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Política

Barletta: “Santa Fe, que fue nave insignia en el tema educativo, hoy está en el peor momento de su historia”

El diputado radical Mario Barletta se apasiona al hablar de educación y lo deja claro: va y viene por los distintos temas por los que transcurre la entrevista, pero cada vez que puede regresa a la formación escolar. También se muestra como un crítico acérrimo de la gestión del Frente de Todos en la provincia y en la Nación y evita definiciones sobre su eventual candidatura, aunque sabe que es uno de los nombres de la oposición que aparecen en la línea de largada hacia 2023. 

Intentó sin éxito hace pocos días que en las sesiones extraordinarias del Congreso nacional se tratara un proyecto de reforma educativa que contempla en uno de sus puntos aumentar el número de horas de clase en las escuelas públicas y que se incorpore la enseñanza de nuevas materias; según su mirada, con el sistema actual “estamos condenando a los chicos y vamos engordando el número de excluidos”. Y es tajante al calificar el presente de la educación: “Estamos con una escuela que no va más; estamos con una formación docente que no va más”. Si a ello se le agrega su convencimiento de que durante la pandemia las autoridades del área hicieron “todo mal”, no sorprende entonces que vaya un poco más allá: “Santa Fe, que fue nave insignia en el país y en el mundo en materia educativa, hoy está en el peor momento de su historia”. 

Sus cuestionamientos incluyen además a todo lo que se viene haciendo en la lucha contra la inseguridad y apunta a la falta de infraestructura en áreas clave para el desarrollo del país. “Argentina está un siglo atrasada”, asegura. 

Rector de la Universidad del Litoral, intendente de Santa Fe con el Frente Progresista y embajador en Uruguay durante el gobierno de Mauricio Macri, sostiene que la oposición debe trabajar en un programa colectivo para cambiar la realidad de la provincia y que no es momento de hablar de candidaturas. “Si hay un liderazgo natural con el que todos coinciden habrá un candidato, y si no lo hay iremos a elecciones”, propone como fórmula que contemple los intereses de todas las partes

Lo que sigue es el diálogo telefónico que mantuvo con Suma Política

—Después de las últimas elecciones en la provincia, el radicalismo santafesino quedó fortalecido. ¿Llegó el momento de que la UCR lidere un frente opositor?

—Lo primero que nos tenemos que plantear es la búsqueda de un espacio que nos integre a todos, una propuesta y un proyecto colectivo para  Santa Fe. No sé si un espacio de esa naturaleza tendrá liderazgos o los partidos que lo integren definirán candidaturas propias, pero lo que es importante es que estemos todos convencidos del proyecto que la provincia está necesitando desde hace tiempo para poner en valor todas sus potencialidades. No me gusta el análisis político apuntando a los que pasaron antes, hay que salirse de eso y pensar en las necesidades de la gente y en las ventajas competitivas que tiene la provincia para estar en un lugar diferente al que estamos. Las potencialidades que tenemos en la producción primaria, en la capacidad de desarrollo del conocimiento, con un río como el Paraná que recorre 700 kilómetros de nuestras costas, con el sistema portuario más importante del mundo, no se corresponden con los números tristes que nos marcan los niveles de pobreza, de inseguridad, malnutrición, en educación. Santa Fe, que fue nave insignia en el orden nacional y mundial en el tema educativo, hoy está en el peor momento de su historia.

—Usted mencionaba ventajas comparativas de la provincia que son reales, pero no se puede dejar de lado el grave problema que tiene con la inseguridad y el narcotráfico. ¿Cómo cree usted que se lo debe abordar?

