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Política

Hay que ajustarse y van a seguir los cambios en el Poder Judicial: el mensaje de Pullaro a la Corte

En el primer semestre ya se gastaron el presupuesto de todo el año, las obras tendrán que ralentizarse, hay que ajustarse igual que lo hace el resto del gobierno por el contexto económico nacional, las vacantes de jueces ya se empezaron a cubrir pero será de a poco, y los decretos a los que les falta la firma del Ejecutivo con las 475 designaciones y promociones de personal en el escalafón judicial “se irán viendo”.

Ese podría ser el resumen de la parte de gestión de una reunión que no registra antecedentes por haberse concretado un domingo a las 7.30 de la mañana entre el gobierno provincial y la Corte de Justicia de Santa Fe. Duró casi dos horas y no incluyó un desayuno clásico: sólo jarras y vasos con agua, y después de las fotos café y masas secas para acompañar.

El encuentro puede calificarse de “franco y productivo” por haber permitido que sin intermediarios los representantes del Poder Judicial plantearan sus reclamos y recibieran explicaciones sobre los ejes que guían la gestión de gobierno. Pero en términos políticos, la cumbre no pareció ser tan amable.

“Todos somos iguales ante la ley. No está bien y no es correcto que algunos funcionarios santafesinos se rijan por normas que no se aplican al resto de los ciudadanos. Hablo de salarios, aportes jubilatorios e impuesto a las Ganancias”.

No hizo declaraciones el gobernador, pero a la salida de la reunión el ministro de Gobierno Fabián Bastía reflejó con esa frase algo de lo que se charló adentro. Fue ese el momento en el que los cuatro cortesanos presentes sintieron que les estaban dando un mensaje, que no tuvo nombres propios, porque no hacía falta.

No se habló de los dos ausentes, Mario Netri, que ya anunció su retiro, ni de Daniel Erbetta, que se excusó de ir, pero que no está dentro de los que se exceden por la edad.


Como te ven, te tratan


No sólo la cobertura periodística que rodeó al encuentro reveló la importancia que tuvo. También las formas de los participantes. “Como te ven, te tratan”, les diría Mirtha Legrand.

Hubo ocho participantes: al gobernador lo acompañaron tres ministros y también fueron cuatro los miembros de la Corte. Se sentaron en lados separados, frente a frente, en una mesa oval.

Salvo por la desolación en los alrededores de la Casa Gris, no parecía un domingo. Todos se vistieron para la ocasión, incluso el gobernador, que terminada la reunión tuvo que volver a cambiarse el traje para cumplir con una agenda dominguera por el norte santafesino, que arrancó con el festival de Doma y Folklore de San Justo.

Los representantes del gobierno llegaron trajeados a la ocasión. Dos de los ministros se permitieron alguna licencia: el de Seguridad, Pablo Cococcioni, y el de Economía, Pablo Olivares, no lucieron corbata, como sí lo hicieron el gobernador y el titular de Gobierno, Fabián Bastía. Pullaro chequeaba datos en una computadora portátil.

De los miembros de la Corte, Eduardo Spuler vistió un traje formal, oscuro, y corbata rosa; en cambio Roberto Falistocco y Rafael Gutiérrez optaron por pantalones y sacos de distinto tono, combinados, y también corbata. El actual presidente de la Corte tenía un look “mileísta”, con un chaleco inflable debajo del saco.

Fue a la reunión con unas hojas impresas con los tres puntos que quería resaltar: presupuesto y obras, vacantes y decretos de promoción para los empleados.

La única mujer de la reunión, María Angélica Gastaldi, lucía un traje de color verde y una cartera de cuero. Algunos de los participantes dijeron que salieron mejor posicionados de lo que estaban hasta el día anterior. Cuestiones de percepción.



Una agenda quedó abierta


Si fuera por lo que declaró el gobierno, se podría decir que hubo un final no tan amigable para los planteos de la Corte, aunque desde el lado judicial se rescate la relevancia de que se hayan podido trasladar sus pedidos de manera directa y les hayan dado respuestas, incluso algunas no tan favorables.

“Voy a estar conforme cuando cumplan todo lo que pedimos”, dijo Gutiérrez al final del encuentro. No mencionó algo que se encargó de resaltar el gobierno: los cortesanos quedaron en enviar recién este lunes una información que fue pedida en diciembre sobre resultados, funcionamiento y necesidades reales del Poder Judicial, fuero por fuero. Una suerte de test de eficacia que servirá para tomar decisiones y priorizar.

Tampoco dijo nada sobre la palabra que usaron en el gobierno para referirse al ritmo de gastos para las obras en Tribunales: “Fue vertiginoso”, dijeron. “Tuvieron un error de cálculo. Nosotros cumplimos con el 107% del presupuesto ejecutado para obra pública”, agregaron desde el gobierno.

El Ejecutivo contrasta con sus propios números: aduce que en otros niveles del Estado se hizo un profundo ajuste, que en el Ejecutivo se bajaron más de dos mil cargos, y confirma que a nivel provincial hubo una pérdida de casi el 20% en los ingresos reales.

