Los 18 meses gloriosos que prometió el ministro de Economía Luis Caputo en su última visita a Rosario arrancaron con una economía apagada. No solo se frena la actividad. Al mejor estilo de los “shut down” estadounidenses, la administración nacional suspende las más elementales prestaciones. Pami, universidades, transporte, rutas, remedios y varios etcéteras habitan este default.
Con la crisis social en pleno desarrollo, la pelea fiscal es por la supervivencia. Más de un centenar de intendentes protestaron esta semana frente al Ministerio de Economía para reclamar que se reactiven las transferencias a los Estados nacionales y que se apliquen los impuestos, como el del combustible, a los fines específicos para los que fueron creados. En este caso, el financiamiento de la infraestructura.
En Washington, a un año del primer salvataje financiero que recibió el gobierno de Javier Milei, el cuerpo gerencial del Fondo Monetario Internacional (FMI) le regaló un alivio al ministro de Economía: dio por aprobada la nueva etapa del acuerdo crediticio. En el comunicado que difundió el miércoles advirtió que el equipo económico todavía debe la materia principal, que es la acumulación de reservas. Pero el organismo apostó al “vaso medio lleno” y premió las sanciones legislativas de la reforma laboral y el blanqueo, así como el compromiso de sostener el superávit fiscal y el torniquete monetario.
Si el directorio convalida esta percepción, la administración libertaria podrá acceder a otros mil millones de dólares de crédito y a la refinanciación de vencimientos con el propio ente multilateral.
El FMI también bendijo la ingeniería financiera que ensaya el ministro de Economía para cubrir los vencimientos de deuda por 4.300 millones de dólares que caen en julio. En rigor, el gobierno busca reunir garantías de organismos multilaterales para salir a tomar un crédito que le permita cubrir parte del exigente calendario de pagos hasta fin de 2027. El Banco Mundial ya dio media palabra para aportar fondos en esa aventura.
La motosierra sin fin
Caputo devolvió las gentilezas del FMI con un anuncio: el superávit fiscal primario de marzo fue de 930.284 millones de pesos y el financiero de 484.789 millones. El ajuste del ajuste ya está en marcha, como lo evidencia el corte generalizado de servicios y transferencias del Estado nacional. El último mes, las partidas destinadas a prestaciones sociales cayeron 3,7 % real, las de salarios 5,2 % y los subsidios económicos bajaron 33,4 % nominal.
Pero Economía también pisó pagos. La deuda flotante de la administración central por el rubro transferencias creció en febrero algo más del 60 % real interanual, a 1,02 billones de pesos en 2026. Quedaron atrapados envíos a las provincias y municipios, sean para gastos corrientes o de capital, giros a universidades y empresas públicas, transferencias para subsidios al transporte y recursos para el Pami.
El presidente Javier Milei ratificó el camino de la motosierra durante su discurso de cierre en el encuentro de la cámara de comercio de Argentina y EEUU. El mismo día en que la inflación se disparó a 3,4 % en el país (3,6 % en Santa Fe), blandió su “ortodoxia innegociable” para hacerla colapsar. “Vamos a sacar de la calle todos los pesos que sea necesario”, aseguró.


La desmonetización
La afirmación presidencial contradice la apuesta que publicita el equipo de Caputo a “remonetizar” la economía a través del crédito. Incluso en esa inteligencia el Banco Central avanzó durante la semana con nuevas flexibilizaciones en los requisitos de integración de encajes bancarios. Apunta a bajar la tasa de interés.
Desde dos think tank de distinto perfil ideológico se evaluó con prudencia el resultado que mostró hasta ahora esa estrategia. El economista Maximiliano Gutiérrez escribió en el último número de la revista Novedades, editada por la Fundación Mediterránea, que la emisión de pesos derivada de la compra de divisas de 2026 fue íntegramente esterilizada mediante colocaciones de deuda del Tesoro e instrumentos del Banco Central. En consecuencia, “la base monetaria muestra una caída de punta a punta frente al stock observado a fines del año pasado”, señaló.
