Un holding conformado por la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), Molino Agro y Viterra podría pasar a controlar en un futuro próximo el 95 por ciento de la agroexportadora Vicentin SAIC. Esta conjetura cobró consistencia después de que la asamblea de accionistas de la cerealera aprobara, el pasado viernes, una propuesta de pago a sus acreedores y posterior capitalización de la empresa, en el marco del concurso preventivo en que está inmersa y que procura evitar su quiebra. El acta de resolución de la asamblea fue presentada el lunes 15 de marzo en el Juzgado en lo Civil y Comercial Número 2 de Reconquista, a cargo de Fabián Lorenzini, quien lleva adelante los oficios del concurso preventivo.
Inmediatamente después, el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros y Desmotadores de Algodón de los Departamentos General Obligado y San Javier criticó duramente la propuesta aprobada, la calificó de falaz y advirtió que además implica, literalmente, la desaparición de la planta Vicentin Avellaneda y sus 250 fuentes de trabajo. El gremio sostiene que sólo se han tenido en cuenta los intereses económicos de Vicentin en el sur provincial (los establecimientos de Ricardone y San Lorenzo) y habló de “desinterés por el norte santafesino”.
La asamblea de accionistas no hizo más que ratificar la última propuesta de la empresa, que había sido ya presentada el 8 de marzo por el presidente de su directorio, Omar Scarel, ante el juez Lorenzini. En esa ocasión el magistrado —en una decisión cuestionada por algunos acreedores— permitió su incorporación al expediente, aunque ese acto procesal necesitó la ratificación de la asamblea del viernes último.
La asamblea reunió accionistas que representaron el 85,6 por ciento del capital; de ese total, un 90,6 por ciento (50 accionistas) aprobó la propuesta de pago formulada por la empresa y un 9,4 (seis) la rechazó. Los seis renuentes fueron Patricia Hacen, Alcira Vicentin, Pablo Alal, María Zaide Alal, Daniela Hacen y Amelia Vicentin.
Con este visto bueno, las tres empresas que aspiran controlar Vicentin dieron un paso importante para proceder al proceso de capitalización y en pos de sus intereses, lo que le permitiría a la cerealera reprogramar la cancelación de su tremenda deuda, superior a los 1.500 millones de dólares.
No todo está resuelto
Aunque no todo está resuelto: el Banco de la Nación Argentina —máximo acreedor nacional que cuenta con garantías privilegiadas—, ya expresó su categórico rechazo a la propuesta de pago; en tanto, no está claro cómo se pronunciarán los acreedores quirografarios (no cuentan con garantías privilegiadas como el Nación y son los pequeños y medianos productores). La propuesta dolariza sus acreencias, pero con una cotización del dólar al 10 de febrero de 2020 (aproximadamente 60,78 pesos). Sobre esa deuda, Vicentin —a más de practicar una quita cuyo porcentual termina siendo esquivo aún para los más competentes calculadores— propone pagar una parte, el 30 por ciento, con un tope de 30.000 dólares; a los acreedores cuyas acreencias superen ese monto, se les sugiere ser socios de la empresa: se les paga el saldo emitiendo acciones y, en lugar de ser acreedores, pasarían a ser accionistas de la futura compañía.
En cualquier caso, según la Ley de Concursos y Quiebras, cualquier propuesta de pago en un proceso preventivo debe ser aceptada por el 50 por ciento de los acreedores, más uno, y, además, ese porcentaje debe representar el 66 por ciento de toda la acreencia dineraria. El concurso preventivo vencerá el 31 de marzo próximo, último plazo fijado por Lorenzini, por lo cual ahora la empresa, contrarreloj, está lanzada a obtener tales condiciones.
Extraoficialmente, circuló la información de que Vicentin SAIC ya habría conseguido la aceptación de unos 600 acreedores quirografarios, pero necesita un total de 847 para alcanzar la mayoría que exige la ley. Tiene menos de quince días para alcanzar ese número.
Y está pendiente, además, que se expidan los bancos extranjeros acreedores, que en total suman una acreencia de más de 500 millones de dólares. Esta instancia, la eventual aceptación o rechazo de la banca extranjera acreedora, parece ser clave. Fuentes cercanas al concurso dijeron a Suma Política que la estrategia de la empresa es ahora capturar la voluntad de pequeños acreedores granarios para reunir la suma de casos, pero para alcanzar la cantidad de dinero necesitará del acuerdo de la banca extranjera.
Si al 31 de marzo no hay acuerdo con los acreedores, la primera alternativa puede ser extender aún más el llamado “plazo de exclusividad” para que la empresa siga negociando (este jueves 18 de marzo Vicentin SAIC presentó un nuevo pedido de extensión de ese plazo; el juez debe decidir si se lo concede o no). La segunda es un proceso de cramdown, o salvataje de la empresa, en cuyo marco legal corren por cuenta del juez las decisiones que puedan involucrar a terceros que aporten capital o imponer acuerdos a los acreedores, aun cuando éstos expresen disconformidad. La última alternativa es la quiebra.

