Connect with us

Hi, what are you looking for?

Política

Figuras nuevas, ideas viejas: lo que se deja ver de los outsiders en campaña

La discusión fue alrededor de una foto que finalmente no se tomó, se extendió en un horario central de la televisión y retornó en otros envíos. Lo que podría haber pasado como un incidente más en la oferta cotidiana de escándalos y chismes fue un enfrentamiento político, porque involucró a Amalia Granata y Cinthia Fernández en su rol de candidatas para las Paso. El debate electoral adopta ahora los requisitos del show y las formas del panel televisivo.

La polémica Amalia Granata-Cinthia Fernández

La irrupción de figuras mediáticas en las listas de candidatos parece reforzar la tendencia que marcó la elección de Granata como diputada provincial. No es novedosa, ya que puede remontarse al menemismo pero el perfil actual de los candidatos introduce una nueva inflexión: ya no se trata de los ceos y los empresarios que formaron el “mejor equipo de los últimos cincuenta años” durante la presidencia de Mauricio Macri sino de personajes conocidos a través de la televisión y de ídolos deportivos.

Las virtudes que se atribuyen a estos candidatos, o que ellos se arrogan, surgen sobre el trasfondo de representaciones que asocian a la política con la corrupción, la ineficacia y el distanciamiento de los problemas reales. Son ideas de cierto sentido común que en tanto tal se da por supuesto y evidente, como si no fuera parte, también, de la política.

A diferencia de los dirigentes y activistas cuya inclusión en una lista de candidatos suele provocar sospechas de arreglos e intercambios de favores, las figuras provenientes de la televisión y el deporte son conocidas por el electorado y se supone que están desligadas de transacciones oscuras. Su legitimidad consiste básicamente en ser mediáticas, como si esa condición las eximiera del engaño o del ocultamiento de sus verdaderas personalidades, otros argumentos esgrimidos en contra de la política. El valor positivo que se les asigna está condensado en su definición como outsiders, una etiqueta del periodismo que subraya la ajenidad a los partidos tradicionales.

La legitimidad de las figuras consiste básicamente en ser mediáticas, como si esa condición las eximiera del engaño o del ocultamiento de sus verdaderas personalidades

Cinthia Fernández trabajó como bailarina, vedette y panelista, y reconoce no tener “conocimientos políticos”. Pero esa falta de capacitación sería otro aval para su candidatura a diputada en la provincia de Buenos Aires, porque cuanto más ajenas se manifiestan a la discusión ideológica estas figuras parecen más autorizadas para hablar. La diferencia con lo que ocurrió durante el lanzamiento de Cambiemos en la campaña de 2015 sería que entonces los managers y ejecutivos importarían al Estado el saber hacer de las empresas privadas, como expone Gabriel Vommaro en La larga marcha de Cambiemos, y las ideas de libre mercado aparecían como criterio natural del manejo de la política; el fracaso económico de Macri, entre otros efectos, canceló esa ilusión

“Es la primera vez que alguien viene a la política pura de ideas. Quiere entrar a la política pero no tiene partido”, se admiraba Alejandro Fantino ante Alejandra “Locomotora” Oliveras al llevarla a su programa de tevé antes de que la boxeadora decidiera competir por Unite Somos Vida. El referente de la boxeadora no remite precisamente al pensamiento o la filosofía: es Mike Tyson.

Betina Florito y Alejandra Oliveras

Figuras nuevas, ideas viejas

La circunstancia de que los candidatos no residan en las jurisdicciones a las que pretenden representar, como sucedió antes con Granata y ahora con Carolina Losada, tiene también un valor relativo y queda subsumido en la pelea electoral. A esa objeción las outsiders de Juntos por el Cambio responden en términos de superioridad moral: vendrían a regenerar un espacio contaminado. Lo que en otro contexto podría ser considerado arribismo revierte como ejemplar actitud ética de una persona cuya dedicación hacia la política es un sacrificio y una toma de decisión ante un estado de cosas que resulta intolerable: que Argentina, como se dice, “no sea Venezuela”.

La consigna del macrismo en 2015 reaparece en declaraciones de Carolina Losada y de Alejandra “Locomotora” Oliveras. Pero el hecho de que sus reformulaciones lleguen más francamente al absurdo —que Argentina no sea Nicaragua e incluso que no sea Haití, como planteó Luis Brandoni en un programa de televisión— puede indicar el desgaste de la fórmula.

En Twitter, como lanzamiento de su candidatura, Carolina Losada se presentó como una persona honesta preocupada por “oxigenar (a) la política que hoy está alejada de lo que la gente necesita”. Sin embargo, las declaraciones que hizo a continuación contra la vicepresidenta Cristina Fernández parecieron más bien una contribución al aire viciado por los discursos de odio.

Losada dijo que pretende terminar con el populismo y que se vuelca a la política “para dejar atrás todo lo que representa Cristina”. Sintonizó así con el ala radicalizada de Juntos por el Cambio, como mostró también en una reivindicación del sector agropecuario que apuntó a reavivar el conflicto del kirchnerismo con el campo.

Publicidad de Losada en vía pública y redes

Pero la afirmación de que “los niños de Rosario sueñan con ser narcos o sicarios” fue quizá el aporte más significativo de su ingreso a la escena de la interna. Losada proviene del panelismo y utilizó esos recursos para posicionarse como candidata e instalar un tema de agenda: el sensacionalismo que obnubila la reflexión, la frase impactante y breve capaz de traducirse en un zócalo televisivo, la descalificación agresiva y en términos conspirativos sobre el adversario, como hizo con Federico Angelini, a quien acusó poco menos que de trabajar para el enemigo.

