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Política

Dedos en V, un pendrive de pruebas y discurso “picante”: Sain, en tiempo de descuento

Marcelo Sain sostiene que existe una persecución política en su contra en la que son parte sectores del Poder Judicial del que menciona al juez de la Corte, Rafael Gutiérrez (lo califica como “el jefe de la banda”); al fiscal general Jorge Baclini, titular del Ministerio Público de la Acusación donde trabaja, y lo que describe como el “bloque de poder” que en la Legislatura, donde se ha iniciado un proceso en su contra que parece llevarlo a la destitución, con dedicatorias especiales para los senadores Armando Traferri (PJ-San Lorenzo), a quien el Senado no le quitó sus fueron para poder ser imputado e investigado y a su par Lisandro Enrico (UCR-General López), que es quien actúa como acusador en ese proceso, que el miércoles 3 tendrá novedades. Del jefe del bloque Juan Domingo Perón recordó que es quien no ha aceptado presentarse ante la justicia y bramó “es uno de los que me va a juzgar” y del radical del sur recordó el tuit en el que puede leerse una velada amenaza a un juez, que luego fue borrado y sobre el que pidió disculpas públicamente el propio Enrico.

Soporte

Este miércoles 27 de octubre no dejó una carpeta en la Comisión de Acuerdos con elementos que explican esa posición. Prefirió que en un pendrive conste su denuncia. Y luego de la reunión que mantuvo con los legisladores, a los periodistas les dijo que hay acciones en su contra por su labor en el Organismo de Investigaciones del Ministerio Público de la Acusación.

Tantas veces fue asociado su nombre a los “carpetazos” que seguramente optó por ese otro soporte, tal vez pensando en algún epígrafe. Sain ha sido una notable fuente de titulares, viralización de audios e imágenes como ningún otro ministro antes.

En la reunión pidió que se use la lógica para juzgar que si realmente tuviera carpetas con información sobre los legisladores, este sería el momento de usarlas.

Con recursos que no se habían impuesto en la discusión política santafesina, a su gusto “palaciega”, ocupó el centro de la escena durante la mayor parte del tiempo que duró su gestión como ministro de Seguridad e hizo el trabajo de una cuña para producir una profunda grieta entre los dirigentes políticos de la provincia. “El problema no soy yo sino qué investigué”, repite Sain.

El motivo declamado es romper “los vínculos con el delito”, según la definición del gobernador Omar Perotti al asumir su gobierno; el efecto logrado por la cuña en la grieta es una generalización en las acusaciones que mete a todos en la misma bolsa y propicia las reacciones corporativas.

Salvo en un par de casos que han llegado a la justicia con fiscales coimeros que ya están libres, o el de Traferri en el que los fiscales no lograron convencer a sus pares (con pruebas que no parecían haber madurado lo suficiente o eran endebles) lo demás ha sido poblar de declaraciones a la prensa con afirmaciones muy fuertes. Nada más. Por otra parte, habrá que ver si con los años los cambios que dice que impuso a la policía por fin la depuran. Ojalá.

Churchillista

Fue perfectamente calculada su entrada al Palacio Legislativo, los brazos en alto como un boxeador que se aproxima al cuadrilátero, con la V de la victoria en sus puños. Obviamente, se le preguntó por aquella provocación –previa a su alegato en el recinto del Senado para negar que haya hecho proselitismo– y como era previsible dijo que el gesto no es patrimonio exclusivo del peronismo y puso el ejemplo del general MacArthur. Más tarde, en redes, colgó su foto junto a la de Winston Churchill en igual sentido.

Paradoja

Todo indica que la menos compleja de las objeciones en su contra y la que con más facilidad pudo haberse evitado va a dejarlo afuera de la oficina que asesora y colabora con la tarea de los fiscales.

Son tres las acusaciones contra el ex ministro de Seguridad que nunca dejó su cargo en la Justicia. Y otra vez debe decirse que en ese lugar imposible desde el punto de vista de la división de poderes, el que ocupó durante 16 meses, con un pie en el Ejecutivo y otro en el Judicial, está la génesis de esos reproches institucionales que le formula la Legislatura y la Auditoría del propio MPA. De eso se le preguntó en la sesión de Acuerdos, será interesante leer la versión taquigráfica porque ese segmento no se ha filtrado como otros pasajes de la vibrante exposición de Sain que en resumen fue “picante”.