—No estamos tomando verdadera conciencia del rol que tiene que cumplir el Estado en temas centrales como inseguridad y educación. Tenemos un atraso enorme. Hoy el tema de la inseguridad debe enfocarse desde la lógica de la inteligencia criminal, que tiene que ver con estar lo suficientemente preparados como Estado para anticiparse a los hechos, para estar un paso adelante y no siempre atrás como ahora. Y eso se debe a una capacidad operativa muy acotada en relación al enemigo que enfrentamos. Tenemos que pasar a tener recursos humanos altamente capacitados, las fuerzas de seguridad tienen que contar con medios tecnológicos como inteligencia artificial y robótica. Si creemos que se arregla con solo aumentar el número de efectivos policiales nos equivocamos. Lo mismo con el permanente reclamo para tener más juzgados federales; no digo que no sean necesarios, pero si mañana ponemos diez juzgados federales y veinte fiscalías más no vamos a resolver la inseguridad. ¿Dónde está la capacidad de prevención, de investigación? La Argentina está un siglo atrasada en la mayoría de los temas. Y esto pasa en infraestructura portuaria, caminera, con la seguridad, la Justicia, la educación. ¡Las escuelas tienen cuatro horas de clase! Estamos condenando a los chicos y vamos engordando cada vez más el número de excluidos. Lo mismo con la inflación. ¿Qué pasa? ¿todos nuestros economistas están mal formados? ¿los economistas de Paraguay, Uruguay, Chile, son mejores? No. No es un problema técnico.

—¿Cuál es el problema?

—Es político. Y hablo de países que tienen menores posibilidades que las nuestras.

—Usted fue parte de un gobierno cuyas políticas dejaron números desastrosos por ejemplo en economía y educación pública.

—Aclaremos algo: no dejamos números desastrosos. Eso no quiere decir que no nos hayamos equivocado en algunos aspectos; de hecho, de no haber sido así hubiésemos ganado las elecciones. 

—En una entrevista que le hicieron hace pocos días en un diario de Mar del Plata, el diputado Facundo Manes dijo que Cambiemos se debe una autocrítica de su gobierno. ¿Coincide con esa mirada?

—Coincido mucho con Facundo, somos amigos y hemos trabajado en forma conjunta. Yo creo que en algunos temas hay autocrítica y en otros quizás no. Quizás tampoco haya una coincidencia en todo Cambiemos respecto a cuáles fueron realmente los problemas que se enfrentaron. Así y todo, en las elecciones obtuvo un 40 por ciento, es decir que una gran parte de la ciudadanía, a pesar de los errores cometidos, lo apoyó. Ahora, el actual gobierno no tiene ningún programa, ningún plan, ninguna propuesta, es populismo al palo. Y la pandemia fue horriblemente manejada desde el punto de vista de la salud, de la economía y fundamentalmente de la educación. 

Mario Barletta junto a Carolina Losada y Facundo Manes en una recorrida

—Usted presentó un proyecto para que en las sesiones extraordinarias del Congreso nacional se tratara la extensión horaria en las escuelas públicas. ¿Qué cree que le podría aportar a los chicos? ¿El sistema educativo está preparado?

—El tema de la extensión horaria es un punto dentro de la reforma educativa que proponemos; estoy totalmente convencido de que hay que avanzar rápido en la extensión horaria porque los chicos que van a las escuelas públicas tienen cuatro horas de clase, con los recreos quedan tres horas y media diarias. Lo digo en voz baja porque me da vergüenza. O somos muy estúpidos, muy irresponsables o faltos de sentido común, pero no podemos pensar en formar a nuestros niños con tres horas y media de clase sin enseñarles idiomas —con 40 minutos por semana nunca van a aprender—, sin incorporar deportes, inteligencia artificial, emprendedurismo. Estamos con una escuela que no va más… no va más. Estamos con una formación docente que no va más. Y no es culpa de los docentes, al contrario: los docentes hacen un esfuerzo y un sacrificio increíble frente a las dificultades que tienen. Tenemos que llevar la formación docente a niveles universitarios, con capacitación permanente y con los sueldos que se merecen. No es una profesión de segunda; es más difícil la tarea docente que ser arquitecto, contador o ingeniero. Pero parece que no lo entendemos. Y quiero aclarar que estas no son ideas de un día que me levanté iluminado. Estuve viviendo en Uruguay dos años como embajador argentino, y mi hija de 13 años tenía inglés una hora y media por día. 

—¿Su hija iba a una escuela pública en Uruguay?

-No, a una escuela privada. Pero acá también va a la escuela privada y tienen cinco horas de clase. No tienen deporte, no tienen arte, es un nivel que está fuera de lo que necesitan los chicos. Y encima de males, los ineptos que nos gobernaron en el área educación, tanto en el orden nacional como provincial, tomaron las peores decisiones. Cerraron las aulas cuando no había ni contagiados.

