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Sociedad

Los rosarinos que van a Qatar 2022, un Mundial caro y problemático que no pudo con el sentimiento futbolero

El Mundial de Qatar está a la vuelta de la esquina y el buen andar de Messi y compañía acrecienta las esperanzas de los argentinos. Un ranking elaborado por la FIFA da cuenta de que Argentina ocupa el octavo puesto en demanda de entradas, siendo el país sudamericano mejor ubicado y superando con buen margen a Brasil. Conocer cuánto de ese sentimiento impregna en nuestra ciudad es, a priori, difícil. Desde la Asociación Rosarina de Agencias de Viajes indicaron que no tienen datos certeros sobre los rosarinos que viajarán al Mundial. Las miradas varían según cada agencia, pero en general coinciden en dos aspectos: es un Mundial caro y con una logística compleja. 

Lo más solicitado fueron los paquetes FIFA que suelen incluir vuelos, alojamiento, traslados, seguros y entradas para los partidos. Si bien hay distintos tipos de paquetes, la principal diferencia está entre los que acceden a dos partidos o los que van a presenciar toda la zona de grupos en la que Argentina enfrentará a Arabia Saudita, México y Polonia. El precio de los paquetes es variado y va de los 15 mil a los 22 mil dólares. Un promedio que ronda los 3 millones de pesos. 

Según explican, este tipo de paquetes en gran medida son comprados por grandes empresas que buscan premiar a clientes o proveedores, con la intención de estrechar relaciones afectivas que después se traducen en lo comercial. Pero también están los particulares que acceden directamente a estos combos, o que se acercaron a las agencias para contratar vuelos, hospedajes, o ambas cosas. En general, la mayoría opta por quedarse entre 10 y 15 días. 

Otro aspecto importante es el alojamiento. La particularidad de este Mundial es que tendrá a Doha, capital de Qatar, como única sede donde se disputarán todos los encuentros y donde estarán todas las delegaciones. Esto complicó a las agencias de viajes que se encontraron con dificultades para ubicar a los pasajeros y debieron salir a buscar lugar en ciudades de otros países como Dubai, que será una suerte de sede paralela, a una hora y media en vuelo chárter. 

Por este tipo de situaciones las sensaciones son encontradas hacia dentro de las agencias de viajes. “Qatar ha sido el Mundial más difícil de vender de todos”, sostuvo Ignacio Fleming, CEO de la agencia Free Way. “Yo fui bastante pesimista desde el principio porque todo el Mundial se juega en una sola ciudad. En Qatar tenés Doha y el resto es desierto. Y para alojar a todo un Mundial ha faltado capacidad hotelera e infraestructura”, cuestionó. 

Para el empresario es “inentendible” que Qatar haya sido elegida como sede y explica sus sensaciones con una comparación: mientras que el Mundial de 2026 necesitará de tres países anfitriones (Canadá, Estados Unidos y México), el cónclave futbolístico de este año está organizado por una sola ciudad. 

Desde la empresa tienen alrededor de 60 pasajeros que viajarán este mes a disfrutar del evento. Ese número se reparte entre los que compraron paquetes FIFA (alrededor de 20) y los que contrataron con la empresa algún otro tipo de servicio individual. El número es bastante menor que el de hace cuatro años, cuando alrededor de 300 personas acudieron a la empresa para viajar a Rusia. 

La diferencia con el Mundial de 2018 también está clara en los números: para Fleming, “haciendo cuentas rápidas” alguien que quiera escapar a los paquetes armados y planificar el viaje por su cuenta, con vuelo y hospedajes, hoy tendría que pagar entre 6 mil y 8 mil dólares, “mientras que durante el Mundial pasado con 2.500 podías viajar”. 



Otras miradas


Pero no todas las firmas mantienen una mirada negativa sobre el asunto. Para Lautaro Díaz, de la empresa Kamchatka Viajes y Turismo, el balance es positivo. Vendieron unos 25 paquetes FIFA con los que viajarán unas 50 personas. “La realidad nuestra es que vendimos mucho más para este Mundial que para los anteriores. Tenemos mucha más experiencia ahora que cumplimos 9 años, estamos vigentes y fuertes”, destacó. 

Al igual que la mayoría de las empresas tuvieron su “boom” de ventas sobre finales del año pasado, cuando el seleccionado que comanda Lionel Scaloni selló su clasificación al Mundial. Y en ese momento agotaron stock: “Vendimos todo y por más que queramos vender algo más ya no tenemos posibilidades. Al que quiere ir ahora tenemos que armarle el vuelo, buscar alojamiento que ya no hay. Es más complicado”, explicó. 

En tanto, Liza Glikman, agente de viajes de la empresa Sunce Travel, hace una apreciación intermedia: los precios son caros y las logísticas complejas, pero así y todo la cantidad de argentinos en Qatar va a ser un punto para destacar. 

“Vender un Mundial siempre es algo difícil porque FIFA ofrece paquetes muy cerrados, con hoteles de alta gama y con precios muy elevados. Por eso, particularmente, me parece que es un Mundial excluyente. Si bien en Argentina se vendió bien y está todo el mundo sorprendido de los argentinos que viajarán, yo creo que excluye a un montón de personas que son fanáticos del fútbol y en otros años sí han podido presenciarlo”, evaluó. 

La especialista en turismo aclaró que Sunce Travel es una agencia minorista. Vendieron cinco paquetes y, con las complejidades económicas del país, entienden que el balance es sobresaliente: “Hablando con colegas de otras empresas más o menos similares tenemos la referencia de que vendimos bien, siendo que es un producto complicado y muy caro. Pero fue cuestión de apuntar a la gente que podía acceder”. 

En su experiencia como vendedora de anteriores mundiales, Liza remarcó que la gente suele acercarse a las agencias por las dificultades que implica armar el viaje por cuenta propia: “Nosotros teníamos paquetes FIFA con dos opciones distintas: una con alojamiento en Doha, que es un lugar desconocido para el turismo, que era más caro. Y la otra en Dubai, que era un poco más accesible y con el plus de que tiene atractivos turísticos más desarrollados”.

Por último, Glikman también se refirió a dos situaciones que generaron complicaciones para las agencias en este Mundial. Una son los altos precios en dólares y su aún más abultada traducción a pesos: “Son números exorbitantes para pagar con una tarjeta de crédito, a través de una página web. Ninguna tarjeta razonable va a tener un límite de 16 mil dólares pasados a pesos”. 

Y por otro, la situación cultural del país y el peso que tiene sobre la sociedad. Eso ha derivado en difusiones de manuales de comportamiento e indicaciones sobre “lo que se puede y no se puede hacer” durante la estadía en Qatar. Pero hay más: muchos operadores piden a las agencias que hagan firmar un documento a los pasajeros que diga que Doha no está preparado para “camas twin”, sino que las habitaciones dobles tienen una cama matrimonial. 

“Se da algo risueño. Si yo les vendo el paquete a dos amigos, como ha pasado, tienen que dormir en cama doble. Es loco, el país que se ha embanderado con discursos cercanos a la homofobia hace que los amigos duerman cucharita”, ironizó.


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