…debe decirse que en ese lugar imposible desde el punto de vista de la división de poderes, con un pie en el Ejecutivo y otro en el Judicial, está la génesis de esos reproches institucionales que le formula la Legislatura 

En un momento, al hablar de la persecución en su contra, mostró una foto de los senadores del Nes en la que comparten una mesa con el ministro de la Corte, Rafael Gutiérrez, y se preguntó cómo es la división de poderes en Santa Fe. En ese momento, lo interrumpió el diputado radical Maximiliano Pullaro y tras decir que la imagen no es clara, le preguntó: “¿No está Perotti ahí?”. Y Sain respondió: “Sí, puede ser. Pero esos son los socios tuyos”. Un par de horas después un periodista le preguntó si había tenido un cruce con el radical que ahora forma filas en Cambiemos y ya no pertenece al Frente Progresista, de cuyo gobierno ambos fueron funcionarios de Seguridad. Pullaro defendió con declaraciones públicas y en cuantas conversaciones con otros dirigentes pudo a Sain en los primeros meses de 2020, aunque fuera funcionario judicial y ministro. Luego ese apoyo terminó cuando las acusaciones desde la Casa Gris para con el gobierno anterior incluyeron palabras como narcotráfico y connivencia. Al terminar la reunión, Sain dijo que mantenía un sincero afecto personal por Pullaro.

Denominador común

Vale la pena repasar los tres cuestionamientos a Sain para que ya no continúe al frente del Organismo de Investigaciones (OI) del MPA. Tienen un punto en común, su doble rol judicial y gubernamental a lo largo de más de un año.

En un caso, que podría resumirse como un intento fallido de la mayoría en la Legislatura por suspenderlo y quitarle la mitad del sueldo, se cuestionaron las incompatibilidades de haber sido ministro de Seguridad al mismo tiempo que funcionario de Acusación, lo que quedó bajo la figura de un cuarto intermedio ante el amparo que ordenó otra cosa: archivar la acusación.

Luego fuera de la Legislatura se le instruyó un sumario a la jefa de Inteligencia Sur del OI Débora Cotichini, por pasar información de expedientes judiciales al entonces integrante del Gabinete de Omar Perotti, lo que entraña el posible uso de escuchas legales de la justicia con fines políticos ajenos a las intenciones de los magistrados y de los fiscales. Para la Auditoría del MPA el hecho está probado (hay audios de Cotichini que mencionan al jefe que “ahora está en la Casa Gris” y pide informes al OI). A la funcionaria judicial se le impuso una dura sanción interna, pero el tema no ha llegado a la órbita del Legislativo como para que lo alcance a Sain.

Finalmente, en tercer lugar, se le objeta ahora haber seguido hablando públicamente como si continuara siendo ministro. Debía volver a guardar todos los recaudos de abstenerse de la actividad política al reintegrarse a sus labores en un cargo judicial. Es evidente que no lo hizo, y que no le interesa cumplir ese precepto constitucional acaso porque querrá que su expediente en Acuerdos se engorde con más elementos y que eso pueda estirar sus plazos.

En el hall central de la Legislatura se nombra al asunto sintéticamente y como de inminente convocatoria a Sesión Conjunta de Ambas Cámaras bajo el título de la “violación del 89”, porque ese es el número del artículo de la Constitución que sostiene la acusación de Enrico contra Sain (también porque ese año los dos equipos de fútbol santafesino jugaron dos finales por el ascenso). El texto es tan claro como aquellos resultados del clásico local: “Los miembros del Poder Judicial no pueden actuar de manera alguna en política”.

Más teorías conspirativas

Así como Sain desarrolló una teorización sobre el por qué de las acusaciones en su contra, también quienes lo acusan especulan sobre el verdadero o imaginario ministro en las sombras que seguiría manejando, una vez asumido su sucesor Jorge Lagna, los resortes clave o influyendo en las decisiones importantes en Seguridad.

No es suficiente explicación para esa teoría conspirativa el que los resultados de  Lagna sigan tan mal como los de Sain, pero en cambio hay otros factores que abonan esa visión. El propio Sain contribuyó queriéndolo o no a esas lecturas que en la Legislatura importan. Lo hizo por ejemplo cuando el flamante ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, anunció públicamente que para hablar sobre la inseguridad en Rosario iba a reunirse con Sain. Lo mismo, cuando el titular del OI en su cuenta de Twitter invita al intendente Pablo Javkin a “discutir seriamente” sobre la creación de policías municipales en un marco de mayor autonomía municipal. Lo dice por su trayectoria como diputado provincial bonaerense, pero es inevitable la lectura de una suerte de ofrecimiento de alguien que aún participa del poder al punto de dirigirse directa y públicamente al intendente más importante de la provincia.

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