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Política

El ministro Enrico ya no tiene banca en la Cámara de Senadores

Fue un jueves de sorpresas en la Cámara de Senadores de Santa Fe, donde tuvo lugar una suerte de revisión de una de las decisiones más difíciles (y polémicas) que debió tomar el cuerpo, con la actual composición en diciembre de 2023.

Este 23 de abril se aceptó, solo con los votos del oficialismo, la renuncia presentada al cuerpo por Lisandro Enrico. El ministro contó hasta la tarde de este tenso jueves con una “licencia” como legislador para convertirse al mismo tiempo en ministro de Obras Públicas.

El texto de la dimisión llegó luego de que el propio ministro dijera, ante una consulta de los periodistas, que estaba dispuesto a resolver “muy pronto” esa doble condición de funcionario del Poder Ejecutivo y legislador. Y así fue, unas horas después de aquellas declaraciones en ocasión de recorrer el avance de las obras del puente Santa Fe-Santo Tomé, el rumor comenzó a crecer.

Y la especie se concretó cuando en el momento de las manifestaciones, no cuando se presentan iniciativas sobre tablas o nuevos proyectos, la senadora Leticia Di Gregorio llevó al cuerpo la dimisión de su jefe político en el departamento General López.

Para la legisladora termina una situación que era confusa. Había asumido como legisladora suplente electa en reemplazo de Enrico, pero el titular no había dejado su banca bajo el argumento de una licencia extraña.

La dimisión fue aceptada casi de inmediato por todos los senadores presentes de Unidos para Cambiar Santa Fe, al igual que dos años y pico antes le habían otorgado a Enrico lo que quería: guardarse la chance de volver al Senado si las cosas no resultaban en el ministerio. Su argumento de entonces, que ahora retomó Di Gregorio, fue que su labor como senador al ser reelecto fue premiada con más del 80 % de los votos, un guarismo impresionante.

El episodio se explica solo si se recuerda lo ocurrido en la sesión anterior, cuando un cruce entre el presidente provisional del Senado Felipe Michlig y la senadora Di Gregorio mostró las profundas diferencias entre el presidente del radicalismo santafesino y el ministro Enrico. Todo demuestra que hay un fuerte componente de personalidades en pugna, egos y disputas por el poder, además de un presupuesto provincial que no llegó a cubrir la obra para terminar las 54 viviendas que inició el gobierno nacional anterior en San Cristóbal, y que el actual libertario dejó sin más, pese a que tenían un 52 % de avance. Son unidades que hoy están con su techo y paredes completas, pero sin servicios ni aberturas. (Toda una tentación para “ocupas”). 

En aquel tenso cruce narrado en Suma Política quedó claro que el clima se caldeó y que escaló: en un momento del intercambio Michlig mencionó la cuestión de la doble condición de funcionario de la Casa Gris y de integrante del Poder Legislativo.



Una abstención que se repite

Además del discurso de Di Gregorio, cargado de elogios a Enrico y con alusiones a “menciones en los medios de comunicación” en los que “soy llamada senadora en reemplazo”, habló el senador por Las Colonias, Rubén Pirola. El líder de la bancada peronista en minoría pidió antes un cuarto intermedio para debatir internamente una posición de la bancada, más que justificado porque la cuestión de la dimisión no había sido parte de la reunión de labor parlamentaria que llevan a cabo los jefes de los bloques.

Para Pirola no había necesidad de que Enrico renunciara, sencillamente porque la Constitución anterior (vigente en 2023) y la actual (reformada en 2025) no permiten que un legislador ocupe al mismo tiempo un cargo —que no sea docente— en el orden nacional, provincial o municipal del Estado. Ergo, así como no era aceptable darle licencia hace algo más de un par de años, ahora no era procedente renunciar.

Más aún, para el peronismo nunca Di Gregorio fue una senadora que Enrico hipotéticamente pudiera desplazar en una imaginaria vuelta a sus funciones como senador, porque el texto constitucional es siempre muy claro: tanto el artículo 52 que tantas veces se citó con el caso de Marcelo Sain que integraba el gobierno provincial y el MPA durante el gobierno provincial anterior, como el 87 que recientemente juraron los convencionales constituyentes.


Leticia Di Gregorio con la carta de renuncia de Enrico en el Senado

Al igual que en 2023, Pirola cerró su intervención con la simple lectura de párrafos de esos textos constitucionales que no dejan lugar a dudas y que sin embargo fueron deliberadamente ignorados por los legisladores de Unidos para Cambiar Santa Fe al otorgar aquella licencia.

“Fue un manifiesto error del Frente Unidos”, dijo primero Pirola, y luego pontificó: “fue un error de soberbia”. El ministro en su visión “ya había cesado en su cargo al ingresar al Poder Ejecutivo” y por esa razón desde el peronismo se subrayó que siempre se había tratado a Di Gregorio “como lo que es”, una legisladora.

Acaso el momento más punzante de su exposición fue en el que amonestó a Enrico y al oficialismo: “es una renuncia que llega tarde”. Y recordó que otro legislador electo en 2023, Fabián Bastia, renunció a su banca de diputado provincial para ser ministro de Gobierno.

Prudente silencio

Esta vez Felipe Michlig no agregó nada a los dos discursos que se escucharon en el recinto tras el ingreso de la dimisión de Enrico. Se limitó a seguir con su labor de conducir la sesión a sabiendas de que su impugnación en la sesión anterior había dado efecto. Y de que el expositor por la oposición había dejado en claro que nunca observó en el senador por San Cristóbal algún tipo de trato distinto para con la representante por General López.

Entre los asesores y los demás legisladores de Unidos y en especial del radicalismo, hay el deseo de que este haya sido el cierre de las tensiones entre dos figuras relevantes de la UCR en el gobierno.


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