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Política

Derrota del gobierno en el Senado: la oposición y los gobernadores sacaron todas las leyes que rechaza Milei

Operó por todos los medios, apretó aliados, apagó por varias horas el tablero que indica la votación por medios electrónicos en el recinto, quiso parar la sesión con un cuarto intermedio que no fue aceptado, pretendió invalidar la sesión por presuntas faltas reglamentarias, pero nada le alcanzó: el gobierno fue noqueado como nunca antes. Incluso unos 15 senadores entre propios de LLA y aliados, cuando la derrota ya era inevitable, abandonaron el recinto, pero más de 50 (un holgado número que supera los dos tercios del cuerpo) permanecieron en la sesión y aprobaron con amplísimas mayorías todo lo que se propuso.

Aumento de jubilaciones (7,2 % y bono para jubilaciones mínimas de modestos 70 mil a 110 mil pesos mensuales); la reapertura de la moratoria jubilatoria para esos millones de argentinos que, en muchos casos, trabajaron toda una vida pero que no consiguieron aportes jubilatorios por 30 años, la restitución de fondos al diezmado sistema de discapacidad nacional, la insistencia contra el veto a la ley específica de ayuda por catástrofes para la ciudad de Bahía Blanca (y que incluye también, en menor proporción, a Santa Fe por desastres por lluvias durante el otoño), para concluir la jornada con la aprobación del proyecto de redirección directa de una parte de los impuestos a los combustibles así como la distribución inmediata y diaria a las provincias por el cupo que corresponde a los Aportes del Tesoro Nacional (ATN).

Todas las votaciones las ganó la oposición por más de dos tercios de los senadores presentes (incluso del total de miembros de cuerpo) o por unanimidad. 

La votación clave que pretendían los gobernadores, sobre la redirección de los impuestos nacionales, salió 56 a 1 favorable, con el único rechazo del cordobés Luis Juez (del PRO), que a diferencia de sus compañeros de bancada permaneció en el recinto. Un dato elocuente: las 24 jurisdicciones habían consensuado los dos proyectos (ATN y distribución del impuesto a los combustibles) que fue aprobado. 


Crisis y furia


Si bien era previsible este desenlace, la crisis política oficialista se desató y proliferó la violencia verbal desde la Casa Rosada, y del ejército del sistema de redes que tributan a Balcarce 50. Hubo ataques violentos entre miembros de la propia fuerza (Patricia Bullrich y Victoria Villarruel, y viceversa), la puesta en marcha de un boicot operativo en el ámbito del recinto (apagando el sistema de computación y el funcionamiento del tablero de las votaciones), y una nueva respuesta desorbitada y violenta del presidente anunciando que vetará las nuevas leyes votadas. Aunque con un detalle: reconoció que si el veto es revertido —a diferencia del año pasado, cuando el gobierno consiguió el apoyo de “los 87 héroes”— lo va a judicializar, y “si la justicia lo rechaza pronto, será por un par de meses porque a partir del 11 de diciembre lo volvemos a imponer en el Congreso”.

En ese punto, la desmesura presidencial se encuentra con su máximo desafío ¿podrá el gobierno ganar con tanta holgura en octubre próximo, de manera de cambiar de manera radical la correlación de fuerzas parlamentarias?

Con la tranquilidad de saberse parte de la mayoría, y la experiencia de más de dos décadas en la Cámara alta, el titular del bloque peronista, José Mayans, manejó paso a paso la salida del enredo que proponía el bloque de La Libertad Avanza, en ese momento todavía presente en las bancas. Con los votos de la mayoría agravada en todos los casos, Mayans despejó una a una las encerronas que le tendió un oficialismo desesperado por parar todo. Una hora y media después de iniciada la sesión, el temario finalmente se puso en marcha.

