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Política

Cómo es el plan de Rossi para un gran acuerdo por la seguridad en Santa Fe

“No puede ser que mientras se siguen matando a tiros todos los días, nosotros los dirigentes encima nos peleemos para ver quién tiene razón”. Más en privado que en público, eso es lo que repite el flamante jefe de gabinete nacional Agustín Rossi sobre los problemas de inseguridad en Rosario. Es por eso que desde que asumió no ha dejado de dar gestos a favor de la gestión de Omar Perotti en la provincia, y que el gobernador también ha sabido corresponder.

Ninguno de los dos desconoce las diferencias políticas que los enfrentaron en la última elección interna del Frente de Todos, pero han dicho por separado y públicamente que las funciones institucionales que les tocan están por encima de sus rencillas pasadas.

El primero en dar un gesto fue Perotti cuando envió a la asunción del primer santafesino en llegar a la Jefatura de Gabinete nacional a la vicegobernadora de la provincia, Alejandra Rodenas, pero más aún también a su ministra de Gobierno Celia Arena, una de las dirigentes de su equipo con mayor cercanía al gobernador.

En el medio ambos intentaron “freezar” sus diferencias con agradecimientos y señales mutuas de reconocimiento a la grave situación de Rosario y la provincia en materia de inseguridad.

Ahora Rossi parece haber querido pasar de los discursos a los hechos concretos, y propuso que todas las fuerzas democráticas de la provincia de Santa Fe procuren un gran acuerdo para fijar una política de seguridad que saque el tema de las disputas de la campaña electoral que se viene. Como será inevitable que se hable de inseguridad en la campaña, al menos que haya acuerdo sobre qué hacer.

Sostiene que “un acuerdo de seguridad democrática en la provincia podría significarle al poder político tener una herramienta desde donde acumular la mayor energía y el mayor poder a la hora de conducir a la fuerza de seguridad”.

Recientemente, varios dirigentes de la oposición habían lanzado esta misma idea públicamente y varios de ellos, diputados, hasta la reclamaron desde el mismo recinto de la Legislatura santafesina, con lo que si hubiera convocatoria no parecería difícil llegar a algunos consensos.

Leé también Cómo repercute en la provincia la llegada de Agustín Rossi al despacho más cercano a Alberto Fernández


Una convocatoria abierta


En diálogo con Suma Política, Rossi aclaró que no va a ser él quien lidere esa convocatoria ni convoque a los partidos de Santa Fe, pero insinuó haber tendido con su mensaje desde el despacho más cercano que hoy se pueda tener al presidente de la Nación una oportunidad para que el gobierno provincial tome la idea y la desarrolle.

No es un arrebato que le sobrevino con el nuevo cargo lo que moviliza al ex ministro de Defensa y ex titular de la Agencia Federal de Inteligencia nacional. Tanto que en diciembre de 2012 hasta llegó a presentar un libro donde resume sus ideas sobre cómo atacar los problemas de inseguridad en la provincia. Lo tituló Propuestas para el gobierno de la seguridad en Santa Fe, contiene un prólogo escrito por el ex ministro de Seguridad de Buenos Aires León Carlos Arslanian y fue presentado públicamente en el teatro de ATE en Santa Fe.

Contrariamente a lo que podría suponerse, no incluyó un aprovechamiento político de la situación que en ese momento atravesaba el gobierno de Hermes Binner en la provincia, ya que el libro estaba en imprenta cuando ocurrió el escándalo de las denuncias que hicieron centro en el ex jefe de policía provincial de entonces, Hugo Tognoli.

Antes, en febrero de ese mismo año Rossi había escrito un texto de opinión que se publicó con su firma en el diario La Capital, donde proponía casi lo mismo, un gran acuerdo entre las fuerzas políticas e insinuaba algunas de las ideas que plasmó luego en el libro. Esa publicación fue motivada por el triple crimen de Villa Moreno en Rosario, el 1 de enero de 2012, que significó uno de los puntos de quiebre en el agravamiento de los hechos de violencia en la ciudad.