—Usted pone mucho énfasis en la educación pero yo no veo dirigentes de su partido, ni de otros, reclamando mayor presupuesto educativo.

—Tiene razón, lamentablemente. Sabe lo que pasa: la educación no paga en términos electorales. Y no paga para quienes tienen responsabilidad de gestión de lo público porque los resultados de mejorar la educación en la Argentina van a llevar muchos años y hay que invertir. Muchos políticos piensan en proyectos de cortísimo plazo para poder ir a cortar cintas, pero las cosas importantes como las reformas estructurales, que tienen resultados a mediano y largo plazo, están ausentes en la agenda. Nosotros en la ciudad de Santa Fe tenemos jardines municipales que son los mejores desde el punto de vista edilicio y por sus maestras, que entran por concurso y que apenas empiezan a trabajar, a partir de un convenio con la Universidad del Litoral, comienzan a desarrollar la licenciatura. Si eso se puede hacer en Santa Fe sin presupuesto provincial, ¿no se puede hacer en otras ciudades? A la educación hay que universalizarla a partir de los 45 días, no digo que sea obligatoria pero al menos que esté la posibilidad. La primera infancia es el momento de mayor desarrollo neuronal. 

—Lo llevo al tema político partidario. Uno de los objetivos de la oposición en la provincia es formar un gran frente para enfrentar al peronismo. ¿Se imagina al socialismo adentro de esa construcción?

—Sí, claro, a todos aquellos que seamos capaces de elaborar un programa colectivo en el cual no tenemos que tener el ciento por ciento de coincidencias. Lo que tenemos que tener son diez ejes centrales a los cuales hay que aferrarse y que se asocian a los valores, a los principios, a las prioridades que este país necesita. A partir de esas coincidencias empezar a trabajar sobre proyectos concretos. Pero no solo para enfrentar al PJ ni pensando en las elecciones, sino para planificar lo que realmente necesita la provincia. La responsabilidad que tiene hoy la oposición es no quedarse en la crítica y ser capaz de elaborar una propuesta.

—Usted, Carolina Losada, Maximiliano Pullaro y Dionisio Scarpin son los nombres emergentes de la UCR para 2023. ¿Va a ser candidato a gobernador?

—Las candidaturas hay que resolverlas a futuro. Empezar por las candidaturas es poner el carro delante de los caballos. No es ahí donde se tienen que poner la energía y la inteligencia; esos atributos tienen que estar puestos en generar una propuesta. Si hay un liderazgo natural con el que todos coinciden habrá un candidato, y si no lo hay pasará lo de las últimas elecciones, a las que fuimos con cuatro listas. Y fue la gente con su voto la que decidió los candidatos.  

—Lo escucho y leo sus declaraciones y tengo la sensación de que usted se siente candidato. Hace poco, en medios de la capital provincial, dejó dos frases que tienen el sello de campaña: “Los santafesinos siempre pueden contar conmigo” y “sé lo que hay que hacer”. 

—Probablemente lo he dicho porque pienso mucho en la provincia, la he recorrido mucho. Perdí ya dos elecciones. No es el momento de poner hoy esa cuestión en primer plano. En primer plano nos debería dar vergüenza vivir en una provincia con un 50 o 60 por ciento de jóvenes debajo de la línea de la pobreza, ser la provincia que encabeza los índices de inseguridad en todo el país, ser la tercera ciudad más pobre del país, nos debería dar vergüenza los niveles de educación que tenemos. Tendríamos que empezar las clases el 1° de febrero y no sé si van a empezar en marzo. Estas cuestiones que nos duelen debemos transformarlas y recuperar el orgullo de ser santafesinos. Hoy lamentablemente no podemos estar orgullosos. A los argentinos, y a los santafesinos en particular, hay que decirles la verdad. No vamos a resolver los problemas con facilidad ni en un corto plazo. Pero no me quiero ir de este mundo sin tener la conciencia tranquila y saber que hice todo lo que pude para que las generaciones futuras estén mejor. Si seguimos así, nos van a preguntar: ¿qué carajo hicieron por este maravilloso país? Y yo quiero tener respuestas.

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