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Política

El radicalismo le pone un inesperado freno a la ola reformista de la Constitución provincial

No es un tema prioritario.

No es el momento indicado.

No están dadas las condiciones.

Existen otras urgencias.

Al radicalismo santafesino le sobraron argumentos a la hora de justificar ponerle un freno a la ola de iniciativas que pretenden reformar la Constitución de Santa Fe.

Casi al filo del inicio del debate parlamentario en la Legislatura provincial, previsto para el próximo miércoles 15, donde se proponía consensuar una iniciativa para votar antes de fin de año, la UCR se encargó de anticipar que en ese debate habrá 12 diputados y 7 senadores en contra.

Si bien ese rechazo no pone en riesgo la posibilidad de conseguir las mayorías necesarias de dos tercios en ambas cámaras para aprobar la necesidad de la reforma, le propina un fuerte golpe político a las intenciones reformistas.

La postura del radicalismo tal vez haya blanqueado lo que en opinión de varios era “un posicionamiento político” electoral más que un deseo profundo de reforma. “Es una moda y nadie se quiere quedar afuera. Queda bien pronunciarse a favor de la reforma”, deslizaban por lo bajo algunos legisladores.

Tanto impulso había cobrado el tema que se presentaron hasta ahora nada menos que ocho proyectos legislativos proponiendo distintas y a veces coincidentes modificaciones de la Carta Magna. Y todavía se anunciaba la posibilidad de que se sumara alguno más.

En el peronismo, que tiene ocho legisladores en Diputados, se presentaron ya dos proyectos, y podría agregarse otro. La UCR, que ahora dio un portazo, no se quedó atrás en la ola reformista. El diputado Alejandro Boscarol presentó un proyecto propio, a pesar de que su sector político representado por Mario Barletta participó después de la decisión de no subirse a la necesidad de la reforma.

El encuentro donde se expresó el rechazo contó con referencias de todos los sectores, y con dirigentes de peso como Maximiliano Pullaro y Julián Galdeano, y hasta de algunos históricos como Changui Cáceres. El marco fue una reunión de comité provincial y después una resolución de una nueva mesa de acción política. 

En Sastre, mientras asistía a la asunción de autoridades del partido junto a Galdeano y Felipe Michlig, José Corral le dijo a Suma Política que habrá una decisión partidaria que probablemente ratifique esta postura de no reformar ahora, en la convención provincial prevista para el 22 de este mes.

Todos dejaron en claro que el radicalismo es reformista y siempre ha acompañado distintos proyectos en ese sentido, pero esta vez le cuestionan a la idea “la oportunidad, el momento, porque hay que ocuparse de las urgencias”, explicaron.

En las charlas que llevaron a esta decisión no sólo se evaluó que el humor social está en otro lado y no comparte estos intereses de la política. También se habló de las malas experiencias que hubo en otras provincias y países cuando se discutieron temas institucionales en medio de un clima atravesado por contextos sociales de tanta crispación y descontento ciudadano como el que advierten ahora. 

“Puede terminar —advirtieron— como está ocurriendo en Chile o como pasó en Argentina en la década del 80 cuando se intentó la reforma en la provincia de Buenos Aires y ganó Albamonte con el no, o la situación de Misiones en su momento. Terminan siendo reformas no positivas ni productivas, sino regresivas desde el punto de vista de las instituciones”, alertaron.

El no radical se suma así a la escasa predisposición que ya existía por parte del gobierno de Omar Perotti, que si bien adelantó que no iba a ser un obstáculo para que la reforma se lleve adelante, no se puso al frente e incluso confirmó que no enviaría un proyecto oficial. Tampoco parece dispuesto a convocar a los partidos políticos de la provincia a debatir el tema.

“Nadie me para en la calle para pedirme la reforma”, fue la frase que utilizó el gobernador para restarle relevancia a la iniciativa, al tiempo que le otorgó un guiño decisivo si un consenso decidía impulsar los cambios, al anticipar que se pondría al margen de una posible reelección, una traba que fue infranqueable hasta el presente.

Con todo, el Partido Justicialista se va a expedir a favor de la reforma en su reunión orgánica de este fin de semana.

Al desinterés del gobierno se agrega también la indiferencia del Senado, donde no hay proyectos presentados y existe una especie de desinterés sobre el tema. “No hay ninguna chance de que salga una reforma”, dijeron a Suma Política algunos referentes de la Cámara alta, justificando ese pronóstico en la situación política del país y la provincia.

Otras opiniones están convencidas de que la razón de tanta apatía por parte del Senado como del gobierno se debe a que algunos de los proyectos incluyen entre sus cláusulas la posibilidad de avanzar hacia nuevos criterios a la hora de la conformación en la Legislatura.

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