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Política

Cortocircuito en Unidos: a quién le apuntó Michlig con sus reproches públicos a senadores y diputados

La reacción del presidente provisional del Senado, Felipe Michlig, no fue consecuencia solamente de un recinto plagado de ausencias: sus reproches en la sesión de este jueves son un capítulo más de una saga que incluye desavenencias políticas, discusiones de alto voltaje y pases de facturas. 

El momento más álgido en esta secuencia se produjo una semana antes, durante una reunión de la que participaron diputados, diputadas y senadores para intercambiar ideas sobre la ley de prevención y protección frente a la violencia de género, y a la que también asistieron el ministro Pablo Cococcioni y la ministra María Victoria Tejeda. 

Allí Michlig protagonizó un tenso cruce con las legisladoras socialistas Clara García y Lionella Cattalini, que no se quedaron calladas. A tal punto escaló la discusión que uno de los presentes, todavía sin salir de la sorpresa, sentenció: “Es difícil volver de esto”. Una mirada quizás demasiado dramática para una discusión política.   

No fue la única diferencia interna en Unidos sobre el tema. El socialismo planteó que lo conveniente era que el proyecto de ley ingresara por Diputados, algo que finalmente no ocurrió; no solamente el Ejecutivo eligió ingresarlo por el Senado sino que, además, algunos legisladores del oficialismo no accedieron con antelación a su contenido. 

A ese clima enrarecido se agregó que este jueves, en el momento de tratar el proyecto, Unidos alcanzó el quórum por la colaboración de los senadores peronistas. “Dos veces en el mes solamente sesionamos. Debemos estar aquí, en este recinto y en esta sesión”, fue el reproche público de Michlig después que el proyecto lograse la media sanción. “Somos 14 senadoras y senadores del bloque Unidos para Cambiar Santa Fe, el 74 por ciento de los integrantes del cuerpo. Y la verdad, ante un tema que fue charlado, no podemos terminar una sesión a las apuradas contando cuántos somos cuando la responsabilidad de sostener el quórum es nuestra”, completó el razonamiento. Después cerró filas: “Hay un núcleo importante de senadoras y senadores que siempre estamos presentes”. 

A la sesión faltaron cuatro senadores del oficialismo y tres de la oposición, pero quedó claro hacia dónde apuntó el dirigente radical. 

De Unidos pegaron el faltazo Francisco Garibaldi, Orfilio Marcón, Germán Baumgartner y Germán Giacomino. “El socialismo hace siempre lo mismo: cuando hay algo que a ellos no les gusta, no vienen a las sesiones”, afirman sin vueltas desde uno de los despachos del Senado provincial, con la mira direccionada hacia Garibaldi.

De ser cierta esa afirmación, ¿qué es lo que no gustó en el PS? En medio de un marcado hermetismo, trascendió que además de las diferencias formales, como ser la Cámara de ingreso, en el PS creen que el proyecto admite críticas si se lo observa con la óptica del feminismo e incluso desde lo constitucional. De todos modos, por ahora sólo se trata de versiones. 

Los peronistas ausentes fueron Armando Traferri, Osvaldo Sosa y Eduardo Rosconi. 



A paso redoblado

El paso por el Senado del proyecto de ley de prevención y protección ante la violencia de género fue expeditivo; a poco de ingresar logró la media sanción con el apoyo de todos los presentes. “Después se quejan porque Felipe les dijo que él consigue aprobar todo rápido y por unanimidad”, repite el mismo interlocutor. Al parecer, esa afirmación (¿cuestionamiento?) habría sido otro de los motivos que contribuyó a detonar aquella reunión del presidente del Senado con Clara García y Cattalini. 

Con ese escenario de fondo, Michlig tomó el micrófono decidido a ajustar cuentas. Primero contra los propios miembros de su bancada en el Senado y después con Diputados, que preside el socialismo. 

No hizo falta que nombrara a nadie. Sus cuestionamientos apuntaron a  Cattalini por lo que el dirigente radical consideró demoras en el tratamiento de las leyes de seguridad que impulsa la Casa Gris. 

“Espero que esa diputada que criticó a esta Cámara ahora tenga la mayor celeridad para tratar este proyecto y cumpla, porque muchas veces es el discurso para afuera, pero después en las acciones no están tan eficientes para dar respuesta”, sostuvo Michlig frente a los pocos senadores presentes. 

Cattalini preside la comisión de Asuntos Constitucionales y Legislación General, que es donde deben tratarse los proyectos del Ejecutivo en materia de seguridad. “Que se pongan en Diputados a aprobar proyectos que hace cinco meses entraron y todavía no tienen aprobación”, cargó el senador. 

“Les pedimos que se pongan a aprobar los proyectos antes de estar viendo lo que hacemos o no hacemos en Senadores. Estamos esperando y el Ejecutivo lo necesita”, remarcó. No se quedó ahí, fue a fondo para marcar la cancha. “Si hay una cuestión que este gobernador con todo su equipo ha trabajado y trabaja es el tema seguridad, en particular la seguridad en las grandes ciudades como Rosario y Santa Fe. Como dice el dicho, no miren la paja en el ojo ajeno sino la viga en el propio”. 

Con Cattalini hay mar de fondo. No es solo por alguna crítica puntual que la dirigente haya formulado al Senado, sino que lo que está en la mira son algunas decisiones políticas que se le atribuyen. La más importante, la invitación a los miembros de la Corte Suprema de Santa Fe a participar de un plenario de dos comisiones para que se pronuncien sobre los cambios que impulsa el gobierno de Pullaro en materia penal y de seguridad. Las críticas de los supremos levantaron polvareda y generaron malestar en el gobierno. Malestar con la Corte y también con quien la invitó. 


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