró.   

“El problema de la Argentina no es económico ni técnico, es político. Que se frene la construcción de un desarrollo tan importante como un gasoducto, por una cuestión política o judicial, es algo a lo que no se le encuentra sentido”, dijo Gigante, advirtió que algo similar sucede con la explotación del petróleo off shore (costa afuera), de lo que no se pudo hacer ni la exploración, a 300 kilómetros de Mar del Plata. “Parece que algunos políticos actúan por mezquindad —concluyó—, que les interesa más parar el gasoducto y hacer alharaca de que hay corrupción, cuando en realidad la que pierde es la Nación”.  


Facebook comentarios
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

También te puede interesar