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Política

Monteverde: “Tenemos un problema serio de corrupción policial, pero la política no lo admite”

El concejal Juan Monteverde cree que es necesario un gran acuerdo político para afrontar la inseguridad que golpea a Rosario, define a la policía como parte del problema y cuestiona que ni el gobernador ni el intendente salieron en defensa del fondo para barrios populares que Milei eliminó de un plumazo. “Tenemos un problema serio de corrupción policial”, afirma. 

Dirigente de Ciudad Futura y principal referente de la oposición tras las últimas elecciones en la ciudad, sostiene además que “la política no reacciona” y que los anuncios muchas veces “terminan siendo un simulacro de cosas que nunca suceden”. Finalmente advierte que “si no hay un cambio en la cultura política y se trabaja de otra manera, Rosario no tiene destino”.

Este es el diálogo que mantuvo con Suma Política: 

—¿Cuál es su mirada sobre los hechos de inseguridad que conmocionan a Rosario?

—Lo primero que hay que hacer es poner estos hechos en la secuencia de los últimos diez años. Hace diez años que en Rosario la violencia es parte de nuestra vida cotidiana. Lamentablemente muchas veces hubo hechos que conmocionaron a la ciudad y donde todos pensábamos que ahí se había cruzado un límite. ¿Cuántas veces escuchamos esto tiene que ser un punto de inflexión? Pero parece que el punto de inflexión no existe porque todo sigue igual. Cambian los gobiernos, cambian los partidos, parece que cambian las estrategias, ya sean gobiernos más progresistas o más de derecha, pero la realidad nunca cambia. Y creo que eso sucede porque la política no termina de reaccionar. 

—¿Qué significa que la política no reacciona?

—Que termina siendo siempre un simulacro. Hay que sacarlo de la lógica oficialismo-oposición. Siempre son anuncios de cosas que nunca suceden o que suceden a medias, o que suceden y no generan ningún impacto. Hay  una falta total de ideas, de políticas serias, integrales; es la crisis de una cultura política que está implosionando en el mundo y que acá en Rosario se ve más a las claras porque la inseguridad cuesta vidas. Es la lógica de que esto lo va a resolver un intendente solo, un gobernador. El problema que tenemos en Rosario no lo resuelve una persona sola, y no veo que la política lo entienda. 

—¿Un gran acuerdo entre los distintos partidos, que establezca políticas de Estado para enfrentar la inseguridad, puede ser un camino?

—No solamente puede ser un camino, es el único camino. El problema es que no tengo expectativas de que suceda y que, además, sea verdadero. ¿Cuántas veces hemos visto fotos de ocasión? Cuando balearon la casa de Antonio Bonfatti y después de la balacera en el Concejo nos sacamos fotos todos juntos, pero los que gobiernan siguen gobernando de la misma manera que antes. Obviamente Ciudad Futura está a disposición para construir un gran acuerdo político. Cuando se produjo el crimen de Maximiliano Gérez, en el barrio Los Pumitas, el presidente Alberto Fernández dijo que iba a mandar el Ejército para urbanizar los barrios populares y abrir en Rosario una sede de la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) para ir contra el lavado de dinero, en una estrategia que por lo menos desde la enunciación era correcta. Yo mismo lo llamé al intendente y le dije: estamos a disposición para estar todos los días a las 8 en la Municipalidad, armar una coordinación de las fuerzas políticas para llevar adelante lo que dijo el presidente. ¿Qué terminó pasando? Fue otro simulacro de la política. Ojalá alguien en algunos de los niveles del Estado quiera hacer un cambio en la cultura política y trabajar de otra manera porque de lo contrario Rosario no tiene destino. Cada año que pasa el problema se hace más grande.

—¿Cuáles serían esas políticas integrales?