Explicó que esta dinámica de esterilización responde, en parte, a “una demanda de dinero que aún no termina de aparecer”. Específicamente, dijo, la base monetaria registró una caída acumulada del 0,7 %, mientras que el M2 privado, que incluye las cuentas a la vista, se contrajo un 1,6 %.
“La economía no se remonetizó”, afirmó el Centro de Economía Política Argentina (Cepa). Para los economistas de ese centro de estudios, la demanda de pesos no creció sino que se movió a la inversa. “Esto no sorprende en un contexto en el que la inflación continuó en ascenso y la actividad económica no repunta”, concluyeron.
Cepo al mango
El aumento de la morosidad en los créditos a empresas y familias limita el intento de reactivar la economía con mayor oferta prestable. La consultora 1816 estimó que la tasa de irregularidad subió al 11,2 % en febrero en el caso de los hogares, el nivel más alto desde 2004. En el segmento no bancario, llega hasta el 36 %.
En estas condiciones, el financiamiento en pesos al sector privado muestra señales de agotamiento. Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, aseguró que desde mediados del año pasado el crédito dejó de crecer en términos reales. El endurecimiento bancario y el aumento de la mora explican la desaceleración. Aclaró que el único segmento que muestra expansión es el hipotecario, algo de lo que podrían dar fe los funcionarios que exprimieron los préstamos preferenciales del Banco Nación.
Para el común de los mortales, el torniquete fiscal y monetario significa una nueva ronda de pérdida de ingresos en medio de una crisis social que compite con la de 2001. En aquellos tiempos de alta malaria, el estallido detonó cuando se restringió la extracción de efectivo. Aunque el mundo de los medios de pago cambió estructuralmente, el uso de dinero físico persiste. La Asociación de Bancos de la Argentina (Adeba) indicó en su último informe que el stock de efectivo se redujo un 48 % en marzo respecto del pico de julio del año pasado.
La sequía es un buen combustible para incendios. “Este modelo está marcando de manera muy temprana su resquebrajamiento, la gente la está peleando como puede y eso ya se ve en la vida cotidiana”, advirtió el economista Matías Kulfas.
Las leyes de la selva
La crisis tensiona la gobernabilidad y la amenaza presidencial de “irse a su casa” si no lo acompañan en su aventura económica, no aporta tranquilidad a una política que se mueve en clave de crisis de representación.
Encumbrados y experimentados legisladores santafesinos anotaban durante una reunión realizada a fines de la semana pasada el rasgo corporativo de las últimas ofensivas en el Congreso nacional. Pusieron como ejemplo la ley de glaciares y una lista de proyectos de “desregulación”. Las gremiales del poder económico desbordan al propio oficialismo forzando una agenda que institucionalice las ventajas que obtuvieron durante estos últimos dos años.
Los gobernadores y senadores, alineados transversalmente, son sus primeros aliados. La balcanización, versión distorsionada del federalismo, es la puerta abierta para que estas presiones se materialicen bajo el disfraz de una transferencia de poder regulatorio a estos nuevos emiratos que muchas veces no pueden pagar los sueldos sin ayuda de la Nación pero sí regalar sus territorios con total autonomía.
Durante el último encuentro de la cámara de comercio argentino estadounidense, el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, afirmó que la agenda legislativa orientada a devolver competencias a las provincias favorece la llegada de inversiones. “Comparto la decisión de restituir facultades provinciales que se habían perdido, como ocurre con la ley de glaciares, ya aprobada, o con la ley de bosques, que está en camino”, afirmó.
En la coqueta sucursal porteña del departamento del Hemisferio Occidental, el gobernador compartió panel e ideas con sus pares de Mendoza, Alfredo Cornejo, y de Entre Ríos, Rogelio Frigerio. Peter Lamelas, el embajador de Estados Unidos que se fijó como meta garantizar los negocios de las empresas de su país en las provincias, fue anfitrión de la jornada.


































