¿Puede un error al volante, un acto de imprudencia al conducir un vehículo, complicar la imagen de un dirigente político? ¿Puede un acto fallido en las redes sociales ser incluso peor?
Las preguntas seguirán abiertas en la política de Santa Fe hasta que se ponga a prueba, nuevamente, el respaldo que en las urnas ha logrado ya en tres oportunidades el senador Oscar Dolzani en el Departamento San Javier.
La semana que termina no ha sido fácil para el legislador que teme haber perdido algo más que su carné de conducir, suspendido “de oficio” por la Agencia Provincial de Seguridad Vial.
Su preocupación está en cuidar la licencia social que tiene su nombre y apellido en la zona de la costa santafesina. En especial entre los jóvenes y en los votantes que siguen sus actividades en redes sociales.
“Sé que tengo que dar el ejemplo”, expresó en unas declaraciones a los cronistas parlamentarios que, en grupo, lo entrevistaron mientras sesionaba la Cámara alta.
Por unos minutos su banca quedó vacía y también los lugares que ocupan los periodistas en el recinto, que fueron a una reunión del Senado con temario previsible, pero con la obligada nota al legislador-infractor, sancionado primero en el plano virtual y luego en el de las autoridades provinciales que deben vigilar el tránsito .
“Cometí un error y estuve mal, muy mal”, abundó en su enésimo pedido de disculpas, luego de relatar que ya había concurrido (ya no al volante) a la APSV a llevar su licencia, “como cualquier otro vecino” y ponerse a disposición de la agencia que le ha ordenado su “reeducación” vial.
Viralización en mal momento
Al senador lo ayudan su mirada franca y por supuesto también sus pocos años. Ingresó a la Cámara de Senadores con la edad mínima justa para hacerlo (nació en 1993) y si bien compitió con menos de 30 años en las elecciones de 2023 el diploma lo recibió ya treintañero, tras su cumpleaños del 9 de noviembre.
Dos años después, como convencional reformador, fue uno de los que votó el cambio de las condiciones para ser senador provincial que bajaron a los 25 años. Alguien bromeó al respecto entonces, pero Dolzani no fue un orador que se destacara en los debates de la Reforma del 2025. Y tampoco en estos tres primeros años en la Cámara. Lo suyo es más la imagen (seguramente también la gestión) que las palabras.
Habla poco, no más que lo justo y necesario. Y pide la palabra siempre que se trate de un tema vinculado a su departamento. En general expresa el valor que tienen las obras que reciben los sanjavierinos.
El representante de la tierra de los mocovíes y las reducciones jesuíticas, donde se produjo “El último Malón” y que desde la segunda mitad del siglo pasado ha dado el mejor arroz en la provincia presume en redes de sus buenas artes como pescador y en otras actividades deportivas, siempre junto al río. En sus cuentas esas fotos y videos se intercalan con las tareas comunes a los senadores.
Parece incluso tener menos años y fue el primero en instalar como costumbre en la Cámara no apartarse del mate aunque sea jueves y haya sesión. Y los senadores vecinos a su banca le han dado la razón y aceptado los mates de un cebador de su grupo de colaboradores. A veces son demasiados los pocillos del buen café expreso que se sirve en los debates extensos.


Problemas
Entre los últimos días de julio y estos primeros de agosto le han aparecido problemas al senador, que antes fue el presidente comunal de Alejandra, su pueblo, ubicado unos 80 kilómetros al norte de San Javier, más chico pero también más próspero que la ciudad cabecera departamental.
La multiplicación de reproducciones del video con el mate y el celular en la mano, mientras conducía, debe haber llevado a muchos a buscar los archivos. Y resulta que en uno de tantos viajes sobre la Ruta Provincial 1, antes de asumir su cargo en la Legislatura, Dolzani sufrió un accidente cuando atropelló una vaca sobre el asfalto, afortunadamente sin más consecuencias que las materiales.
Pero en esas búsquedas a propósito del senador y sus desventuras al volante también figuran otros datos, mucho más serios.
“¿Quién protege al senador Dolzani?”, dijo luego del receso de invierno el diputado provincial Fabián Palo Oliver, que ha denunciado ante la Justicia al alejandrense por ser, al mismo tiempo que legislador, un comerciante que puede ser visto (indirectamente) como proveedor del Estado.
Es enorme el frente del Corralón Dolzani, del que es propietario el senador que sin dudarlo confirmó (como ahora con el video del mate, el celular y la camioneta) que ha vendido materiales a la empresa contratista que ejecuta una obra hídrica en San Javier.
El ex intendente de Santo Tomé, que es parte del bloque del Frente Amplio por la Soberanía, es también un ex radical o mejor dicho un radical alfonsinista que dejó la UCR. El jueves 5 de febrero, Palo Oliver presentó ante el Ministerio Público de la Acusación (MPA) un escrito que pide investigar un posible conflicto de intereses: las compras de la firma Obring, a cargo de ejecutar obras en San Javier, en el mostrador del corralón del que Dolzani es su propietario. Una factura, según la denuncia, supera los 18 millones de pesos.
Al día siguiente de aquella acusación, el senador publicó un video donde confirma los hechos, aunque aseguró que no constituyen un delito vender a quien es contratado por el Estado.
Por ahora, la causa no ha tenido avances, pero Palo Oliver puede haber jugado con los algoritmos al sumarse a la ola de indignados y exigir que se le quite el carné de conducir a Dolzani. Se sabe: unas búsquedas pueden llevar a otras y así hacerse más visible lo denunciado ante la escasa repercusión en los medios.
Tres victorias
Sin contar su desempeño político y partidario en Alejandra, Dolzani ha ganado todo desde 2023 en adelante en San Javier. Cabe suponer que es un dirigente envidiado en el oficialismo provincial, porque además su imagen encaja con la idea de renovación de la política que exigen muchos votantes.
En 2023, dentro del grupo de radicales que apoyó a Maximiliano Pullaro, ganó primero las Paso en Unidos para Cambiar Santa Fe y luego las elecciones generales.
Primero se impuso por un porcentaje aplastante sobre un dirigente radical histórico: logró 6.511 tildes en la boleta única (61,1 %) sobre Mario Migno de la ciudad de San Javier que llegó a 3.760 votos (35.34 %).
Luego, en las generales, en la elección que hizo gobernador a Pullaro, Dolzani superó al justicialista José Baucero, en lo que el joven intendente y comerciante de Alejandra consideró “un batacazo histórico”.
Sumó 12.402 votos (58,4 %) sobre 8.827 (41,4 %) del senador que ya llevaba 20 años cumplidos en la Cámara, con cinco mandatos. Ese año, Dolzani encarnó como pocos el cambio en el Senado.
Y lo mismo sucedió en 2025. Ganó las elecciones como convencional reformador (con una comodidad que, más de una vez, ha incomodado a otros) y luego fue el único senador del oficialismo de Unidos en lograr más votos en su territorio para la lista de diputados nacionales por Santa Fe, cuando La Libertad Avanza consiguió triunfos en 16 departamentos.
“Como senador lo mejor es ganar las elecciones en cada una de las mesas de todas las escuelas de todas las ciudades y los pueblos del departamento. Pero eso sí, que el gobernador tenga unos votitos más que vos”, resumió hace unos años un legislador varias veces reelecto que no siempre lograba lo segundo y sabía que podía ser inconveniente lograr más apoyos que el jefe político provincial. Pero Dolzani ha ganado incluso cuando a todos los demás dirigentes del oficialismo provincial les fue mal, en los comicios que renovaron el Congreso de la Nación.



