La afirmación de que “los niños de Rosario sueñan con ser narcos o sicarios” fue quizá el aporte más significativo del ingreso de Carolina Losada a la escena de la interna

La declaración de Losada sirvió además para anunciar un programa de la concejal Anita Martínez que bajo el nombre “Infancias protegidas” repite la propuesta de endurecer las leyes y de encarcelar al mayor número de personas posible. Las nuevas figuras de la política desempolvan ideas viejas y de fracaso ya comprobado en la disminución del delito, pero también sintonizan las frustraciones del electorado.

Oliveras en sus tareas de asistencia social

A las piñas

Retirada del boxeo, Alejandra Oliveras se dedica a tareas de asistencia social en el Gran Santa Fe. Hasta un mes antes de la proclamación de su candidatura a diputada nacional por Unite no tenía definición partidaria, y su adhesión al movimiento antiderechos parece explicarse, como en la mayoría de los casos de esa franja ideológica, por un rechazo hacia un adversario caracterizado generalmente como el kirchnerismo. En septiembre de 2020 participó en la movilización “Una luz para la justicia”, impulsada por Juntos por el Cambio en la ciudad de Santa Fe.

Oliveras invoca su historia personal, desde la pobreza extrema hasta los triunfos deportivos, como un modelo de vida: ella sabe qué es pasar frío y tener hambre, a diferencia de los políticos, y la experiencia propia aparece como un motivo para “tomar la política como una herramienta”. Este ejemplo de superación tuvo lugar, contradictoriamente, en un ámbito como el del boxeo donde la incorporación de mujeres está regulado por la explotación comercial del espectáculo y donde la desigualdad de género vuelve a marcarse, por ejemplo en las bolsas que se pagan a boxeadoras y a boxeadores.

Su proyecto es impulsar la práctica del boxeo en cuanto lugar y ámbito sea posible. “Todos deberíamos hacer boxeo para empoderarse y sentirse bien. Sin psicólogo, sin psiquiatra, el deporte debería ser obligación. Para ser feliz, para ser sano, el deporte es la solución”, dice “Locomotora” en una entrevista por Instagram con la agencia Al toque. Su propuesta para los niños de los barrios asolados por la pobreza y la violencia es “formarse como boxeadores y boxeadoras y soñar con ser campeones mundiales como la Locomotora”, agregó, hablando de sí misma en tercera persona.

El proyecto de Alejandra “Locomotora” Oliveras es impulsar la práctica del boxeo en cuanto lugar y ámbito sea posible

Cinthia Fernández quiere dedicarse a temas de familia, entre ellos la ley de adopción. Como en el caso de Oliveras, sus antecedentes surgen simplemente de su historia de vida y parecen autorizarla: como es de público conocimiento, tuvo una disputa legal con su ex esposo por la cuota alimentaria de sus hijas. “¿Por qué yo no puedo dar mi visión o mi opinión en cuánto a las vivencias?”, planteó al ser interpelada en la televisión. Es la lógica de los programas de panelistas: cualquier persona puede hablar de cualquier tema sin necesidad de ser experto, si tiene una historia al respecto.

Cinthia Fernández en la televisión

Los outsiders que se encolumnan en Juntos por el Cambio y en Unite dicen expresar un sentido común que se habría perdido, un orden de cosas natural. “Tienen que volver los premios y castigos. No puede ser más importante el ladrón que el policía”, dijo a su vez Miguel Tessandori, quien aspira a ser parte de la política como concejal por la Alianza Mejor. En cambio, Lisandro Cavatorta se definió como peronista y habló de justicia social, un argumento tradicional de la política, y Ciro Seisas recordó su militancia en centros de estudiantes, antes de dedicarse al periodismo, como antecedente de su candidatura a concejal.

La condición de outsiders no produce mayores conflictos cuando son elegidos. Desde su banca como concejal en Rosario, Ariel Cozzoni se muestra así integrado a la rutina de la política, en coincidencia con proyectos de Juntos por el Cambio y del Frente de Todos y de acuerdo a su información en las redes sociales lleva una gestión sin mayores sobresaltos y con escasa iniciativa: participó en una entrega de viviendas del gobierno provincial y en la apertura de sesiones del Concejo, asistió al emplazamiento de una estatua del Trinche Carlovich, visitó los clubes Sportivo Federal y Racing e impulsó junto a concejales del macrismo la declaración de interés municipal de la actividad conmemorativa del día del niño por nacer, un caballito de batalla contra el aborto.

El armador de Unite, José Bonacci, tiene una trayectoria sinuosa que lo vincula en los últimos años con distintas fuerzas políticas. Si el cambio de bando o de postura es un síntoma de la inconsistencia ideológica (la “borocotización”), Bonacci pudo aparecer ligado sin mayores sobresaltos con Agustín Rossi y con Jorge Boasso, con José Luis Espert y con Alejandro Biondini, y ahora sostiene un discurso pretendidamente crítico de los partidos tradicionales. Bajo el disfraz de lo nuevo también se puede traficar lo peor de la política.

Tessandori, Cavatorta y Seisas

Facebook comentarios

Autor

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar

Suma Política. Todos los derechos reservados. 2020