—Lo dijimos toda la campaña electoral. Rosario sin miedo no era un eslogan de campaña sino una convocatoria a un gran acuerdo social, que debería incluir a los partidos políticos, a los empresarios de la ciudad, a los medios de comunicación. A nadie le conviene que el narcotráfico penetre la vida económica de la ciudad como ya pasó. Esa estrategia integral tiene tres patas: atacar el problema por abajo, por arriba y por el medio. Por arriba, yendo decididamente por la ruta del dinero narco, haciendo que la violencia no sea rentable. Para eso le dimos al intendente una herramienta que no existe en la Argentina como la agencia anti lavado; hace un año que está en marcha y el intendente la tiene sin recursos. Recordemos que uno de los principales empresarios de la ciudad, Gustavo Shanahan, está preso por narcotráfico. Por abajo, urbanización de los barrios populares en sentido amplio de la palabra: debemos lograr que la ciudad sea una sola y no tenga realidades totalmente distintas. Llevar agua y también internet, abrir una calle y poner una escuela, recomponer el tejido social que está roto. Se puede hacer la mejor política de seguridad pero con estos niveles de desigualdad, el sistema es una fábrica de generar violencia. Y por el medio, el gobierno tiene que volver a gobernar. Tiene que recomponer autoridad para gobernar. Para eso necesitás tener una policía eficaz, que esté bien paga y que no sea corrupta, no se puede demorar más una reforma policial en Santa Fe porque si no nada va a dar resultado. No es real que la Municipalidad no puede hacer nada, hoy está en crisis todo lo que tiene que ver con el gobierno municipal. Prácticamente estamos en una ciudad sin intendente. Hay que elaborar una estrategia de largo plazo. Y esto no es un análisis académico, así funcionó en las ciudades que tuvieron problemas de violencia similares a Rosario. También tenemos que poder construir otros indicadores para medir la inseguridad; hoy Colombia está discutiendo cómo hacer para que la tasa de homicidio no sea el único elemento para medir los avances o no de la estrategia de seguridad. Lo que dicen en Colombia es: los únicos que pueden manejar la tasa de homicidios son los criminales, entonces si seguimos analizando los resultados de una estrategia de seguridad con esa tasa vamos a estar perdidos. Tenemos que generar otros instrumentos.

—¿Por ejemplo?

—Desde la capacidad de proyectar el futuro a cómo acceder a una vivienda; debemos construir otras formas de pensar la vida en la ciudad. 

—Largo plazo y recursos del Estado son dos factores que en este momento no están en el escenario. 

—Ahí entramos en otro plano que nos lleva a la situación que nos encontramos en la Argentina, producto de una forma de hacer política que no viene dando respuestas. A 40 años de democracia, que tengamos un presidente que se define como anarco-capitalista, es producto de una cultura política que fracasó. Hoy estamos en un momento donde  necesitamos más recursos, una mirada federal que integre el territorio y nos encontramos con todo lo contrario. Por eso para mí es grave que el intendente y el gobernador no hayan dicho nada cuando Milei sacó una de las pocas cosas buenas que se venían haciendo, como el Fondo de Integración Socio Urbana (FISU) para la urbanización de los barrios populares. Ahí teníamos una herramienta consensuada por todos los partidos políticos, la única herramienta seria que se construyó en Argentina en 40 años para abordar la cuestión de la pobreza y las condiciones materiales de vida. Milei lo cortó de un día para otro y ninguno de los dos, pero sobre todo el intendente que hizo obras con ese fondo, salió a decir nada. Cuando les quieren aumentar las retenciones al campo salen los políticos a oponerse; me gustaría que de la misma forma que defienden esos intereses defiendan también estos otros. Hay que plantarse ante la Nación de otra forma. Creo que el intendente tiene que dar explicaciones porque cuando Argentina debatía su futuro no se pronunció sobre el balotaje, que para mí es la peor de las posturas. Fue grave porque hoy lo estamos pagando. Hoy tiene un gobierno provincial aliado, la ministra de seguridad Patricia Bullrich fue su candidata a presidenta, y tampoco puede hacer nada por la ciudad. Eso de decir que siempre el problema está en otro lado es parte del fracaso de la política. Si no llegan fondos nacionales, pensemos desde la provincia que tiene recursos, desde la ciudad que también los tiene, otra manera de distribuir riqueza. Si Rosario sigue en esta crisis de violencia no se podrá desarrollar ni el sector público ni el privado.

—¿La policía es parte del problema o de la solución?

—Hoy la policía es parte del problema. Esto no quiere decir que todos los policías son corruptos, pero hay un nivel de corrupción que la convierte en parte del problema. Y esto tampoco lo dice la política. Siempre se habla de casos aislados, pero la realidad es que tenemos un problema serio de corrupción policial y no se puede demorar más una ley provincial de reforma integral de la policía. Hay que apuntar a una policía profesional, bien paga y eliminar la corrupción. Para eso lo primero que tiene que hacer la política es admitirlo, pero la política no admite que tiene un problema con la policía.

—¿Qué significa sacar la inseguridad de la lógica oficialismo-oposición? Desde hace años es un factor que define los resultados electorales en la provincia. 

—Si vos tenés una sociedad atravesada desde hace diez años por la violencia, está bien que durante la campaña electoral se hable de la seguridad. Cuando digo sacarlo de esa lógica es porque si uno revisa los archivos de los últimos diez años los opositores de hoy eran oficialismo ayer y unos y otros dicen las mismas cosas. Los que gobernaron tienen responsabilidad porque ellos ya estuvieron en el mismo lugar y repitieron las mismas cosas. 


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