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Política

Santa Fe y Córdoba quedaron a un solo paso de perder la pelea por la ley de biocombustibles

“Saluden al régimen de promoción de biocombustibles que se va”, podría decir un tuitero sagaz. Es que, esta semana, el oficialismo logró, con el acompañamiento de diputados de la oposición —Juntos por el Cambio incluido— dejar listo para tratar en el recinto el proyecto de ley impulsado por el camporista Marcos Cleri. Se trata de un nuevo marco regulatorio para el sector que busca dejar atrás aquella iniciativa sancionada durante el gobierno de Néstor Kirchner que, por unanimidad, el Senado había votado prorrogar por cuatro años más. El texto aterrizó en la Cámara baja y quedó suspendido hasta que un ala del oficialismo ganó la pulseada y, en lugar de avalar la media sanción del Senado, se aventuró en la redacción del nuevo proyecto que fue dictaminado esta semana.

Desde que la iniciativa de Cleri desembarcó en Diputados, la denominada “grieta” quedó desdibujada, al menos en torno a los biocombustibles: como ocurre con ciertos proyectos de ley, priman los intereses regionales.

El primer indicio fue que un diputado del PRO, a contramano del pedido cuasi generalizado de Juntos por el Cambio de prorrogar el régimen de promoción vigente, firmó el proyecto camporista. Se trata del tucumano Domingo Amaya. Es que, mientras que la iniciativa reduce de 10% a 5% el corte obligatorio entre gasoil y biodiesel (elaborado en base a aceite de soja), el texto establece que el de bioetanol para las naftas se mantendrá en un 12%, del cual la mitad (el 6%) deberá provenir de la caña de azúcar. Los intereses de su provincia, azucarera por excelencia, quedaban más que resguardados.

Sin hacerle grandes modificaciones al texto. Y sin siquiera tocar los dos grandes pedidos hechos por un sector de la oposición y buena parte del sector empresarial —recortar el poder que concentrará la autoridad de aplicación y subir el corte de biodiesel— el texto avanzó en el plenario de comisiones y quedó listo para ser tratado en el recinto. Si bien ese mismo día hubo fuertes rumores de que incluso podría tratarse sobre tablas al día siguiente, el intento se desactivó. Al margen de que los votos no alcanzaban para acelerar el tratamiento por esa vía. 

La firma del dictamen fue el martes y hubo acompañamientos que sorprendieron a propios. Por caso, la firma del radical José Cano, quien se sumó al dictamen de Cleri, pero en disidencia parcial. También firmaron el texto impulsado por el camporista Amaya (tal como se esperaba) y dos miembros más de la bancada opositora. Por un lado, Jorge Rizzotti (UCR), por otro, Osmar Monaldi (PRO), ambos jujeños. Proteger la industria que no produce bienes exportables no fue en vano.

Incluso, el salteño Andrés Zottos, quien participó con efusividad de la sesión especial convocada por la oposición —pero que fracasó— para que el oficialismo prorrogue el régimen de promoción nestorista, también expresó su acompañamiento al texto. Aunque no lo pudo firmar. El salteño, que en aquel debate trunco reprochó que un grupo de cambiemitas no bajara al recinto (por la parálisis de otro régimen de promoción) debía estar de manera presencial en la comisión, pero, por no tener el PCR, no pudo sumarse con su firma. Aunque pidió la palabra para dejar asentado que acompañará el dictamen de mayoría en el recinto. “Los pedidos, en cuanto a la caña de azúcar, se han cumplido”, expresó.

Además, el oficialismo sumó otra firma, también en disidencia parcial. La de la neuquina Alma Sapag, diputada del Movimiento Popular Neuquino y representante de una de las provincias petroleras por excelencia. Aunque su planteo fue por otro lado. “La Argentina solo produce este tipo de biocombustibles en relación con las materias primas de alimentos” para luego recalcar que hay países que apelan a otros insumos no alimenticios. Aunque aclaró “los productores actuales no verían riesgo y podrían asociarse con otros de mayor magnitud”.

Ahora resta saber cuándo se tratará el texto en el recinto. Pero, el debate en comisión podría ser un anticipo de lo que pasará. Al menos por ahora, parecería que el proyecto de Cleri está saliendo —airoso— del laberinto en que se metió apenas ingresó a la Cámara baja. Por arriba.         

En el Senado los representantes de las provincias perjudicadas por esta iniciativa, sobre todo Santa Fe y Córdoba, no ven buen con buenos ojos este proyecto que, por lo bajo, se le adjudica al hijo de la líder de esa cámara, el presidente de la bancada oficialista en Diputados Máximo Kirchner. De más está decir que fue la santafesina María de los Ángeles Sacnun la impulsora de la media sanción de la prórroga del régimen de promoción, que ahora será reemplazado por un mero marco regulatorio.

Lo más probable es que el día que deban levantar la mano para acompañar el proyecto de Cleri, esos senadores, que semanas más tarde apostarán a renovar sus bancas en las elecciones de medio término, silbando bajito, acompañen el texto para que finalmente se convierta en ley, pese a que, en off, reconocen que va en contra de sus propias provincias.  


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