En esa nota planteaba que “el poder político tiene la enorme posibilidad de transformar la indignación ciudadana en una fuerza social capaz de trabajar, junto a los responsables gubernamentales, en el diseño de un plan de prevención de la inseguridad en sus propios barrios”.

Pedía la elaboración, con participación ciudadana, de un mapa del delito y de la violencia en el barrio, y la definición de estrategias zonales y barriales de prevención, que sostenía “no pueden basarse exclusivamente en el conocimiento policial”.

Planteaba la conformación de Mesas Barriales de Participación Comunitaria en Seguridad en las zonas más complicadas de Rosario y hasta ponía plazos: “Si hay decisión política, este proceso comunitario que va de la convocatoria de los vecinos al diseño terminado del plan de acción puede estar listo en 45 días”.

“Lejos de medidas efectistas —decía aquella nota— estamos proponiendo un proceso sistemático y orgánico de participación ciudadana desde abajo, que vaya más allá de la catarsis natural y haga del conocimiento de los mismos vecinos el principal insumo para abordar la cuestión”.


De qué se trata el plan


El plan de Rossi, el que ahora propone sea tomado por el gobierno de Perotti e involucre al resto de los partidos y dirigentes políticos que quieran adherir, está basado en lineamientos que tienen más que ver con lo que postulaba el primer ministro de Seguridad de la provincia, Marcelo Sain, que con las correcciones que introdujeron sus sucesores en el cargo.

Aclara el ahora jefe de Gabinete que su propuesta no es una pieza literaria, sino un trabajo de un equipo técnico y político de muchos años, que incluye su mirada sobre el tema, pero que no es un consejo al gobierno de turno, ni antes ni ahora, sino un disparador para trabajar en serio y a largo plazo contra la principal preocupación que tiene buena parte de los santafesinos.

La reivindicación central del plan es probablemente una idea que de entrada divide aguas entre quienes puedan ser convocados a acordar, e incluso confronte con la propia política que viene llevando adelante desde que se fue Sain el actual gobierno provincial.

Se trata de una reivindicación absoluta e irrenunciable de la conducción por parte del poder político de la totalidad de la fuerza policial. 

1. “No a la autogestión policial” podría definirse ese primer ítem. Rossi sostiene que bajo ningún punto de vista se pueden aceptar los sistemas que llama del simple pacto o de doble pacto, esos acuerdos de la política con la policía y de la policía con el delito para administrar determinadas zonas y determinados delitos. “Nos ubicamos lejos del autogobierno policial”, resume.

2. Un Consejo de Seguridad Provincial: ya hace más de diez años planteaba que para apuntalar esa idea se podía crear un órgano como el que ahora está constituido, y en el que participen fuerzas provinciales y federales con asiento en la provincia, así como sectores de la Justicia y hasta los hospitales públicos, como dadores de información sobre el tema. Tal vez con un mecanismo de funcionamiento más regular y decisivo.

3. Terminar con la policía única: otro punto en el plan de Rossi era terminar con la policía única, para pasar a un escenario de policías múltiples. Para esa idea proponía y propone una diferenciación que se basa en una descentralización por funciones operativas de la policía.

4. En Rosario y Santa Fe, dos policías: para los dos principales centros urbanos de la provincia propicia una policía de investigación, a la que afirma hay que dotar de la suficiente capacidad técnica y recursos científicos, y otra policía metropolitana, que se encargue de la prevención. A la policía metropolitana plantea que fundamentalmente hay que dotarla de recursos humanos.

5. Un cambio para las comisarías: También apunta que hay que cambiar el concepto de la comisaría, que tiene que dejar de ser un lugar donde se afinque el personal y sea un lugar de toma y cese de servicio. Retoma una idea que en la provincia va y viene, se intentó varias veces, pero parece que cuesta llevarla adelante. Y que parece revolucionaria: sacarle a la policía toda tarea administrativa y toda aquella que tenga que ver con funciones del servicio penitenciario. En resumen: que el policía sea policía.

