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Como viene, el Frente de Todos pierde bancas en el Senado y no alcanza a quebrar a la oposición en Diputados

El Frente de Todos pide el voto para avanzar con una serie de reformas que viene anunciando; Juntos por el Cambio, para frenarlas. En medio de una campaña que una vez mas quedó atravesada por la “grieta”, todo indica que la configuración de la Cámara de Diputados no distará de la composición actual tras las elecciones de medio término. Aunque el oficialismo podría quedar más cerca de ser mayoría, alcanzar el quórum propio seguiría dependiendo de las alianzas que sepa tejer. La novedad será el intento de Florencio Randazzo para instalarse como una tercera alternativa que sortee la bipolaridad reinante. La gran duda es si en el Senado la bancada que lidera el formoseño José Mayans contará con quórum propio tras casi dos años en los que proyecto que ingresó, se aprobó. Desde el entorno de la vicepresidenta se muestran tranquilos, aunque el número de bancas podría reducirse de manera considerable. 

Los cálculos para el oficialismo no son del todo alentadores en el Senado. Fueron varias las fuentes consultadas por Suma Política que estimaron que la bancada que lidera Mayans podría tener una merma de hasta cinco bancas, y algunos aventuraron más. 

Es que reconocen que Juntos por el Cambio está “más organizado” que hace seis años, cuando se eligieron los senadores de las ocho provincias que este año deberán renovar sus escaños: Catamarca, Tucumán, Córdoba, Santa Fe, Corrientes, Mendoza, La Pampa y Chubut. 

De acuerdo a un estudio elaborado por Poliarquía, si el oficialismo ganase en esas ocho provincias, apenas sumaría una banca a las 15 que renueva. Pero los datos que manejan desde el Frente de Todos lejos están de ese desempeño. Ni siquiera prevén ganar en siete de las ocho provincias y salir segundos en la octava para retener los 41 escaños actuales.

Además de Corrientes, tras el triunfo arrollador del radicalismo, hay otras provincias que preocupan —o al menos ocupan— al FdT. Chubut, Córdoba y Santa Fe. En Córdoba, provincia “anti-k” por excelencia, no descartan perder la única banca que hoy tienen. 

En Chubut el panorama es más desalentador. Allí hoy la coalición oficialista tiene las tres bancas como consecuencia de la reconfiguración del bloque tras el triunfo de Fernández en 2019. Más de una fuente consultada por este medio aventuró que, con suerte, podría retener dos de esas tres bancas. Y en Santa Fe, la decisión de Agustín Rossi de presentarse como precandidato —pese a que la propia Cristina Kirchner le dijo que en esta elección “no se meta”— le complicó la estrategia al oficialismo. 

“No va a ser fácil ganar las dos bancas, la van a pelear”, dijeron desde el Frente de Todos. Y apuntaron contra “El Chivo” por no plegarse a la estrategia “ganadora” que se pergeñó desde la Rosada. La idea que tenían desde el oficialismo era aprovechar la campaña de cara a las Paso para “pegarle” a JxC, en lugar de que Rossi les pegue a ellos. De todas formas, otra fuente oficialista desestimó la interna santafesina: “Después de las Paso, ya juega fuerte (Omar) Perotti, por eso CFK fue con él, que tiene los votos”.   

Los cálculos para el oficialismo no son del todo alentadores en el Senado. Fueron varias las fuentes consultadas por Suma Política que estimaron la bancada del Frente de Todos podría tener una merma de hasta cinco bancas

Una fuente oficialista hizo el siguiente repaso: en Santa Fe, Córdoba y Corrientes pueden perder una banca. En Chubut, una. Si en la provincia patagónica el oficialismo pierde dos bancas, como estiman otras fuentes, el Frente de Todos quedaría con el mismo número que se requiere para dar por iniciada una sesión: 36. 

Es decir, si un oficialista “pega el faltazo” o se pide licencia (como ocurre hoy con el tucumano José Alperovich por las denuncias por violación en su contra), el oficialismo no tendría quórum propio.  

Ante este panorama, el voto de los dos aliados con los que suele contar el FdT en la Cámara alta va a tender al alza. Se trata de la misionera Magdalena Solari Quintana y del rionegrino Alberto Weretilneck. Ahora bien, si el oficialismo quiere avanzar con leyes vinculadas al ámbito judicial, ya sabe que no cuenta con el acompañamiento del rionegrino, rival histórico a nivel provincial del ministro de esa cartera, Martín Soria. 

Pese a este escenario, desde el entorno de la presidenta de la Cámara alta, Cristina Kirchner, reconocieron que no van a retener todas las bancas, aunque se mostraron tranquilos: “La composición del Senado no va a cambiar mucho”. Y dejaron en claro que no es lo mismo que las bancas perdidas queden en manos del PRO que de alguna otra fuerza. Ya sea del radicalismo, peronismo o algún partido provincial. 