“Liquidación sin quiebra”
Tras conocerse la aprobación de la propuesta de pago por la asamblea de accionistas, el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros y Desmotadores de Algodón de los Departamentos General Obligado y San Javier la fustigó por “falaz, impracticable e insostenible”, y lo hizo con un documento presentado al juez Lorenzini para incorporar al expediente del concurso preventivo.
La organización sindical sostiene que el “plan de empresa” expuesto por Vicentin SAIC ante la asamblea nada dice de la planta del norte santafesino, concentrando así su interés sólo en los establecimientos que aquella posee en la zona de San Lorenzo y Ricardone. “Vicentin Avellaneda y las fuentes de trabajo ya están en peligro de desaparecer y este plan de empresa lo vaticina”, denunció el gremio.
“Tanto la propuesta concursal como el plan de empresa son una liquidación sin quiebra y esto no puede dejar de ser valorado por Vuestra Señoría al momento de decidir homologar el acuerdo”, advierte el sindicato al juez Lorenzini.
“Claramente —señala el sindicato aceitero—, la empresa desaparece como tal, convirtiéndose sus activos en actividad de fasón (manufactura productos por mandato de un tercero, dueño de la marca), a favor de sus compradores al costo. Con mayor razón, dado que han manifestado su desinterés absoluto en esta región, le estamos advirtiendo que Vicentin Avellaneda va a desaparecer y con ella los puestos de trabajo, con la afectación que ello conlleva a las familias y a la zona”.
Sobre el “supuesto plan de empresa para el nodo norte y la suerte de los trabajadores”, el sindicato señala que “la lectura del libelo presentado por la concursada revela que los activos del norte de Santa Fe se excluyen del plan de empresa y se estima su valuación para la venta”, y que “los trabajadores administrativos son despedidos en su totalidad, pues por la modalidad de fasón la administración quedaría reducida al mínimo según expresamente se manifiesta. De haber sido una industria —añade—, pasará a ser prestadora de servicios de fasón. Vicentin efectivamente desaparecerá”.
En tanto, precisa que el resto de los trabajadores “queda en situación de transición por 18 meses sin ninguna seguridad ni expectativa sobre el futuro de sus puestos”. El sindicato aceitero dice que cuando la propuesta de pago habla de “actividades alternativas”, el documento cobra la identidad de “un proyecto propio de un ejercicio universitario o trabajo práctico y no una propuesta concreta de continuidad de la empresa en el norte de Santa Fe”.
Por último, el sindicato, “en representación de los más de 250 trabajadores de Vicentin Avellaneda”, asegura que se está frente al “desguace” y el “desinterés por el norte santafesino”. Pide entonces al juez intimar a la firma para que presente “una propuesta real de acuerdo y un plan de empresa susceptible de ser realizado, con información y proyecciones dignas de una empresa del calibre de Vicentin SAIC”.
El periodista Leo Rolón, de ReconquistaSF.com.ar —uno de los cronistas que ha seguido el tema Vicentin desde sus comienzos— comentó a Suma Política: “Una buena parte de todo el Parque Industrial de Avellaneda tiene montada su estructura para prestar servicios a Vicentin, por lo cual la desaparición de la planta aquí, además de la pérdida de fuentes de trabajo directas, implicaría también un quiebre sensible en muchas otras áreas, indirectamente”.
Desilusión de Carlos del Frade
Por su parte, el diputado provincial por Soberanía Popular Carlos Del Frade sostuvo que “de aprobarse en la Justicia Civil y Comercial el planteo de los accionistas” se estaría “ante la mayor consagración de impunidad y saqueo que se haya hecho en la historia argentina contemporánea, porque de esos 106 accionistas en total hay 98 que, además, quieren cobrar, después de haber fugado y estafado a mucha gente en la Argentina, entre un millón y trece millones de dólares”.
“Vicentin fue el fugaducto del macrismo” denunció el diputado al hablar con Suma Política y apuntó que “la disolución de las compañías de la firma en el exterior supone disolver las rutas de la fuga de capitales. Los delincuentes de guante blanco de Vicentin fueron funcionales a la fuga que produjo el macrismo”, opinó.
Para Del Frade, “todo este plan termina en una extranjerización cada vez más grande del comercio exterior argentino y no queda claro si va a haber mantenimiento de fuentes laborales de Reconquista y Avellaneda. La Argentina pierde cada vez más presencia nacional en su mayor comercio, el de granos, y no hay ni una sola noticia sobre la recuperación de los dineros fugados”, concluyó.

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Ver todas las entradasMúsico, periodista y gestor cultural. Licenciado en Comunicación Social por la UNR. Fue editor de las revistas de periodismo cultural Lucera y Vasto Mundo.

































