Connect with us

Hi, what are you looking for?

Política

Congreso post Paso: la oposición se juega a quitarle espacio a un FdT que intenta reconectar con la sociedad

El Congreso de la Nación reanudó las sesiones con presencialidad plena, luego de un penoso año y medio de pandemia que alteró brutalmente la vida de los argentinos. Pero no hubo paz para la fuerza oficialista, no pudo celebrar el retorno, ni los más de treinta millones de vacunados, ni la caída sostenida de contagios y fallecidos. No hubo quórum en Diputados, y la sesión cayó. Las elecciones Paso de setiembre cambiaron el clima político nacional: el efecto derrota de hace apenas cuatro semanas metió al oficialismo en un laberinto incierto, y con final abierto. La oposición decidió apretar el acelerador a fondo y vaciar sin vacilaciones cualquier iniciativa que llegue al recinto con la marca del Frente de Todos (FdT).

Por una carambola política, un sector determinante de la industria alimenticia terminó sonriendo: las bebidas azucaradas, seguirán, por ahora, sin su etiquetado de advertencia sobre los efectos nocivos para salud de los consumidores. Con todo, el fracaso del proyecto “etiquetado frontal” no constituye un objetivo político estratégico para Juntos por el Cambio (JxC). Fue apenas una circunstancia que la fuerza amarilla utilizó para mostrar su nuevo ánimo, su carácter ganador, con capacidad de bloqueo, y sobre todo, la expectativa de incrementar esa capacidad luego del 14 de noviembre. Más aún, desde el 10 de diciembre próximo, cuando la nueva configuración legislativa quede efectivamente plasmada en las bancas y en el tablero electrónico que marca el resultado numérico de las votaciones.

“Etiquetado frontal” conserva las chances de ser aprobada. Un sector de JxC la votará con gusto, cuando la sesión se concrete. Y sin bien no está dicha la última palabra, es esperable que al menos tenga lugar una sesión más en Diputados, antes de las elecciones generales.

La decisión política del bloque del FdT, impulsada por Máximo Kirchner y avalada por Sergio Massa, de presentarse al recinto ya conociendo que el número mágico de 129 no estaría de su lado, constituyó una novedad. El resultado de cara a la sociedad —perder, pero mostrar el fracaso de la sesión por causa de la ausencia opositora—, quedará para la evaluación futura, nadie sabe hoy si ese gesto sumó o restó. Hasta acá, el peronismo kirchnerista, con un bloque grande pero insuficiente por sí mismo para abrir las sesiones, había elegido negociar con aliados seguros y recién luego mandarse al recinto.

Por caso, la Reforma de la Justicia o la del Ministerio Público Fiscal, dos medias sanciones clave que produjo el Senado y que hacen la plancha en Diputados desde hace meses, no fueron puestas en escena, justamente por ese puñado de votos faltantes para constituir el quorum. El último martes, el FdT consiguió sentar 122 diputados, otros dos llegaron tarde, otros tres tienen problemas reales de salud, y otros dos esperan jurar (para sustituir a colegas migrados al Poder Ejecutivo). Al cabo, el número 129 sigue siendo, por ahora, difícil, aunque no imposible para el oficialismo.

Las espadas principales de JxC ya advierten públicamente que, si los números los vuelven a acompañar en noviembre, irán por todo en el Congreso. Incluso intentando tomar la presidencia de la Cámara, algo que no registra antecedentes desde 1983 a la fecha. Asfixiar la política legislativa de Alberto Fernández, sacar ventaja de una Corte Suprema desmantelada y muy afín a la oposición mediática y política, es la senda con la que sueña la oposición. Jugar un partido al borde del reglamento, o incluso violentándolo.

El Senado, que también volvió luego de 19 meses a tener sesión presencial plena, es un territorio donde las posibilidades de que el bloque opositor adquiera capacidad de bloqueo son por ahora moderadas. Salvo que el terremoto electoral de septiembre para el FdT se repita y se profundice el 14 de noviembre. En la Cámara alta domina Cristina Kirchner, el objetivo final de la avanzada opositora. “No se apuren, que para 2023 faltan dos años”, deslizó Máximo Kirchner, con ironía, en recinto.

La fuerza política principal de la Argentina de los últimos 18 años, el kirchnerismo, que con sus aliados ganó cuatro de las últimas cinco elecciones presidenciales, transitará otra vez tiempos de zozobra. No está escrita la historia futura.

Facebook comentarios
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

También te puede interesar

Suma Política. Todos los derechos reservados. 2020