…desde el entorno de la presidenta de la Cámara alta, Cristina Kirchner, reconocieron que no van a retener todas las bancas, aunque se mostraron tranquilos: “La composición del Senado no va a cambiar mucho”

Por caso, el Frente de Todos podría dar por descontado que si los candidatos del gobernador Arcioni llegan a la Cámara alta, se aliarán con oficialismo. Rosa Muñoz, que va como segunda en la lista de senadores del oficialismo chubutense tiene un antecedente en ese sentido. En 2017 ingresó a la Cámara baja por el “dasnevismo” y hoy integra el bloque del FdT. Los chubutenses no descartan que, de desembarcar en el Senado, siga el mismo camino.       

“Se achica bastante, pero no está en duda (el quórum propio)”, subrayaron desde el entorno de Mayans.

Más grieta en Diputados

Que el Frente de Todos logre las bancas suficientes para lograr quórum propio en Diputados, en espejo a lo que ocurre en el Senado, es prácticamente imposible. El propio espacio reconoce que los oficialismos, en el marco de la pandemia, no la tienen fácil. Y dan por descontado que ellos no serán la excepción. A esto se le suma que el kircherismo,  históricamente, no tuvo desempeños destacables en las elecciones de medio término. 

De las 127 bancas que se ponen en juego este año, 51 están en manos del Frente de Todos. Una ventaja para la alianza oficialista, respecto de elecciones anteriores, es que el peronismo —en buena medida— permanece unido. Lo que le permite al Frente de Todos soñar con la posibilidad de llegar al mágico número de 129 bancas (hoy son 120) para avanzar con las reformas que tienen en carpeta o quedaron truncas. Por caso, la judicial o la del Ministerio Público Fiscal. 

Máximo Kirchner

Si tuviera quórum propio, la bancada que lidera Máximo Kirchner quedaría habilitada para iniciar debates y avanzar con la aprobación de iniciativas sin la necesidad de negociar con espacios minoritarios, como viene haciendo desde 2019 con “Los Ramones”, el MPN, y algún que otro espacio, según el proyecto. 

Pero ese escenario es casi una quimera. Al menos por ahora. En provincia de Buenos Aires, por caso, las expectativas del oficialismo pasaron de ganar por dos dígitos a simplemente ganar, aunque sea por un voto. 

Pero, a menos votos, menos bancas.

María Eugenia Vidal

En tanto, con María Eugenia Vidal a la cabeza, el discurso de Juntos por el Cambio, que pone en juego 60 bancas —por lo que deberá esforzarse más que el oficialismo— viró.

Pasó de alarmar al electorado con “estamos a siete bancas de ser Venezuela” a “les proponemos un bloque de 120 diputados para frenar al kirchnerismo”. Pero esta meta es casi tan difícil como el quórum propio para el oficialismo. ¿Por qué? Renuevan las bancas obtenidas durante la exitosa elección de 2017. La vara está muy alta.

Desde Juntos por el Cambio hay quienes cuestionan la apelación del voto útil de Vidal por una sencilla razón: “Genera una expectativa muy alta que sabe que no puede alcanzar”.  De acuerdo al estudio elaborado por Poliarquía, a la principal alianza opositora “le será complicado aumentar o incluso mantener su número actual de bancas [116]”. De hecho, prevén una merma de entre cinco y diez bancas. Y desde el PRO lo saben.

Como le dijo una fuente parlamentaria a Suma Política: “Si les va como en 2017, algo muy difícil, no llegan a ese número”. Otros son más ambiguos respecto de la propuesta de Vidal. “Es plausible, pero también lo es de 110 diputados”, le dijo un radical a este medio. 

En conclusión, la bipolaridad reinará por dos años más en la Cámara baja. 

Florencio Randazzo

La (no tan) ancha avenida del medio

En una Cámara en la que el empate será la regla, los ojos estarán puestos en la (no tan) ancha avenida del medio que liderará Florencio Randazzo y que buscará diferenciarse del oficialismo, sin presentarse como opositores “per se”. 

Se trata del interbloque que hasta hace poco lideró el zigzagueante Eduardo “Bali” Bucca, que días atrás se pasó formalmente a las filas del oficialismo, y que integran lavagnistas, socialistas y schiaretistas, entre otros. Esa bancada, que cotizará en bolsa por tener la llave para destrabar el avance de cualquier proyecto, contará con pesos pesados como Graciela Camaño, Natalia de la Sota y Mónica Fein (si logra ingresar). 

En tanto, el bloque de “Los Ramones”, que fue clave para el oficialismo a la hora de avanzar con iniciativas que despertaban el rechazo de buena parte de la oposición, está próximo a diluirse. Es que su líder, José Luis Ramón, termina su mandato este año, y apuesta a integrarse a la Legislatura mendocina.  

Ante este panorama de virtual empate, el presidente Alberto Fernández tiene un as bajo la manga: los Decretos de Necesidad y Urgencia. Desde que llegó a la Presidencia, el número de DNU superó al de leyes sancionadas por el Congreso.  

Quizás, en la segunda parte de su mandato, estos decretos, que tienen fuerza de ley, sigan siendo la regla y no la excepción. Mientras que el Congreso podría convertirse en el escenario de campaña de cara a las elecciones de 2023. 

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