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Sociedad

El Polo Tecnológico busca fondos en la Nación para completar obras

Son cerca de 10 millones de dólares los que salen a gestionar ante Nación desde el Polo Tecnológico de Rosario para poder construir la tercera y última nave de la denominada Zona “i”, en el marco de un ambicioso master plan, que comenzó la provincia de Santa Fe hace nueve años para reconvertir el predio del ex Batallón 121, en la zona sur, a la altura de Lamadrid al 400.

Sería el broche final para poder dar por culminada, con las tres naves, una de las áreas más pujantes que tiene el Polo, desde que comenzó su trasformación en 2013 bajo gobierno socialista y que nunca se detuvo aun con cambio de signo político.

Dentro del predio hay un sector específico que se denomina Zona “i”. Actualmente, hay dos naves inauguradas, de 4.800 metros cuadrados cada una, que están ocupadas al cien por ciento. En cada una hay 17 empresas de base tecnológica y científica operando. 

Sin embargo, todavía resta construir una tercera y última nave para alojar firmas de orientación biotecnológica, según indica el proyecto integral. Cabe destacar que cada edificio tiene un valor simbólico y patrimonial, por eso se toman los recaudos necesarios para preservarlos y reciclarlos.

Pese a que asumió una nueva gestión de otro color político, el desafío de reconvertir el ex Batallón 121 sigue en pie y avanzando. De hecho, según señaló a Suma Política el actual director del Polo, Ignacio Sanseovich, “en nuestro primer año de gestión incrementamos cantidad de socios en cuanto a niveles de facturación planificados, bastante por encima de las expectativas”, lo cual demuestra que “nos movemos y hay interés”. Ahora se está en una “instancia de anteproyecto para llevar un informe técnico y un proyecto ejecutivo para el armado de lo que será la nave 3 —agregó—. Queremos refaccionar todo el espacio” pero para eso “necesitamos financiamiento público” y “lo estamos tramitando ante Nación”. 

A grandes rasgos, según indicó el funcionario, “necestaríamos unos 10 millones de dólares”. El monto es elevado, porque el edificio estará equipado con “componentes de innovación de alta tecnología”, los cuales son muy costosos y en moneda extranjera.

Además “las instalaciones de infraestructuras para compañías biotecnológicas son muy diferentes a las que son necesarias para levantar una nave relacionada a firmas de desarrollos de software”, como son las otras dos naves que se encuentran trabajando con empresas muy variadas, entre las que se destacan algunas con sede en Rosario, otras de distintas provincias y varias de renombre como Bioceres, Terragene, Wiener Lab, Accenture, entre otras.

Sanseovich detalló que el objetivo en la tercera nave es que sea “un espacio común” para que “una empresa que tiene que pasar del mundo académico y que ya investigó lo que quiere realizar, no tenga que tener un costo de infraestructura y pueda utilizar el equipamiento de la nave, en un plazo de tres a cinco años, y que en ese tiempo se pueda afianzar e instalar con oficinas y laboratorios en otro lugar”. 

Es una iniciativa que se viene desarrollando entre el gobierno provincial, la Municipalidad de Rosario y el Polo Tecnológico, que apunta a crear un espacio de vanguardia en lo que hace a la producción de tecnologías, actividades científicas y educativas, y generación de empleo joven de calidad tanto en la ciudad como en la región.

El Polo se desarrolla en 30 hectáreas que la provincia le compró el Ejército en 2011 y que pretende contar con un área de desarrollo tecnológico, un espacio maker para startups y emprendedores, una escuela técnica, el Museo del Deporte que ya se encuentra habilitado, y edificios de viviendas para sectores medios.

Ignacio Sanseovich, director del Polo

Viviendas y colegio: una no, otra sí

En el proyecto integral figura la realización de un importante plan de viviendas para construir 1.300 hogares para sectores medios a través de un convenio público-privado. El proyecto urbanístico abarca, además, locales comerciales que se fusionarán con el parque Héroes de Malvinas.

También contempla un programa de 254 viviendas sociales para reubicar a familias del Cordón Ayacucho. Para ejecutarlo, el gobierno provincial pone el suelo a disposición de un privado que, en compensación, lo paga con las obras para desarrollar el proyecto.

Sin embargo, Ignacio Sanseovich explicó que, si bien la idea de viviendas “sigue vigente” y “está en proceso”, la misma aún “no comenzó y está por fuera de la gestión del Polo”.

Con relación a la escuela Técnica aseguró que se está “dialogando con el Ministerio de Educación, y se está armando el proyecto en donde supo funcionar el ex casino de oficiales”. De hecho, es probable que “alojemos transitoriamente” a algunos estudiantes de una escuela que se está remodelando en zona sur y que necesitan un espacio, con lo cual, quizás “se haga una intervención inicial para que puedan estar allí y luego la etapa final”.

Un oasis tecnológico

El mega proyecto de reconversión del ex Batallón 121 pretende recuperar para la ciudad y toda la región un área de 30 hectáreas ubicado en el corazón de la zona sur de Rosario. “Va a marcar un antes y un después”, afirmó el ex gobernador Antonio Bonfatti cuando presentó el inicio de obras en 2013.

Una vez concluido todo el trabajo, quedará un espacio en el que convivirán empresas de base tecnológica, la Universidad Nacional de Rosario (UNR), las escuelas primaria y secundaria, servicios, comercios, comisaría, el Museo del Deporte, un gran parque para uso colectivo, un área para viviendas para sectores medios y un espacio para la memoria.

La Provincia logró hacerse del predio gracias a un convenio que se firmó en 2005 por el cual se le compraba el terreno al Ejército en cuotas. En 2011 se terminó de pagar y dos años después comenzaron las obras para refuncionalizar las 30 hectáreas.

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