6. En el interior, policías municipales: así como Rosario y Santa Fe tendrían dos policías diferenciadas, para el interior de la provincia el proyecto que escribió hace diez años Rossi cuando era diputado nacional y ahora retoma desde este nuevo lugar de mayor relevancia, sostiene implementar la experiencia de las policías municipales. Aclara que no se parece a las guardias urbanas municipales, sino que contempla una cesión de facultades por parte del gobierno provincial sobre la cabeza del intendente municipal, al que hay que acompañarlo con la necesaria transferencia de recursos, para que sea el intendente la autoridad máxima de la seguridad en cada uno de esos ejidos urbanos.

Esta idea está pensada para la provincia donde existen un buen número de ciudades de mediana cantidad de habitantes (entre 20 mil y 80 mil), y se cree que tienen las condiciones ideales para que sea factible implementar la experiencia.

7. Participación ciudadana: otro punto que propone es una fuerte participación comunitaria, que haya contactos con los vecinos en las distintas localidades, no quedarse en el encuentro con un núcleo de instituciones sino ir más abajo, estar en el barrio, sin la presencia de la policía en un primer momento.

Sostiene Rossi que “no puede ser que la única fuente de información del delito que tenga el poder político se lo dé la fuerza de seguridad. Si hay sectores de esa fuerza de seguridad que están fuertemente sospechados de connivencia con el delito, esa información surge viciada”, afirma.

8. Un mapa del delito: a la hora de imaginar cómo encontrar otra fuente de información distinta de la policial, afirma que hay que buscarla en la sociedad civil, con una metodología predeterminada. Eso significa trabajar en los barrios con un mapa, y que sean los propios vecinos los que identifiquen las zonas y lugares que pueden tener mayor vinculación con el delito y la criminalización.

9. Una Defensoría de la Policía: incluye en el plan crear este instrumento, como una especie de “vía de escape al buen policía”, para que tenga un lugar donde denunciar aquellas cosas que funcionan mal, y también donde poder quejarse de sus propias condiciones de trabajo.


Un problema de años


Rossi dice estar preocupado por la inseguridad desde 2002, cuando era concejal y Miguel Lifschitz era el intendente de Rosario. De esos años recuerda presentó un programa municipal de seguridad urbana.

También por entonces planteaba la creación de un ministerio de Seguridad en la provincia, lo que finalmente concretó Hermes Binner cuando fue gobernador.

Aseguraba Rossi que ese paso debía ser una fuerte señal del poder político hacia el interior de la fuerza de seguridad, que tenía que servir para demostrar que había una decisión de la política en avanzar y acotar los niveles de autogobierno policial.

Concluye que ese objetivo no se logró, y recuerda que el propio ex ministro del área Raúl Lamberto reconoció que existía descontrol en la fuerza de seguridad de la provincia.

En ese punto aporta una crítica: que por esos años el Ministerio de Seguridad “subestimó la cifra de homicidios dolosos, se decía que eran ajustes de cuentas entre vecinos”, recuerda que la ex intendenta Monica Fein le dijo que estigmatizaba a Rosario y que la pasó mal cuando habló del tema en el debate de candidatos a gobernador de julio del 2011. “Nunca se asumió que se estaba produciendo un aumento del delito por las peleas entre bandas narco que se disputaban territorios para el negocio de la venta de drogas”, reprocha.

En sus recientes declaraciones, Rossi ancló la inseguridad en Rosario a un problema general de la Argentina, pero remarcó el crecimiento que ha tenido el delito especialmente en la ciudad en los últimos años. También compara los niveles de inseguridad entre Rosario y Córdoba, que son distintos y la situación en la provincia de Santa Fe es claramente más grave. En este punto incluso plantea una discusión sobre un tema que ha sido siempre un eje de polémicas entre la Nación y la provincia: la cantidad de policías que hay que tener: “No se resuelve el problema con más efectivos, sino con una política integral de seguridad”. A ese debate está convocando ahora. Habrá que ver si tiene eco, ahora que lo plantea desde un espacio de mayor relevancia.

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