Hay una montaña de votos dando vueltas que pueden ser determinantes para la elección de concejales en Rosario. Entre los rosarinos que no fueron a votar, los que votaron a listas que no llegaron al piso, los que votaron en blanco y los votos anulados hay un universo amplio y misterioso que desafía a las siete listas que siguen en carrera. ¿Podrán ahora seducir a los electores que no los acompañaron en las PASO? Y, en algunos casos, ¿podrán retener a sus propios votantes?
Cada uno de esos segmentos de votantes es diferente. Entre las seis listas que no llegaron al piso y por lo tanto no estarán en las generales sumaron 29.017 votos; esos votos son, quizás, los más proclives a sumarse a alguna de las opciones que siguen en carrera.
Es mucho más complejo saber si los 23.061 rosarinos que votaron en blanco tendrán ahora motivos para dejar ese lugar de disconformidad. Algo similar ocurre con los 32.175 que fueron anulados, ¿fueron anulados intencionalmente o por errores involuntarios? Este es el contexto. Y es necesaria una precisión: se necesitarán entre 23 y 25 mil votos para acceder a una de las 13 bancas que están en juego. Cada voto vale.
En otra escala
Sin embargo, más allá de que cada uno de esos votos es valioso, hay un número que está en otra dimensión: 378.146 personas no fueron a votar el 13 de abril (asistió apenas el 53,60 % del padrón).
Las estimaciones sobre los que ahora podrían rever esa postura y asistir a votar el 29 de junio son casi tan alarmantes como el porcentaje de ausentismo en las PASO: la mayoría de los que trabajan en las campañas creen que el porcentaje será similar al de abril. “Eso no quiere decir que no los vayamos a buscar”, aseguró uno de los armadores que apuesta a que su lista crezca en volumen.
Los más optimistas creen —¿o se ilusionan?— que podrían concurrir a las urnas entre 20 y 25 mil electores más. Si se mira que 378.146 no fueron a votar en las PASO es una proyección muy menor; sin embargo, si la perspectiva se aplica contemplando la apatía y el enojo de una buena parte de la sociedad, 20 o 25 mil electores más pasan a tener otra ponderación política.


Votos inciertos
Como si la búsqueda de votos ya no tuviese demasiados obstáculos, en algunos casos los frentes tienen situaciones particulares que los enfrentan al riesgo de perder a sus propios votantes. No hay certezas para nadie. Y siempre está la tentación del voto útil.
Si bien los dos casos no son exactamente iguales, se pueden tomar como disparador común: los votos que recibieron el Puma Rodríguez y Chelito Delgado, ¿fueron por afinidad ideológica con el peronismo o responden al cariño de los hinchas por quienes en algún momento les regalaron alegrías?
No son pocos votos. Puma Rodríguez, con Ciudad Gigante, logró 11.382 dentro de Más para Santa Fe, el frente en el que Juan Monteverde obtuvo el 75 % del total. La mala noticia es que el nombre del ex delantero canalla, por una cuestión de cupo, no estará entre los 13 candidatos titulares; sí estará Vanesa Rojas, que fue detrás del Puma y ocupará el octavo lugar. Pero no es lo mismo: Vanesa Rojas nunca tuvo una canción con su nombre en el Gigante de Arroyito.
Algo similar ocurre con el Chelito Delgado, que si bien se impuso en la PASO de Activemos —la lista referenciada en Marcelo Lewandowski— no llegó al piso de votos y no sigue en carrera. Encabezó la lista Es Ahora Rosario y cosechó 8.523 sufragios. Entre el Puma y el Chelito hay casi 20 mil votos con aroma futbolero. ¿Serán todos peronistas y de Central?

Somos Vida y Libertad, que a nivel provincial se referencia en la diputada Amalia Granata, no tiene futbolistas de por medio pero enfrenta la amenaza del voto útil. El Frente obtuvo 18.601 sufragios repartidos entre seis listas; la más votada, Casta Cero, que lidera Eugenio Malaponte, sumó 6.762 votos. El desafío es evitar que esos votos se corran, dentro de un espacio ideológico afín, hacia las filas libertarias ante la tentación de votar a un potencial ganador. A su favor, Malaponte tiene que las listas que salieron segunda y tercera integraron sus candidatos en la grilla definitiva. Por las dudas, otros partidos ya apuntan a llevarse algo de ese espacio.
También está complicado Unidos, que es el frente que renueva más concejales y tiene que remontar una elección en la que quedó en tercer lugar. La lista Rosario Puede, encabezada por Carolina Labayru, secretaria de Cercanía y Gestión Ciudadana del municipio, obtuvo el 45,35 por ciento de los votos, delante de otras nueve que completaron su oferta electoral en las PASO.
Quedó a unos tres mil votos de LLA, pero en ese caso Juan Pedro Aleart tiene la ventaja de que fue la única lista que representó al espacio.

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Periodista. Cofundador y editor de Suma Política. Ex secretario de Redacción del diario La Capital. En Twitter: @rpetunchi
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