También le reprochan la cuestión del personal: el Ejecutivo asegura que no renovó cargos y hasta dio de baja nombramientos, incluso porque fueron hechos fuera de la ley, y se dejaron sin efecto numerosas subrogancias, mientras que en la Justicia siguen ingresando empleados y pretenden cargos y ascensos. “Hay una nueva realidad, un contexto económico que nos afecta a todos, y al que todos deben adaptarse”, les explicaron.

Desde la Corte le recordaron que muchos de los ingresos que ahora se cuestionan fueron aceptados durante los gobiernos anteriores, incluso el del Frente Progresista. Y le mostraron una tabla a nivel nacional donde Santa Fe se ubica en los últimos lugares si se compara la cantidad de empleados que tiene por cada cien mil habitantes.


Los retiros, en veremos


Cuando a Gutiérrez le preguntaron si ve la posibilidad de finalizar su carrera judicial de más de 50 años por un decreto del Ejecutivo, respondió en seco: “Llegado el momento veré que hago”.

Como si se tratara de una despedida, más adelante se encontró repasando cada uno de los lugares por los que transitó su vida profesional desde que entró al tribunal en 1975, e incluso explicando los motivos por los que inició hace muchos años su trámite jubilatorio. “Tuve una oferta a nivel nacional y por eso hice el expediente en 24 horas, pero le falta la renuncia todavía”, advirtió.

En ese pasaje recordó el momento en el que le rechazaron el pliego para ser procurador de la Corte, “los mismos que después me votaron con las dos manos levantadas. Me he dado todos los gustos”, dijo como frase final, aunque volvió sobre sus palabras al afirmar que “acá no hay límite de edad”. Se refería a ser ministro de la Corte en Santa Fe.

En otro tramo de sus respuestas a los medios que lo esperaban a la salida de la Casa de Gobierno, se le escapó una frase en potencial: “Si sigo en la Corte”, dijo para justificar que no iba a poder dar su opinión sobre la reforma previsional, porque en un futuro le podría tocar tener que dictaminar sobre el asunto. De inmediato aclaró que “no vinimos a hablar hoy de ese tema”.


Un partido de fútbol


Sobre el tiempo que duró la reunión sobrevoló la idea de que se pareció a lo que dura un partido de fútbol, sin descanso, poco más de una hora y media.

Ya finalizado el partido, el ministro Bastía reafirmó que en la reunión quedó claro que la Justicia en la provincia es “cara e ineficiente”, como dijo el gobernador al inicio de su gestión. Lo justificó en que durante el encuentro de domingo fueron los propios ministros de la Corte quienes le aceptaron que hay muchos juzgados comunitarios y de circuito que son innecesarios. “Estamos de acuerdo”, fue la frase con la que según el ministro los cortesanos le dieron la razón.

Ante el pedido de cubrir vacantes la respuesta del Ejecutivo fue que hace más de un mes que arrancaron algunos concursos en el nivel de primera instancia, aunque desde la Corte advirtieron sobre las consecuencias de no cubrir las bajas en las cámaras de apelaciones, como la laboral de Rosario, que de nueve miembros bajará a tres.

Bastía repitió un concepto en el que viene insistiendo el gobierno: para los cargos hay una legitimidad de origen, en algunos casos por elección popular, y otra que después se rige por el marco legal. “El límite es la ley, y eso es muy claro. Vamos a seguir dialogando, pero exigiendo que las leyes se cumplan”, precisó como una conclusión.

Sin demasiados detalles, desde el gobierno deslizaron también que algunos de los ministros que participaron de la reunión del domingo no conocían actos de Gobierno de la propia Corte.

Sobre la rareza de estar hablando con los cuatro miembros de la Corte a quienes les pidieron dar un paso al costado, respondieron: “Vamos de a poco”.

“Esta reunión fue un baño de realismo y con la verdad sobre la mesa. Queremos jueces con ejemplaridad ética para que sea respetada la Justicia, y las leyes deben respetarse”. En esa frase pronunciada al final de la reunión por los referentes del gobierno, sobrevuela siempre la idea de mantener el límite de los 75 años para los integrantes de la Corte.

Al final, los ministros se dispersaron a sus obligaciones, Pullaro y Bastía viajaron en helicóptero hasta San Justo, Gutiérrez se fue a misa y los dos rosarinos de la Corte retornaron a su lugar de residencia. No hubo hasta donde se supo un encuentro para analizar lo conversado. Sólo unas charlas en el tiempo de la caminata de los 50 metros que separan la Corte de la Casa de Gobierno. En esos diálogos primó la idea de mantener el respeto institucional y evitar cruces públicos como los de las últimas semanas. También quedó la sensación de que la relación entre el gobierno y esta Corte, como en un noviazgo tormentoso, no admite planes a futuro.


Leé también: Cuatro cortesanos en fila, un domingo a las 7 de la mañana en la Casa Gris

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