Ya sobre el final de la jornada, Juliana Di Tullio (UxP provincia de Buenos Aires) resumió con notable precisión la jornada: “Es la primera vez que participo de una sesión con un nulo compromiso institucional del gobierno nacional con este Senado. Bloquearon las comisiones, intentaron cerrar el Congreso, un funcionario —secretario parlamentario— se largó a interpretar si teníamos o no dictamen para tratar, luego como si fuéramos estudiantes de un colegio secundario nos cortaron el sistema de internet por varias horas, y finalmente a un senador de la Nación personal de seguridad de esta casa le impidió ingresar al recinto por varios minutos porque no vestía corbata en su atuendo”.

Di Tullio, para graficar el clima de violencia oficial, leyó en el recinto varias publicaciones en la red X donde se le pide al presidente “que bombardee el Congreso con todos adentro”, por caso, del reputado tuitero mileista conocido como Gordo Dan.



El último mazazo


Una amplísima mayoría (56 a 1), sobre el fin de la tarde, le dio el último golpe de nocaut al gobierno de Javier Milei. Y votó un cambio clave en las reglas de juego sobre la orientación de los fondos nacionales a manos de los gobernadores. Distribución diaria y automática de fondos parciales de impuestos a los combustibles y de los ATN (Aportes del Tesoro Nacional) que corresponden a las provincias; se le quita discrecionalidad al Ejecutivo nacional.

“No somos lacayos”, advirtió la habitual aliada del gobierno mileísta Alejandra Vigo (Hacemos por Córdoba), y justificó el cambio de reglas que el Senado impuso, y que ahora deberá atravesar la Cámara baja. La alerta roja para el gobierno es total; el proyecto viene con la firma de todos los gobernadores, sin excepción, y desde ya, no resistiría un veto presidencial. Sólo es cuestión de tiempo. Si Milei veta (próximos 10 días) en agosto le volverá la ola de rechazo al veto y sólo quedaría (para la Casa Rosada) un dudoso camino de judicialización, y todo en pleno período electoral.

La senadora provincialista Mónica Silva (Río Negro) justificó su apoyo al impactante cambio de reglas que ahora el país federal le impone a la Casa Rosada: “En 2024, sólo el 15 % de los fondos ATN —para las provincias— efectivamente se distribuyó de ese modo. El resto se los quedó el Tesoro nacional”.

Por su parte, el porteño Martín Lousteau (clave con su postura de firmar dictamen en comisión para luego forzar el recinto) dijo: “No es una acción política de la oposición, es genuina la intención de los 24 gobernadores”.

Los ATN y los fondos fiduciarios (combustibles) “no son de la Nación, son de las provincias, lo que hace la Nación es recaudar”. Los ATN son para “emergencias o desequilibrios financieros”, algo aplicable para todas las provincias.


Votos santafesinos


Por el lado de los senadores santafesinos, ninguno de los tres hizo uso de la palabra durante toda la sesión; sin embargo, estuvieron presentes durante casi todos los temas y votaron junto a las mayorías la aprobación de todos los proyectos tratados, siete en total. Con alguna excepción, en el caso de los dos por la mayoría, los radicales cercanos a la Casa Rosada Carolina Losada y Eduardo Galaretto, que rechazaron la aprobación de reimponer la moratoria jubilatoria (el peronismo ganó la votación 38 a 14) y también algunos artículos en particular en la votación que aprobó por unanimidad en general el aumento de jubilaciones (52 a 0, con cuatro abstenciones). En apartado de votación en particular, los dos senadores radicales santafesinos, junto a otra decena de senadores, se diferenciaron del grueso de la oposición (que de todos modos ganó la votación con 44 votos o más).

En el último tramo de una sesión histórica que cambia el clima político del país y condiciona a la Casa Rosada, el pleno del Senado consensuaba un texto de rechazo al fallo contra YPF y a favor de un fondo buitre, que en la última semana se emitió contra la Argentina. Esta parte de la sesión tuvo carácter reservado y no abierta a los medios de comunicación, a pedido de los propios senadores.


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