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Sociedad

El impacto de la crisis ambiental con nombres y apellidos de Argentina en una producción de Chicas Poderosas

Una de las imágenes que suele replicarse, en medios y redes, para graficar la crisis de cambio climático que vive nuestro planeta es la de un oso polar sentado sobre un bloque de hielo glaciar en el mar. Circulan muchas de estas fotografías y en todas se repite un gesto que parece de desconcierto, en soledad, del animal: el objetivo es dar a entender que se trata de una de las especies que está perdiendo su hábitat natural.

Cuando las creadoras de la investigación “Territorios y resistencias” pensaron este proyecto, tenían un objetivo claro: pensar la crisis ambiental desde lo local, alejarse de esa famosa síntesis del calentamiento del planeta en el Polo Norte y visibilizar cómo afecta el cambio climático a la Argentina. Contarlo, mostrarlo, fundamentarlo.

Este miércoles 26 de enero, Día de la Educación Ambiental, se presentó de forma virtual el trabajo producido por Chicas Poderosas Argentina. Se trata de una iniciativa federal y colaborativa con duplas de periodistas de todo el país que contaron, a través de ocho crónicas y fotorreportajes, cómo es la crisis ambiental hoy en todas las regiones argentinas.

El equipo involucró más de 35 mujeres y personas LGBTTQI+: comunicadoras, periodistas, fotoperiodistas, editoras, consultoras ambientales, diseñadoras gráficas, diseñadoras web y fact-checkers.

El proyecto se desarrolló a lo largo de cinco meses e incluyó capacitaciones sobre cambio climático, periodismo ambiental, investigación periodística, crónica con perspectiva de género, verificación de datos y fotoperiodismo. Si bien la idea nació hacia fines de 2020, recién a mediados de 2021 consiguieron el apoyo económico de la Embajada de Estados Unidos en Argentina.

Chicas Poderosas es una comunidad a nivel global que existe desde 2013 y de la que participan más de 10 mil mujeres. Además de nuestro país, están en Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, España, México, Perú, Guatemala, Venezuela, España, Portugal y Estados Unidos.

El objetivo primordial de la organización es promover el liderazgo femenino y la igualdad de género en los medios. Por eso este trabajo fue realizado por mujeres y miembros de la comunidad LGBTTQI+.

Es porque consideran que las mujeres tienen pocas posibilidades de encabezar este tipo de proyectos en los medios tradicionales y, detallaron, en el caso del fotoperiodismo solo representan el 15 por ciento del total.

Inés Camilloni, científica especialista en cambio climático y consultora ambiental de la investigación, expresó: “Ocho crónicas conmovedoras que con palabras e imágenes precisas son un llamado a transformar la forma en la que nos vinculamos con la naturaleza. El cambio climático es un emergente de la demanda desmedida de recursos naturales y solo la acción urgente y efectiva podrá garantizar una sociedad más sostenible y equitativa. Los esfuerzos para erradicar la pobreza y reducir las desigualdades van de la mano con las medidas de mitigación y adaptación al cambio climático”.

En este sentido, la investigación intenta visibilizar cómo los cambios ambientales actuales modifican las vidas de mujeres, personas LGBTTQI+ y comunidades indígenas de todas las regiones de Argentina —Patagonia, Centro, Noroeste, Cuyo y Noreste.

María camina por el lecho seco del río Paraná. Fotografía: Celina Mutti Lovera.

Periodismo y activismo ambiental

Donde había río, hay tierra seca; donde había bosque también. A través de las fotos y los textos, el trabajo intenta alertar a la población y hacerle saber que la crisis climática ya está ocurriendo bajo nuestras narices. Aquello que parecía lejano, en otras tierras y en otro tiempo, es la realidad de muchos argentinos.

Las crónicas incluyen la historia de una sobreviviente de los incendios de marzo de 2021 en la Patagonia, una brigada LGBTTQI+ en Córdoba que se organiza para hacer frente a los incendios en la zona de Punilla, la bajante extrema histórica del río Paraná contada a través de una cooperativa de pescadoras, el impacto de la minería en Catamarca a 25 años de Bajo de la Alumbrera en pueblos indígenas de la zona, la crisis hídrica en Mendoza, el desmonte en Santiago del Estero, la lucha por la protección de un humedal en Chaco y la agroecología como solución posible en Entre Ríos.

Durante toda la charla las integrantes de Chicas Poderosas resaltaron que las comunidades que ya son vulneradas en otros aspectos —como sociales o económicos— son doblemente vulneradas con el impacto de la crisis actual, por eso eligieron estas protagonistas.

El proyecto apuesta por dos formas de pensar la coyuntura y de tratar la información: activismo y periodismo. Ante el aumento de temperatura del planeta, proceso acelerado de forma radical cada década desde 1980, encuentran un método que les resulta idóneo para modificar las condiciones actuales de cambio climático: visibilizar y concientizar a través del periodismo.

El trabajo contó también con dos personas que oficiaron de fact-checkers: su trabajo consistió en chequear cada información obtenida, re-conversar con las fuentes y asegurar que cada dato, cada historia compartida en la investigación sea real.

En verdad, la premisa de cualquier producción periodística: narrar hechos que hayan sucedido, no inventar. Sin embargo, plantearon las investigadoras, son tiempos donde la rigurosidad no está a la orden del día de la mayoría de las redacciones. “Es una condición interesante para este momento”, definió Ana Laura Mitidieri, una de las fact-checkers, que consideró que justamente el periodismo es un oficio en crisis.

La consideración sobrevoló toda la charla: qué contenidos son factibles de publicar en un medio, en qué condiciones, qué medios toman estos temas y qué tiempo, forma de abordaje y recursos asignan al periodismo de investigación.

En este sentido, plantearon que es difícil, costoso y poco habitual que dichos espacios sean liderados por mujeres. Por eso dijeron sentirse orgullosas de presentar este trabajo.

Guadalupe Sánchez Granel, directora general del proyecto, explicó que si bien últimamente el tema está siendo abordado desde los medios, les parecía importante darle este anclaje local. “Queríamos que vean esos impactos y esos riesgos, que vean historias con nombres y apellidos. Hay personas a las que le están pasando muchas cosas relacionadas a la crisis socioambiental”.

A su vez, destacó, el objetivo era hacerlo con una base científica, que las historias tengan su respaldo científico. Aquí es donde también ocuparon un rol importante las fact-checkers que contaron que en Latinoamérica aún no hay tanta literatura sobre esta temática y si bien dieron con muchos datos otros faltan, por lo que tomaron dos caminos: mostrar las aristas que existen sobre el tema “porque a veces no hay una palabra definitiva” y poner de manifiesto que los datos que buscaron no están disponibles. Ahí, consideró, se observa el valor de la verificación “y si estos datos no están se puede llamar la atención sobre lo no dicho”. “La ausencia de datos es un dato”, agregó Tais Gardera, quien coordinó la charla.

“Cada historia refleja una problemática socioambiental pero también una comunidad que resiste y se organiza para encontrar una solución o defender el territorio de manera colectiva. Por eso queremos que esta investigación no solo sirva para concientizar, entender qué es el cambio climático y cómo nos afecta, sino también para accionar: necesitamos que la urgencia de esta crisis llegue a quienes toman las decisiones políticas en Argentina”, destacó María Fernanda Romain, directora operativa del proyecto.

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